Category Archive: Entrefilos: ensayos

Las preguntas filosóficas como la clave del pensamiento crítico

El pensamiento crítico puede ser entendido como la capacidad de comprender el mundo teniendo en cuenta la relación con los demás. La filosofía es, entre muchas cosas, una herramienta que nos ayuda a estudiar el mundo y la realidad. Nos exige adquirir y desarrollar habilidades para observar al mundo como algo extraño que debe ser aclarado. Una de esas habilidades consiste en formular preguntas. Las preguntas filosóficas tratan de ir a la raíz de los problemas. Y cuyas respuestas siempre no dicen algo cerca de nuestra relación con los demás.

No solo compartimos el mismo mundo como espacio de convivencia, sino que muchos de los problemas filosóficos más interesantes desde la antigüedad hasta la actualidad, tienen que ver con cómo nos relacionamos entre sí: el problema de la individualidad, cómo digerimos emociones que o bien pueden cercarnos o bien pueden alejarnos, una vez entablado un desacuerdo, cómo lo podemos gestionar, etc. En este caso, es necesario pensar problemas acerca de la dignidad y derechos humanos, así también la masculinidad como una vía para resolver algunos problemas de género.

Es probable que cuando leemos ensayos filosóficos que nos ayudan a poner en perspectiva problemáticas actuales como las mencionadas, nosotros mismos elaboramos más preguntas que abonan a aclarar la realidad, entender el mundo y nuestra relación con los demás. En ese sentido, las preguntas filosóficas son el fundamento del pensamiento crítico. Son cualidades necesarias para lograr que los vínculos entre personas sean más comprensivos. Las preguntas filosóficas, cuando detonan el pensamiento crítico, tratan de atender lo que nos permite seguir intentando una mejor comprensión de uno mismo a través de los demás.

Dorian Hernández Vázquez
Docente de la Preparatoria de Tonalá «Ruth Padilla Muñoz». Licenciado y Maestro en filosofía, Doctor en Humanidades. Profesor de las materias de Filosofía y Ética. Investigador en ética, epistemología, filosofía de la ciencia y argumentación.

Dignidad humana y derechos inmutables: Un vistazo entre filosofía y teología

Fatima Edith Gonzalez Suarez
Preparatoria 5

Resumen:

Los derechos humanos deben estar fundamentados en principios éticos universales, no en ideologías cambiantes y subjetivas, como lo son las políticas sociales o económicas. En este ensayo explico cómo la filosofía de Kant y la teología de Joseph Ratzinger nos ofrecen una cimentación sólida para esta idea. Kant lo explicará, a través de su idea del imperativo categórico, cómo es que los derechos deben ser aplicables para todos sin excepciones arbitrarias y cómo es que la dignidad humana es un principio fundamental intransferible. Ratzinger, por su parte, advierte sobre la “dictadura del relativismo” y la necesidad de principios objetivos que garanticen la dignidad del ser humano más allá de consensos cambiantes. Ambas perspectivas, aunque diferentes, convergen en la idea de que la razón y la moral deben ser el pilar fundamental de los derechos humanos. Así, en este ensayo defiendo que los derechos humanos no deben ser usados como herramienta de poder o conveniencia, sino como garantías basadas en la dignidad de cada persona.

Conceptos clave: ética, razón, valor humano, principios universales y relativismo ético.

 «Vosotros, el pueblo, tenéis el poder, el poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad. Vosotros, el pueblo, tenéis el poder de hacer esta vida libre y hermosa, de hacer de esta vida una maravillosa aventura. Entonces, en nombre de la democracia, usemos ese poder, unámonos todos. Luchemos por un mundo nuevo, un mundo digno que dé a los hombres la oportunidad de trabajar, que dé a la juventud un futuro y a la vejez seguridad.»

Charlie Chaplin, El gran dictador (1940)

Los derechos humanos siempre han sido causa de debate a lo largo de la historia, no solo desde un punto de vista social o político sino también desde una perspectiva ética moral y filosófica. Hoy en día es común asociarlos con ideologías sociales, políticas o inclusive económicas, lo que nos puede desviar de su principal esencia, que es la búsqueda de principios universales que garanticen la dignidad de los seres humanos. Según la declaración universal de los derechos humanos: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.” (Asamblea General de las Naciones Unidas, 1948, art. 1). En este ensayo explicaré por qué creo que los derechos humanos deben ser tratados desde una base meramente ética más allá de las divisiones ideológicas.

Para ello recurrí a las ideas de Immanuel Kant, especialmente los conceptos de la dignidad humana y el imperativo categórico que nos ofrecen una vista racional y universal de los derechos humanos. Asimismo, lo abordaré desde una perspectiva teológica y religiosa a través de Joseph Ratzinger, que, en lugar de contradecir a la razón, la complementa al plantear que la dignidad humana debe basarse en un orden superior. En este ensayo mostraré que tanto la filosofía como la religión pueden ayudarnos a construir un marco ético sólido basado en principios fundamentales que trascienden los intereses particulares y garantizan que los derechos humanos sean universales.

Si los derechos humanos se consideran verdaderamente universales, entonces no pueden depender de ideologías políticas, sociales o económicas; en cambio, deben fundamentarse en principios éticos fundamentales. Para ello, me respaldo en la filosofía de Immanuel Kant y en las ideas teológicas de Joseph Ratzinger, quienes desde diferentes enfoques coinciden en la idea de que la dignidad humana es un valor intrínseco e intransmisible. Al analizar sus argumentos y posturas, permitirá comprender por qué la ética debe ser el pilar fundamental de los derechos humanos y cómo esto los fortalece ante las influencias ideológicas y el relativismo.

En el texto Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1999), Kant planteó la idea de que la dignidad humana se fundamenta en la autonomía moral de cada individuo, y su concepto de imperativo categórico establece que las personas debemos actuar solo con aquellas máximas que pueden convertirse en una verdad universal, lo que significa que los principios que rigen nuestras acciones deben ser válidos para todos sin excepciones. Aplicado a los derechos humanos, me hace pensar que su razón no puede depender de circunstancias particulares o ideologías populares, sino de principios universales basados en la razón y la práctica.

Kant afirma que cada ser humano posee un valor absoluto, pues debe ser tratado no como un medio para un fin, sino como un fin en sí mismo (Kant, 1999). Este concepto de dignidad es crucial para entender los derechos humanos, ya que implica que su fundamento no puede estar sujeto a cambios según intereses sociales o políticos, ni ser utilitario en cualquier otro sentido. En este sentido, la ética propuesta por Kant ofrece una base sólida para garantizar que los derechos humanos no sean manipulados o relativizados, sino respetados en su universalidad.

Desde un enfoque teológico, Ratzinger también ofrece una defensa de que los derechos humanos estén basados en principios universales, criticando el peligro del relativismo en la moral. En Entre razón y religión: Dialéctica de la secularización (1929), en compañía de Jürgen Habermas, Ratzinger enfatiza la «dictadura del relativismo» y la amenaza que esto supone al disolver los valores fundamentales al reducirlos a meras construcciones sociales. Según él, si no hay principios objetivos sobre los cuales fundamentar la dignidad humana, entonces los derechos humanos se convierten en meros acuerdos temporales sujetos a cambios según la voluntad de la mayoría (Ratzinger, 2005).

Ratzinger argumenta que la dignidad humana no puede depender solo de consensos sociopolíticos, sino que debe tener un anclaje más profundo, ya sea en la razón o en la tradición moral y religiosa. En Luz del mundo: El Papa, la Iglesia y los signos de los tiempos (2010), hace énfasis en que la moral no se opone a la razón, sino que la complementa, dándonos una visión más amplia, que trasciende el materialismo y el utilitarismo actuales (Ratzinger, 2010). Esta perspectiva refuerza la idea de los derechos humanos deben inventarse sobre principios éticos firmes y no en posturas subjetivas, que pueden no garantizar su universalidad.  Un ejemplo de esto es el derecho a la vida, pues la dignidad humana es innegociable y que el relativismo moral puede llevar a prácticas que atenten contra ella, como lo es el caso del aborto.

Aunque Kant y Ratzinger provienen de contextos diferentes y tradiciones distintas, ambos apoyan la postura de que los derechos humanos deben basarse en principios universales y no solo en conveniencias temporales. Kant lo fundamenta desde el punto de vista de la razón y la autonomía moral, mientras que Ratzinger enfatiza la necesidad de una verdad objetiva que proteja la dignidad humana de la arbitrariedad relativista. En ese sentido, la ética emerge como el punto medio de encuentro entre la razón filosófica y la visión teológica, ofreciendo una base sólida para la defensa de los derechos humanos universales más allá de cualquier ideología relativista.

Al analizar estos argumentos, queda claro que los derechos humanos necesitan una justificación ética que garantice su validez para todos. Tanto las ideas de Kant como la visión de Ratzinger nos ayudan a entender que la dignidad humana no es meramente una construcción arbitraria, sino un principio fundamental que debe ser protegido y promovido ante todos.

Para que los derechos humanos sean verdaderamente universales no deben depender de ideologías sujetas al cambio ni de consenso circunstanciales; deben basarse en principios éticos sólidos que garanticen su validez para todas las personas a través de la perspectiva de Immanuel Kant y Joseph Ratzinger. Hemos visto como la razón y la religión pueden converger en la defensa de la dignidad humana como un principio fundamental e inalienable.

Kant nos ofrece una perspectiva filosófica basada en la autonomía y la razón, asegurando que los derechos humanos no sean tratados como simples herramientas de utilidad política o de ideologías sociales. Ratzinger, por otro lado, nos alerta sobre los peligros del relativismo en la moral y la necesidad de encontrar un fundamento moral que trascienda el contexto inmediato. Juntos estos enfoques refuerzan mi idea de que los derechos humanos deben construirse sobre principios éticos fundamentales y universales, y no sobre intereses particulares y posturas ideológicas.

En un mundo donde los derechos humanos son constantemente debatidos e inclusive instrumentalizados, es crucial recordar que su esencia radica en la dignidad de cada ser humano que es innegociable e intransferible (Rawls, 1995). Comprenderlos desde una perspectiva ética, como lo propone Kant y Ratzinger, nos permite asegurar que sigan siendo un pilar fundamental para el desarrollo de la sociedad.

Si los derechos humanos dependen de intereses cambiantes, dejan de ser derechos y se vuelven privilegios temporales. Solo principios universales pueden garantizar su verdadero valor, evitando que la dignidad humana se vea afectada por ideologías pasajeras.

Bibliografía:

Naciones Unidas. (1948). Declaración Universal de los Derechos Humanos. https://www.un.org/es/about-us/universal-declaration-of-human-rights

Kant, I. (1999). Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785). Espasa Calpe.

Ratzinger, J. (2005). Entre razón y religión: Dialéctica de la secularización. Ediciones Sígueme.

Ratzinger, J. (2010). Luz del mundo: El Papa, la Iglesia y los signos de los tiempos. Herder.

Rawls, J. (1995). Teoría de la justicia. FCE.

¿Educar en la nueva masculinidad puede resolver problemas de género?

Angel Santiago Piña Navarro
Preparatoria de Tonalá Dra. Ruth Padilla Muñoz

Resumen: La educación ha sido clave en la transmisión de valores, normas y paradigmas dentro de la sociedad. Durante los últimos siglos se ha visto la implementación de pensamientos e ideales que vinculan al hombre como seres superiores con mayor fortaleza, autoridad y liderazgo. En cambio, a las mujeres se les ha asociado con la inferioridad, la delicadeza y el cuidado. Sin embargo, en la actualidad se ha visto muy criticado este modelo, ya que no cumple con el seguimiento de valores como el respeto, la empatía, la igualdad, entre otros.

Las nuevas masculinidades critican los antiguos ideales, teniendo como objetivo desligar la masculinidad con la violencia, la represión y el dominio. Estas masculinidades a su vez han sido cuestionadas, posicionándola por algunos a través de mitos, que son erróneos.

En la implementación de estas masculinidades es clave la educación, ya que con esta se podrá cuestionar lo tradicional, promoviendo y fomentando una cultura más humanista.

Conceptos clave: Igualdad de género, educación, masculinidades, feminismo, machismo, hegemónico, heteropatriarcal, represión, respeto, violencia, valores, desigualdad, estereotipos, pedagogía, justicia, sociedad, equidad, formación, desarrollo, libertad, empatía, crítico, exclusión  y humanidad.

En las últimas décadas, se ha presenciado un mayor interés a la visibilización de temas relacionados con el feminismo, la igualdad de género y la masculinidad. Como consecuencia de la reflexión de los derechos humanos y la educación que tienen como objetivo un desarrollo integral, donde no se promueve ningún tipo de violencia o represión. 

A lo largo de este ensayo, sostendré la tesis que plantea a la educación tradicional como agente moralizador en las familias, fomentando actitudes tales como: el machismo, la violencia de género, la desigualdad, la discriminación y la masculinidad hegemónica; la cuales han sido promovidas muchas veces de forma inconsciente en las familias tradicionales.

 Mi tesis estará apoyada de los pensamientos y reflexiones de François Poullain de La Barre, un escritor y sacerdote que fue precursor del feminismo en su época. Para entender lo qué es la masculinidad hegemónica y sus implicaciones será presentado a través de las ideas de Raewyn Connell, socióloga australiana quien lo especifica como un ideal o un juego de normas sociales simbólicamente representadas. Por otra parte, se utilizarán las reflexiones de Judith Butler que nos muestran que la masculinidad hegemónica no es un camino inevitable, y puede cambiarse. Además, para mostrar la importancia de la deconstrucción de las masculinidades en la pedagogía usare como referente el libro “12 razones para educar las masculinidades en educación física” de Gonzales Béjar.

Después de presentar lo anterior, surge la necesidad de explicar que las nuevas masculinidades tienen como objetivo cambiar los enfoques de los valores heteropatriarcales, que dan lugar a la justificación de violencias y desigualdades. 

Además, se verá a la educación como una herramienta clave, para modificar actitudes hacia la igualdad de género. Es importante no imponer pensamientos o razones para visualizar un mundo más justo. Así mismo preguntarse ¿Educar en la nueva masculinidad puede resolver problemas de género?

 Con esta pregunta se pretende incitar la reflexión hacia la liberación de prejuicios y formas de pensamiento que fomentan la resolución de conflictos generados por el género.

Si se educa bajo el concepto de nuevas masculinidades se abre apertura a una reivindicación de lo que se supone son los estereotipos  hegemónicos que se han impuesto e implementado desde que tenemos conocimiento, tanto como los roles en hombres y mujeres empezarían a cambiar, logrando la comprensión de que pensamientos como el de François de la Barre; “Los defectos atribuidos a las mujeres provienen de la educación” (François.B, 2007) es decir que desde la ignorancia, actitudes machistas se implementaron para hacer creer que las mujeres son inferiores, débiles, o incluso menos inteligentes; buscando aprovecharse injustamente de ellas, tener ventaja y verlas en un punto hasta como objetos, dejándolas sin voz o voto. Al hablar de nuevas masculinidades no se tiene como meta redimir al hombre ante la mujer, ni mostrarlo débil, sino que se busca que estos tengan el mismo acceso a oportunidades, que convivan en armonía y sean empáticos entre ellos.

Este fenómeno tiene origen tomando de referencia a los filósofos de la antigua Grecia, que tenían la idea de que los hombre eran racionales y fuertes, mientras las mujeres eran vistas como débiles y subordinadas, parafraseando al filósofo Aristóteles que sostenía que naturalmente el hombre es superior que la mujer (Aristóteles,1999). Como autoridad intelectual sus ideas tuvieron una gran influencia en el pensamiento occidental.

Además, muchas religiones monoteístas han influido en la creencia de que el hombre debe ser líder del hogar, interpretándose como una jerarquía de género donde la mujer debe ser obediente y cuidar de la casa.

Cabe resaltar que el concepto de masculinidad hegemónica se propuso por primera vez aproximadamente hace 3 décadas por la socióloga Raewyn Connell, quien describe el modelo de ser hombre, que consiste en ser fuerte, competitivo, agresivo o inexpresivo, a su vez que si un hombre no cumple con este modelo se le humilla o excluye (Connell,R.W, 2003).

Cada una de las problemáticas que tienen como causa la educación tradicional, afectan directamente a las personas que integran nuestra sociedad, ya que por una parte interponen estereotipos y cánones que orillan a los individuos masculinos a ser protectores, proveedores, fuertes, insensibles, además de siempre buscar el poder, dejando de lado el derecho a su sano y libre desarrollo, el cual es necesario para que al completar sus etapas óptimas de crecimiento sean individuos que tengan un pensamiento crítico y una consciencia reflexiva con las cuales puedan realizar introspecciones y darse cuenta si sus acciones son correctas, si es que están presenciando un acto injusto, puedan intervenir y que nada ni nadie los haga sentirse obligados a actuar de forma violenta.  

Estos acontecimientos definen la razón por la cual es esencial que eduquemos desde la nueva masculinidad.

Existen muchos mitos alrededor de la nueva masculinidad que bien tratarán de derribar esta tesis, pero tomando como referente los mencionados:

 “En primer lugar, se ha dicho que las nuevas masculinidades quieren romper la idea de hombre y no es así, lo que se busca es que cada hombre exprese su género como quiera. En segundo lugar, también mucho se ha dicho de cómo el machismo es perjudicial para las mujeres, pero también para los hombres.” (Nuevas masculinidades , 2022)

Reafirmando lo antes mencionado, si cada hombre hiciera un uso libre de sus acciones lejos de estereotipos e ideales hegemónicos, se propiciaría que tuvieran una mejor autoestima, ya que se librarán de cualquier presión que bien pudiera causarles ansiedad y estrés. Al tener claro que no deben seguir ningún modelo normativo, su autoestima se basará en la auto aceptación dejando de lado la validación externa, la cual provocará que no realicen comparaciones con los demás, reduciendo la frustración que muchos hombres sienten al no encajar en el molde de un “hombre”. Así como se librarán de obligaciones erróneas que se les atribuye como ser los principales proveedores en sus familias. 

Como muestra de que la masculinidad se puede deconstruir, encontramos “El género demuestra ser performativo -esto es, que constituye la identidad que se pretende que sea-.”(Butler, 1997), es decir que si se ve a la masculinidad como un constructo social performativo, se puede abrir la puerta a su transformación. 

Finalmente apoyándome de «12 razones para educar las masculinidades en educación física” (González, 2020) podemos ver que, desde la perspectiva del docente, quien es el encargado de educar, existe la posibilidad de desarrollar espacios dentro del ámbito de aprendizaje que fomenten la justicia social y la construcción de relaciones humanas equitativas.

Aunque es claro que en la sociedad el rompimiento de la educación tradicional necesita un progresivo y constante proceso, se puede respaldar que la educación es clave y uno de los principales indicios para ver un cambio.

 Teniendo en cuenta los puntos antes mencionados podemos darnos cuenta que conlleva la aplicación de nuevas masculinidades en la sociedad, que, aunque esta puede ser muy compleja, su objetivo lo compensa ya que las causas por las cuales busca implementarse, son con el fin de construir una sociedad donde todos y cada uno de nosotros podamos vivir, sin sentirnos atados a paradigmas sociales; que en lugar de propiciar la igualdad, la equidad y el respeto, fomentan una cultura donde se normaliza la violencia y la exclusión.

Fuentes de investigación:

François de la Barre. UNAM (2007) .La igualdad de los sexos.

https://seminarioatap.wordpress.com/wp-content/uploads/2013/01/la-igualdad-de-los-sexos.pdf

Masculinidades. (2003). R.W. Connell. https://www.eme.cl/wp-content/uploads/Libro-Masculinidades-RW-Connell.pdf

Judith Butler, Sujetos de sexo / género / deseo. En Feminaria, Año X, N° 19, Junio, Buenos Aires, 1997, pp. 1-20 https://atlasdegenero-semujeres.edomex.gob.mx/sites/atlasdegenero-semujeres.edomex.gob.mx/files/files/2%20Butler_Judith_Sujetos_sexo_genero_deseo.PDF

Comisión Económica para América latina y el Caribe de Naciones Unidas, & Elbaum, J. (n.d.). Nuevas masculinidades: una alternativa para promover la igualdad de género. In Nuevas Masculinidades: Una Alternativa Para Promover La Igualdad De Género (pp. 1–8). https://lac.unwomen.org/sites/default/files/Field%20Office%20Americas/Imagenes/Paginas/MELTY/PILAR%204/P4%2001%20-%20Curso%20SEMPRENDE/P4%2001%20MODULO%202%20CURSO%20ONU_MUJERES_SENPRENDE%20BORRADOR.pdf

González Béjar, A., Arévalo Baeza, M., Camacho-Miñano, M. J., & Universidad de Alcalá – Unidad de Igualdad. (2020). 12 razones para educar las masculinidades en Educación física. https://www.uah.es/export/sites/uah/es/conoce-la-uah/.galleries/Galeria-de-descarga-de-Conoce-la-UAH/12Razones.pdf

Compartir los apuntes entre nosotros

Las preguntas filosóficas son reflejo de problemas en la realidad. Los problemas tienen la característica de que se mantienen, cambian y en general, se enredan con otros problemas. Incluso, se vuelven invisibles. Los seres humanos estamos lidiando con la realidad cada instante de la vida. Y los problemas son tan complejos que llega el momento en que causan dos cosas: o dejamos de verlos, o caemos en crisis existenciales. Generalmente dejamos de verlos; hacer filosofía es volver visibles los problemas. Sin embargo, es contraintuitivo el quehacer filosófico. Todos huimos de los problemas, ¿por qué querríamos notarlos claramente?

Un problema no puede resolverse si no es visible. Hacer filosofía es un acto de valentía en ese sentido: se trata de iluminar lo que normalmente permanece oculto. Un ensayo filosófico es, precisamente, un esfuerzo por hacer visible un problema y proponer una respuesta. En otras palabras, es adentrarse de lleno en la crisis existencial. Podríamos decir que todos vivimos una crisis existencial común: la búsqueda de sentido en la vida. Sin embargo, solemos evitar enfrentar estas crisis. En cambio, si decidimos abordarlas a través de la filosofía, podríamos estar en condiciones de comprenderlas y, con ello, encontrar algo de sentido.

En esta revista se presentan ensayos filosóficos escritos por nuestros alumnos. Son apuntes personales sobre cómo tratar de darle sentido a la vida. Son intentos por resolver sus propias crisis existenciales. Este texto es también una invitación a la lectura. Leer un ensayo filosófico es asomarse a una manera de entender la vida, de compartir cómo comprendemos ciertos problemas y de intercambiar posibles respuestas.

Hacer filosofía es, en cierto modo, compartir las respuestas del examen. Un examen cuya gran pregunta es cómo encontrar sentido a la vida. Los ensayos de nuestros alumnos son formas de acercarse, comprender y enfrentar los problemas reales que nos provocan sufrimiento. Muchas veces, las crisis existenciales están profundamente ligadas al dolor. Por eso, leer estos ensayos puede ser una manera de entender la vida y, quizá, aliviar ese dolor. A eso me refiero cuando hablo de “pasarnos los apuntes entre nosotros”: ayudarnos mutuamente a encontrar sentido, compartiendo nuestras reflexiones y comprendiendo los puntos de vista de los demás. Conocer la perspectiva de nuestros alumnos puede ser una forma de estar mejor. De estar juntos en la búsqueda.

*Dorian Hernández Vázquez.

*Docente de la Preparatoria de Tonalá «Ruth Padilla Muñoz». Licenciado y Maestro en filosofía, Doctor en Humanidades. Profesor de las materias de Filosofía y Ética. Investigador en ética, epistemología, filosofía de la ciencia y argumentación.

De la inteligencia artificial a la realidad

Alondra Haydeé Figueroa Pérez
Preparatoria 18

Resumen: La tecnología ha ido progresando y avanzando a pasos agigantados infiltrándose en la vida de los seres humanos. Una de las más recientes es la Inteligencia Artificial. En el presente ensayo se buscará analizar y dar respuesta a la posibilidad de que las Inteligencias Artificiales (IAS) tomen decisiones morales y puedan ser regidas a través de las normas de la Ética. Se parte de la definición de moral y ética, resaltando la importancia de la capacidad humana para discernir entre lo correcto e incorrecto, así como la relevancia de la voluntad y la conciencia en nuestro accionar. Así mismo, se pretende dejar en claro las diferencias entre la IA y el ser humano, donde con la ayuda de las ideas de los filósofos Aristóteles y Fernando Savater, me propongo fundamentar mi postura frente a la hipótesis mencionada con antelación: la Inteligencia Artificial no puede tomar decisiones morales.

Palabras clave: Moral, ética, individualidad, humanidad, conciencia, emociones, sentimientos, inteligencia artificial.

En los últimos años, la tecnología ha ido progresando y avanzando a pasos agigantados. Decenas de productos electrónicos han sido creados tras un profundo análisis, cuyo objetivo común en la mayoría de los casos, ha sido el de satisfacer las necesidades individuales de los usuarios pertenecientes a la sociedad moderna.

Una de las más recientes e innovadoras invenciones ha sido la Inteligencia Artificial, también conocida como IA. Entendemos por “IA”, como aquellas herramientas tecnológicas que abarcan las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), las Tecnologías del Aprendizaje y el Conocimiento (TAC), y las Tecnologías del Empoderamiento y la Participación (TEP); que responden a órdenes, y que pretenden emular ciertos comportamientos humanos, intentando compensar o facilitar algunas de nuestras tareas a través de programas computarizados. Por este motivo, a dichos instrumentos técnicos se les han atribuido cualidades semejantes a lo que nosotros podríamos considerar “inteligencia”.

Si bien, es cierto que la tecnología en sí misma ha traído múltiples beneficios consigo, es inevitable que nos cuestionemos sobre si estas “máquinas inteligentes” pudieran llegar a tomar decisiones más complejas, sobre todo en el ámbito ético y moral, dadas sus capacidades.

En el presente ensayo pretendo, tomando como base algunas de las ideas de filósofos como Aristóteles y Fernando Savater, desarrollar un análisis sobre los siguientes cuestionamientos: ¿Es posible que la IA tome decisiones morales? ¿La inteligencia artificial es capaz de regirse a través de la ética o es esta una disciplina exclusivamente humana?

Para empezar, tendríamos que tener una idea clara sobre lo que es la moral y la ética para establecer si realmente es posible que una inteligencia virtual sea partícipe en la toma de decisiones en contextos más individuales, teniendo en consideración diversos factores como las emociones, las vivencias, la cultura, entre otros aspectos de gran valor para la perspectiva humana.

De acuerdo a la Real Academia Española (RAE), el concepto de la Moral se refiere a la capacidad que tiene el ser humano de discernir sobre lo que es correcto o incorrecto a la hora de decidir sus acciones; mientras que, por otro lado, la Ética consiste en la serie de normas que regulan la moral. La Ética y la Moral son conceptos de vital importancia principalmente cuando la ejecución de una acción puede generar un impacto de manera personal o grupal, por ejemplo, cuando una persona le da una moneda a un individuo en situación de calle, la acción la realiza de manera consciente y a voluntad propia, es decir, lo hace a sabiendas de que puede generar un bien en el otro sin que su decisión haya sido impuesta.

Tomando en cuenta el ejemplo anterior, podemos inferir que el ser humano toma decisiones morales con base a ciertos aspectos importantes como lo son: la voluntad del individuo, la consciencia, los efectos prácticos que puede producir en las personas y si su actuar es guiado por principios morales, cualidades con las que no dispone la IA ¿o si lo hace?

Buscando entonces, encaminarnos a las respuestas de las interrogantes mencionadas al inicio, propongo recordemos una frase del pensador Aristóteles compartida en su libro La Gran Moral, citado por Azcárate (s,f):  “…es preciso tener en cuenta que todo conocimiento y toda facultad ejercida por el hombre tienen un fin, y que este fin es el bien” (Aristóteles, volumen 2, 1873).

En el caso de la persona en situación de calle, el “bien” era ayudar al prójimo, sin embargo, esta frase no puede aplicarse en todos los escenarios, ya que no siempre se busca con las acciones generar el bien, o en todo caso, el bien común, pues volviendo al tema de la inteligencia artificial, ¿qué nos asegura que el programador de alguna aplicación o IA tenga una ideología distinta a la nuestra sobre lo que es correcto o incorrecto y use dichos medios con fines malévolos? Nada lo hace, el ser humano no es perfecto. Cada persona, según su contexto y objetivo a alcanzar, es libre hasta cierto punto, tal y como nos lo menciona el profesor y filósofo Fernando Savater en su libro Ética para Amador: “Podemos decir «sí» o «no», quiero o no quiero” “Cuando te hablo de libertad es a esto a lo que me refiero” (Savater, s,f).

Es entonces que, tomando en cuenta la premisa que nos comparte Fernando Savater, nuestra libertad, a la hora de tomar decisiones, se encuentra determinada hasta cierto punto en nuestro “querer”. Sin embargo, una IA carece de este sentimiento u objetivo, no hay un bien que quiera alcanzar, como tampoco es consciente ni tiene voluntad propia, debido a que su programación sólo la limita a ejecutar la orden establecida por su operador y los pensamientos morales que este pueda poseer.

Otras cuestiones muy importantes que deben tomarse en cuenta son la empatía y las emociones necesarias para los humanos a la hora de tomar decisiones morales, cualidades con las que la inteligencia artificial no cuenta, ya que el razonamiento o discriminación entre lo que está bien y está mal, no es realizado de manera emocional ni consciente, y cuando digo “consciente”, hablo de esa capacidad humana de razonar, que, según Aristóteles, adquirimos de manera innata, y que por lo tanto, siendo esta exclusiva de nosotros, individuos pensantes, un instrumento que ha sido programado para ejecutar una tarea y acatar órdenes sin objetar ni empatizar, no sería apto para tomar decisiones de esta índole.

Otro argumento de Aristóteles, citado por Patricio de Azcárate, que apoya el hecho de que la inteligencia artificial no puede tomar decisiones morales es el siguiente: “…nada de esto sucede respecto a las virtudes, porque podrá uno saber lo que es la justicia, pero no por eso se hace justo en el acto”. Entendiendo a través de esta cita que, a pesar de que la máquina haya sido elaborada por un sujeto consciente, y aunque tenga instalado por defecto el concepto de moral, la IA no puede hacer uso de esta, ya que a diferencia de una inteligencia artificial, un ser humano tiene la capacidad de argumentar razones y hacer aclaraciones sobre alguna situación en específico de manera tal vez ilimitada a la hora de tomar decisiones morales, habilidad que una IA no posee o si la posee sería limitada a unas cuantas opciones, sin tomar en cuenta factores emocionales, sociales, culturales, etc. Es por esto que, considero que una inteligencia artificial no debería ser capaz de tomar decisiones morales en cuestiones humanas, ya que carece de raciocinio emocional y la capacidad de discernir entre lo que está bien y lo que está mal para cada persona.

Es posible confundirse al pensar que una inteligencia artificial, por su capacidad multifuncional, pueda simular comportamientos humanos, donde incluso pueda parecer que ésta sea capaz de regirse a través de la ética por sí misma, tomar decisiones o mostrar “emociones” y gestos, sin embargo debemos reconocer que muchas de estas cualidades son exclusivas de los seres humanos, y por ende son imposibles de replicar en su totalidad por las IAS, ya que su actuar está diseñado para llevar a cabo órdenes codificadas sin discrepar u opinar, debido a que esta herramienta carece de opinión, de juicio moral y de vida misma, haciéndola no apta para tomar decisiones morales.

“Porque la vida no es una ciencia exacta como las matemáticas, sino un arte como la música”. (Savater, s,f)

Bibliografía:

Aristóteles. (s,f). La Gran Moral. Recuperado el 19 de abril de 2024, de  http://bibliotecadigital.tamaulipas.gob.mx/archivos/descargas/31000000126.PDF

Azcárate, Patricio. (s,f). Aristóteles, La Gran Moral. Recuperado el 15 de abril de 2024, de https://www.filosofia.org/cla/ari/azc02a.htm

Savater, F. (s,f). Ética para Amador. Recuperado el 19 de abril de 2024, de https://www.escatep.ipn.mx/assets/files/escatep/docs/Docencia/Lectura/Etica-Para-Amador.pdf

El determinismo y la libertad desde una perspectiva científico- filosófica.

Elías Obed Flores Martín
Preparatoria Vocacional

Resumen
El presente trabajo busca abordar la cuestión filosófica de la libertad en contraste con el determinismo, centrándose primero en una descripción general del funcionamiento del mundo físico a partir de teorías científicas centradas en la física cuántica, para después dirigir todo el conocimiento presentado hacia la concepción de la libertad como objeto de la experiencia humana. En el camino son presentadas las ideas de algunos filósofos y científicos varios, con distintas apreciaciones del tema y de distintas épocas, tales como Bauch Spinoza, Max Scheler, Karl Popper y Frank Wilczek. Con el desarrollo del texto se forma una perspectiva personal sobre la libertad en el campo de la antropología, que busca superar las barreras de una enfoque radical, para posicionar a esta nueva interpretación como útil desde el punto de vista de la experiencia humana.
Palabras clave: libertad, determinismo, física, antropología.

La vida humana está inundada de incertidumbre. Constantemente padecemos los efectos de sucesos aparentemente azarosos y con un altísimo nivel de improbabilidad. El simple hecho de que existamos, es una coincidencia que se deriva, a su vez, de otra multitud de ellas. Con este telón de fondo aún difuso, nos planteamos la gran pregunta: ¿el hombre es dueño de su destino o su vida ya está determinada por una fuerza creadora y omnipresente?
Con el desarrollo de la filosofía a lo largo de la historia han surgido diversas corrientes que intentan hilar los factores que conforman nuestra percepción del mundo para conseguir dar respuesta a esta pregunta. De tal forma es como han emanado corrientes opuestas, algunas que abogan por un verdadero y pleno libre albedrío, al tiempo que otras defienden, en cambio, la idea de una perspectiva absolutista y determinista que entrañan la acción de alguna fuerza que prestablece inequívoca e irrevocablemente el presente y el futuro del hombre, muchas veces derivados a su vez, del pasado transcurrido. Además, sería necesario mencionar otros patrones de influencia en la vida del hombre, sobre todo los relacionados con aspectos socioculturales que forman parte definitiva de su esfera contextual.

El determinismo como resultado de la relación causal

Creo vehementemente en el libre albedrío, en la importancia de las normas morales, en la capacidad infinita del ser humano y en el desarrollo personal de un individuo a medida que se desarrolla en las distintas facetas que conforman su vida. No obstante, tampoco es posible ignorar en su totalidad la influencia que ejercen sobre las personas otros factores externos característicos de las sociedades actuales, tales como el contexto sociocultural en el que crecen los individuos, el nivel de solvencia económica, las personas con las que han logrado entablar una relación, etc. De alguna forma es posible advertir que lo que uno es, y lo que podría ser, es el resultado de una mescolanza de factores interdependientes que siguen patrones complejos; sumamente complejos. Sin embargo, desde una perspectiva aún más determinista, quizás nuestros esfuerzos de cambio son en vano, y lo que somos y podemos ser, ya está determinado por una intrincada relación entre todos los elementos del universo que podrían influir en nosotros.
Sabemos que vivimos en un entorno físico en su totalidad1. Dentro de este universo, se llevan a cabo una cantidad infinitamente grande de interacciones entre las partes más fundamentales2. Por lo tanto, si aceptamos la idea de que las interacciones actuales son el resultado de las interacciones materiales anteriores (precepto que nuestro conocimiento científico actual apoya), y que el futuro se deriva a su vez del estado físico actual, deberíamos dar por hecho también de que nuestra libertad como seres pensantes está de alguna forma determinada por el estado material actual que se relaciona directamente con el pasado y el futuro.

Perspectivas filosóficas y la experiencia humana de la libertad

En este punto me gustaría mencionar a grandes rasgos las perspectivas filosóficas que dos grandes pensadores plantearon acerca del destino del hombre. Por un lado, Baruch Spinoza, sin bien pensaba que el destino del hombre sí que estaba preestablecido, defendió una idea opuesta a la voluntad divina. En cambio, él pensaba que este determinismo estaba anidado en el mundo natural, y que todo el universo, incluyendo la conducta humana, estaba definida por las causas anteriores en una cadena causal infinita. Para él, la libertad no se encontraba en el libre albedrío, sino en nuestra capacidad de comprender y obedecer las leyes universales de la naturaleza (Spinoza, 1677). Por el lado opuesto, Max Scheler pensaba que el destino del ser humano estaba estrechamente ligado con su comprensión de los valores, los cuales Scheler dividió en primarios y secundarios según su nivel de importancia. Estos valores coinciden con los que son vistos en análisis de la moral, como la justicia, el amor, o la valentía. Sin embargo, a diferencia de otros pensadores, para Scheler, estos valores eran extrínsecos a la naturaleza humana (Scheler, 1928). Es decir, existían con o sin la apreciación del hombre. De tal manera, el ser humano es dueño de su destino en cuanto se refiere a comprender los valores y acciona según su intuición emocional.
De estas dos ramas principales de pensamiento, se han desprendido muchas otras con matices únicos. Sin embargo, y como fue mencionado en la introducción de este ensayo, si hubiera algo inmutable que gobierna la experiencia humana3, y que ninguna corriente filosófica ha sido capaz de evitar, es la incertidumbre y el desconcierto. A nuestra experiencia sensible, todo parece ser producto del azar, y es extremadamente complicado predecir los sucesos futuros con los aprendizajes que del pasado hemos logrado recolectar. Ya no tratemos de englobar el universo entero. Aún en sistemas cerrados aparentemente pequeños, los matices del destino se acrecientan a un nivel exponencial a partir de ínfimas alteraciones en el pasado.

Los cambios drásticos de la perspectiva científica sobre la libertad

Definitivamente no podría tratar de asuntos azarosos y probabilísticos sin adentrarme, aunque sea un poco en temas de física. En específico, cuando me introduje en la física cuántica, descubrí un punto de unión sumamente valioso en mi interpretación de la realidad; un punto en el que se interseccionan la física y la filosofía, y es que resulta que nuestro conocimiento actual al respecto apunta a que todo comenzó con un desequilibrio cuántico justo en el inicio del Big Bang. Este desequilibrio propició, dicho de manera muy burda y resumida, que el universo se expandiera y diera lugar a las estructuras colosales que hoy vemos y experimentamos a través de nuestros sentidos. Con esta idea, podemos asumir que, si acaso fuéramos capaces de conocer todos los detalles de ese primer desequilibrio, podríamos construir una especie de función de onda que nos serviría para entender el universo, conocer su pasado, el porqué de su presente y lo que le depara en un futuro (Wilczek, 2022). Todas estas consecuencias que se desprenden de esta hipotética función de onda, se relacionan con la materia, y no podemos olvidar que nosotros somos materia. Todo lo que experimentamos, incluso las sensaciones de nuestro cerebro, son el resultado de complejísimas interacciones de materia. Por lo tanto, esta función de onda, conocedora del pasado, presente y futuro, también podría explicarnos a nosotros y conocer todo a detalle. De alguna manera, nosotros no seríamos más que el resultado de nuestro conjunto de materia siguiendo las reglas de esa función de onda inequívoca.
No obstante, es aquí en donde me gustaría mencionar un parteaguas desde el que podremos desprender una nueva perspectiva, no en contra de la planteada en los anteriores párrafos, sino una más completa y con más apertura, como lo llegó a mencionar otro filósofo, Karl Popper (1945), famoso por su expresión liberalista en su obra “la sociedad abierta y sus enemigos”. Para dar el primer paso hacia esta nueva cosmovisión, considero adecuado seguir con una perspectiva mecanicista4 relacionada con la física, para evitar falsas interpretaciones que aparenten contradecir toda la física antes presentada.Y es que precisamente la visión mecanicista parecía muy tentadora al principio, pues surgió “cuando conseguimos mejorar el control y cálculo tanto teórico como práctico de velocidades y trayectorias, [lo que] nos impulsó a creer que nada escaparía algún día a nuestra capacidad de previsión” (Arana, 2001). Aun con la fuerza de esta prometedora explicación de la realidad, se comenzaron a presentar teorías bastante reforzadas por la actividad experimental que apoyaban una interpretación totalmente probabilística y seguramente azarosa de la realidad. El ejemplo más destacable posiblemente fue el principio de incertidumbre de Heisenberg (1927), que describió la imposibilidad para conocer en un mismo momento la posición y la velocidad (momento) del electrón. Como consecuencia de esta teoría, las propiedades cuánticas no tienen valores definidos hasta que son observadas o medidas. Con esta nueva apertura de la ciencia física se nos hace una gran revelación: “en la mecánica cuántica solo podemos hablar de la probabilidad de que la partícula se halle en algún lugar en algún momento” (Baker, 2020).

La conjunción de la ciencia y la filosofía para abordar la libertad

Al comenzar una nueva época anti-mecanicista, que muchos científicos de renombre como Einstein, tuvieron que aceptar en contra de su voluntad (Einstein. 1926), la física tuvo que tomar un nuevo camino, así como la interpretación de la libertad en el campo de la ética antropológica. A partir de lo antes mencionado, se me ocurre que la libertad, antes pendiente de los avances mecanicistas, pudo tomar un nuevo camino, en el que ya no era solo una ilusión, sino una realidad de nuestra experiencia como humanos.
Mi perspectiva podría interpretarse como una visión altruista que busca sanar las diferencias entre la ciencia causal y nuestro libre arbitrio, pero en realidad no es el objetivo central de mis postulados. Creo que la solución para la interpretación de nuestra libertad, se encuentra anidado en un concepto del cual escuché hablar por vez primera en una obra del premio nobel de física Frank Wilczek (2022). En concreto me refiero a la complementariedad. Este autor trata la complementariedad como algo intrínseco a nuestro universo, y hace alusión a cómo la interpretación de un asunto puede ser completamente distinta según el punto desde el que se le observe.

Además, el mismo Wilczek me introdujo a una nueva vista de la realidad, al explicar la utilidad de “distintos niveles de descripción” cuando se trata de interpretar la realidad.
Antes he dado todo un telón de fondo en gran parte constituido por conocimientos de la física con la intención de ahora conectar todo con el punto inicial de este ensayo: la pregunta de si acaso el hombre es libre o está totalmente subordinado a leyes deterministas del universo.
Creo fehacientemente en las relaciones causa y efecto que describen en gran medida nuestra experiencia, de la misma manera en la que no puedo negar nuestra constitución material y física inexorable a nuestra existencia. Pero las últimas perspectivas de la física nos dejan solo dos caminos: o la materia lleva consigo una intrínseca incertidumbre (que rompería inmediatamente como un determinismo plausible) o el universo es infinitamente intrincado como para que sus interacciones jueguen realmente un papel importante en nuestra experiencia como humanos. De nuevo, la concepción de los distintos niveles de descripción aportaría información relevante sobre los fenómenos que nos interesan en nuestra existencia humana, imperfecta y con capacidades limitadas, al tiempo en el que advertiríamos que, por nuestra propia naturaleza, un determinismo radical basado en relaciones causales, no juega un papel realmente importante en nuestra vida.

Conclusión

Conforme los descubrimientos de la mente y científicos en general se hacen más detallados y precisos, podemos vernos tentados a sucumbir a la idea de que nuestras acciones y nuestro destino está predeterminado por fuerzas más allá de nuestro control. Sin embargo, dejando de lado la determinación en la que la ciencia mecanicista nos puede orillar a creer, podemos advertir que nuestra experiencia subjetiva de la vida nos indica que somos agentes activos, capaces de tomar decisiones y asumir la responsabilidad por nuestras acciones.
Desde la perspectiva mecanicista, tan criticada por Popper, podemos pensar que todo se encuentra ya predeterminado, pero no debemos despojarnos de nuestra responsabilidad ética y moral. Incluso si nuestras acciones están determinadas por una serie de factores genéticos, físicos, químicos, ambientales y sociales, seguimos siendo capaces de reflexionar sobre nuestras decisiones, de considerar su impacto y de elegir actuar de manera ética según nuestros principios.
Es en este punto en donde la perspectiva humanista cobra suma relevancia, ya que, aunque podemos debatir interminablemente sobre la naturaleza del libre albedrío y la libertad somos seres humanos que poseemos, en última instancia, como seres subjetivamente pensantes, nos corresponde enjuiciar nuestros actos por cuenta propia desde un punto de vista crítico y asumir la responsabilidad y consecuencias de cualquiera que sea nuestra actitud hacia el mundo que nos rodea.
No obstante, el desarrollo de la ciencia ha jugado también un papel muy relevante, y aunque es prometedor pensar en una descripción precisa y completa de todo el universo, ello resulta ciertamente impensable si nos detenemos a apreciar la verdadera naturaleza del mismo. Es importante abordar nuestros problemas y cuestionamientos sobre los fenómenos que nos rodean, ya sea en la ciencia o en la filosofía, tomando en cuenta los distintos niveles de descripción desde los cuales los podemos observar.
En resumen, aún si la libertad y el determinismo pueden ser conceptos abstractos y complejos de asimilar, nuestra percepción cotidiana y nuestra capacidad de cuestionamiento nos recuerdan constantemente que somos capaces de tomar decisiones significativas con un impacto relevante en nuestro contexto, y es por ello que nuestra libertad, aun si fuere una ilusión, es algo palpable a nuestra vida y debe ser ejercida con responsabilidad, tomando en cuenta los resultados matizados que nuestra percepción del mundo nos puede arrojar.

Bibliografía

Alonso-Bastarreche, G. (2016). Freedom and Destiny according to Max Scheler. (U. d.
Navarra, Ed.) 319-353.
Arana, J. (2001). Determinismo y libertad en Karl Popper. Anuario Filosófico, 119-138.
Baker, J. (2020). 50 cosas que hay que saber sobre física cuántica. Ciudad de México: Paidós.
Einstein, A. (1926, diciembre 4). Letter to Max Born.
Francisca Reyes-Arellano, G. Á. (2021, diciembre 30). Max Scheler y la perspectiva fenomenológica de la libertad. Revista Fe y Libertad, 4(1). doi:10.55614/27093824.v4i2.112
Génova, G. (2021, septiembre 12). El determinismo físico no tiene consecuencias éticas. Retrieved from The conversation: https://theconversation.com/el-determinismo- fisico-no-tiene-consecuencias-eticas-167296
Heisenberg, W. (1927). Über den anschaulichen Inhalt der quantentheoretischen Kinematik und Mechanik. Zeitschrift für Physik, 43, 172-198.
Laplace, P.-S. d. (1814). Ensayo filosófico sobre las probabilidades.
Popper, K. (1945). La sociedad abierta y sus enemigos. Titivillus.
Scheler, M. (1928). Die Stellung des Mneschen. Hamburg: Meiner.
Spinoza, B. (1677). Ética demostrada según el orden geométrico. Madrid: Trotta. Vázquez, A. S. (1982). Ética. México, D. F.: Grijalbo.
Wilczek, F. (2022). Las diez claves de la realidad. Crítica.

La filosofía como quehacer humano

La filosofía como disciplina tiene entre otros objetivos la reflexión de los problemas de la vida cotidiana, por ello, al ser una disciplina sensible a los problemas de la humanidad, se convierte en el vehículo ideal para una concientización profunda en la sociedad. La reflexión filosófica nos ha permitido indagar y explicar el desarrollo histórico de la sociedad, pero también nos has permitido reconocer la esencia humana a través del deseo al conocimiento. Hegel entiende a la filosofía como¸ “un modo peculiar de pensar, el modo mediante el cual el pensar llega a ser conocimiento” (Hegel, 2010).

Para llegar a este conocimiento es necesario tomar una postura reflexiva para comprender los problemas, es decir; la manera en como reflexionamos el objeto de conocimiento, para que este pueda ser comprendido desde lo más simple posible. La reflexión filosófica nos acerca al mundo mediante la comprensión de nosotros mismos a través de la introspección, acto que nos debe conducir a la reflexión sobre los problemas sociales.

La filosofía como ejercicio reflexivo nos ha permitido seguir ciertos métodos tanto para comprender el mundo, como para interpretarlo. Estos métodos son la base para resolver y plantear problemas de cualquier índole, seguir un método implica estudiar un objeto mediante ciertas aristas y tomar como base algunas teorías que nos ayuden a interpretar el problema, y desde luego, encontrar la solución, o por lo menos, nos da una idea sobre cómo entender ese fenómeno. Justo es esto lo que han hecho los estudiantes autores de los ensayos que se presentan en este número de la revista.

Hegel, G. W. (2010). Fenomenología del espiritu. Madrid: Gredos.

Héctor de Jesús Rivas Pérez. Estudió la Licenciatura en Filosofía, la Maestría en Ciencias Sociales en la Universidad de Guadalajara. Profesor de Tiempo Completo en la Universidad de Guadalajara.

Desafiando las etiquetas: la deconstrucción de género.

Mónica González Cárdenas . Preparatoria Regional de Tuxpan Módulo Tecalitlán.

Resumen:

La deconstrucción de género es un enfoque teórico y político que cuestiona las normas tradicionales de género y busca desmantelar las categorías binarias de masculino y femenino. Se basa en la idea de que el género es una construcción social y cultural, en lugar de una característica natural. Esta perspectiva reconoce la diversidad de identidades de género más allá de las categorías tradicionales, busca desafiar los estereotipos y las expectativas asociadas con el género. Las ramas de la deconstrucción de género incluyen la performatividad de género, que destaca cómo el género se crea y se infiere a través de acciones repetidas, así como la crítica a la heterosexualidad impuesta y el análisis de la interseccionalidad, que analiza cómo las identidades de género interactúan con otras formas de sometimiento y discriminación. En general, la deconstrucción de género promueve la igualdad, la diversidad y el respeto hacia todas las identidades de género.

Conceptos claves: deconstrucción, género, filosofía, sociedad, patriarcado, feminismo, perspectivas, identidad, estereotipos, discriminación, igualdad, diversidad, cultura, violencia y libertad.

Introducción:

Desde hace décadas atrás, la sociedad ha impuesto diversos estereotipos de género y jerarquías basadas en la cultura del patriarcado; creando así, una civilización regida por características como la discriminación de género, desigualdad en acceso a recursos, normalización de la violencia, división de roles de género, entre otras más. En este ensayo, defenderé la tesis de la deconstrucción del género, la cual afirma que cuestionando y criticando los valores patriarcales que han sido impuestos por la sociedad, reflexionaremos sobre las formas en que el género se construye y se ve reflejado en distintas áreas de la vida humana, para que desafiemos las estructuras de poder y que finalmente suprimamos el sistema patriarcal. Existen seis razones para creer en la deconstrucción de género como un gran avance para la sociedad, las cuales son: mayor igualdad de género, diversidad y aceptación, reducción de la misoginia y la homofobia, flexibilidad en los roles y expectativas, cambios en la estructura familiar y avances en la salud mental. A continuación, detallaré las seis razones mencionadas anteriormente y luego las relacionaré con la filosofía de Judith Butler, una gran feminista y filósofa estadounidense, y con la filosofía de François Poullain de La Barre, un filósofo y clérigo francés del siglo XVII, el cual aportó ideas y escritos para el movimiento feminista; todo esto, con la finalidad de defender la tesis señalada.

Desarrollo:

Primeramente, iniciaré hablando sobre la primera razón para creer en la deconstrucción de género, la cual es la posibilidad de tener mayor igualdad de género. Si la sociedad comenzara a darle prioridad a cambiar los valores que han sido establecidos como lo “correcto”, surgiría una crítica y replantación del pensamiento, logrando que comiencen a promover la deconstrucción de género. De esta manera, se entendería que el género al que pertenecen los individuos, no los hace ser superiores o inferiores, solamente es una característica para lograr identificarlos al nacer; al pasar de los años, el ser humano se va formando como persona y ahí es cuando adquiere conocimientos y construye su identidad de género, por el nivel de conformidad en el que se considere hombre o mujer, no debería ser juzgado.

La segunda razón mencionada, es la diversidad y aceptación del género, para entender este punto, es necesario reflexionar acerca de la crianza que hemos tenido desde pequeños, lo cual nos ha ido formando como las personas que hoy en día somos. Si tu crianza fue en un ambiente machista y regido por el sistema patriarcal, tu perspectiva sobre las nuevas ramas del género será negativa; en cambio, si tu crianza fue basada en la libertad de expresión y en una mente abierta a nuevas ideas, es más sencillo que respetes el tema o estés a favor. Esto, debido a que, al regirse por el sistema patriarcal, es muy mal visto las nuevas modalidades de genero que existen actualmente, para este tipo de personas solamente el género se clasifica en dos: mujer u hombre. Lo demás son solo inventos y cosas sin sentido, no se abren a nuevas ideologías y en algunos casos llegan a discriminar a los que están a favor. La perspectiva de Judith Butler respecto a este tema se centra en desafiar las normas binarias y fijas de género, abriendo espacio para una mayor diversidad y fluidez en la expresión de la identidad de género. Butler, en su obra “El género en disputa” (Butler, El género en disputa, 2007), valora el sexo como una configuración espontánea, de la cual no tenemos elección al nacer, sin embargo, considera que el género en sí es una construcción social.

En seguida, haré mención sobre la tercera razón, la cual nos habla sobre la reducción de la misoginia y la homofobia. Para mayor comprensión del punto, voy a definir estos conceptos, la misoginia se define como el desprecio hacia las mujeres, esto involucra actitudes discriminatorias hacia ellas; es un tema que se viene luchando desde hace muchos años, ya que nos han invalidado nuestros derechos y en numerosas ocasiones, algunas mujeres han sido victimas de feminicidios por este odio irracional; mientras que, la homofobia se define como el prejuicio que se le tiene a la homosexualidad en general, abarca actitudes hostiles y discriminatorias contra los individuos que tienen esta orientación sexual. Poullain de La Barre, en su obra “Sobre la igualdad de los dos sexos” (Barre, 1673), aborda

la desigualdad de género, la misoginia e indirectamente la homofobia; nos presenta su perspectiva sobre el tema, la cual se basa en la igualdad y el respeto mutuo entre los géneros y las orientaciones sexuales. Argumentó que las diferencias entre hombres y mujeres son principalmente sociales y culturales, no naturales o justificables desde una perspectiva racional. Él propuso que ambos géneros, tienen las mismas capacidades intelectuales y que la discriminación hacia las mujeres proviene de la educación y las normas sociales.

Proseguiré con la cuarta razón, la misma que se apoya en la flexibilidad en los roles y expectativas. Sus bases principales son el reconocimiento y el respeto a la diversidad de identidades de género y expresiones de este mismo por encima de las categorías denominadas de hombre y mujer. Este punto, busca promover la inclusión, el respeto y la igualdad de oportunidades para cualquier individuo, independientemente de la identidad de género en la que se clasifique.

La quinta razón toca un punto importante para la deconstrucción de género, los cambios en la estructura familiar. Con esta razón, se busca redefinir los roles tradicionales de género en el hogar, promoviendo la igualdad de género en la crianza de los hijos, reconociendo los diversos modelos familiares, teniendo una educación y comunicación abierta a las nuevas ideologías con la finalidad de promover la aceptación y la comprensión; también es importante brindar apoyo y aceptación a que los miembros de la familia exploren y busquen su identidad de género, asimismo la flexibilidad en los roles es de gran importancia, ya que cada miembro puede ser quien es en realidad sin tenerse que ajustar a los roles de género ya predeterminados. Butler en su libro “Judith Butler: las identidades del sujeto opaco” (Butler, Judith Butler: las identidades del sujeto opaco, 2015). Señala que el género, raza, clase y la identidad, están entrelazadas; con esto podemos inferir que siempre que se busque modificar alguno de estos puntos, se debe ver desde una amplia perspectiva, ya que todos van de la mano y sugiere la desobediencia de las normas de género, para crear nuevas formas de ser y expresarse.

Finalmente, la sexta razón se enfoca en los posibles avances en la salud mental. Como bien sabemos, la discriminación es un eje importante sobre este tema, ya que todos los individuos involucrados en la deconstrucción de género se ven afectados física y psicológicamente por los que están en contra. Entonces, es de suma importancia que le demos la relevancia que merece este asunto, pues la salud mental es vital para todos. Si se logra la deconstrucción de género total, obtendremos mayor acceso a la atención médica y psicológica, las cuales respeten las diversas identidades de género y orientaciones sexuales, también tendríamos una mayor conciencia sobre las personas transgénero, no binarias y algunas otras identidades que son marginadas, apoyo y recursos para la transición de género por parte del gobierno, programas y servicios de salud mental, y múltiples investigaciones para la educación sobre temas vinculados a la identidad de género, la sexualidad y la salud mental. Esto es fundamental para que todos los individuos nos desarrollemos plenamente, tengamos una sana y libre convivencia sin miedo a los prejuicios y juntos formemos un sistema justo para todos, sin distinción alguna.

Conclusión: Considerando todo lo anterior, ahora se tiene una mejor idea de lo que es la deconstrucción de género y las consecuencias que tendría borrar los límites definidos de lo que es masculino de lo que es femenino, es importante que tomemos en cuenta que estos asuntos sobre la equidad de género nos involucran a todos, pues de cierta forma impactan en nuestra vida cotidiana, en lo que decimos e incluso en lo que pensamos. Es crucial borrar estas etiquetas de género prestablecidas, para construir una sociedad más inclusiva y equitativa; con ello, nos podremos permitir expresarnos libremente y sin restricciones basadas en normas de género. Cuando reconozcamos y valoremos, la variedad de formas en las que las personas expresan su género, podemos ser una sociedad más justa, comprensible y libre de discriminación por su identidad de género.

Bibliografía

Barre, P. d. (1673). Sobre la igualdad de los dos sexos. París: Anónimo.

Barre, P. d. (1673). Sobre la igualdad de los dos sexos. París: Anónimo. Butler, J. (2007). El género en disputa. España: Ediciones Paldós Ibérica, S.A.

Butler, J. (2015). Judith Butler: las identidades del sujeto opaco. Argentina: Universidad Nacional de La Plata.

Tortonesi, M. (10 de Noviembre de 2017). Escritura Feminista. Obtenido de Escritura Feminista:

La Muerte: El Gran Motivador de la Vida

Aldo Gael De Anda Mora . Módulo Tecalitlán de la Preparatoria Regional de Tuxpan.

(Recomendación, poner esta canción de fondo mientras se lee el ensayo:  Song of Healing – The Legend of Zelda: Majora’s Mask )

Resumen

Este ensayo explora la tesis de que «La muerte le da sentido a la vida». Se centra en tres conceptos clave: mortalidad, existencia y propósito. La mortalidad es un hecho ineludible que todos los seres humanos debemos enfrentar. Esta realidad nos lleva a valorar nuestra existencia y a buscar un propósito en la vida. Mi ensayo argumenta que la conciencia de la muerte nos motiva a vivir nuestras vidas al máximo, a buscar significado y propósito, y a valorar cada momento. Al reconocer que nuestra vida es finita, somos impulsados a hacer que cada día cuente. En este sentido, la muerte no es un final, sino un catalizador para una vida llena de propósito y significado. A través de este análisis, el ensayo busca profundizar en nuestra comprensión de la vida y la muerte, y cómo la interacción de ambas da forma a nuestra existencia.

Palabras clave: Muerte, Sentido a la vida, Mortalidad, Existencia, Propósito, Conciencia de la muerte, Significado, Valorar cada momento, Majora’s Mask

Introducción:

La vida y la muerte son dos conceptos que han intrigado a los filósofos durante siglos. La pregunta que surge es: ¿Cómo afecta la inevitabilidad de la muerte a nuestra comprensión y apreciación de la vida? Este es el problema filosófico que se abordará en este ensayo.

La tesis que defenderé es que «La muerte le da sentido a la vida». Argumentamos que la conciencia de nuestra mortalidad puede actuar como un catalizador para vivir una vida más plena y significativa. Al reconocer que nuestra existencia es finita, somos impulsados a buscar propósito y significado, a valorar cada momento y a vivir nuestras vidas al máximo. En este sentido, la muerte no es un final, sino un motivador para una vida llena de propósito y significado.

David Hume, filósofo escocés del siglo XVIII, en Lavernia (2021), defendió que era lícito acabar con la propia vida si ésta no acarrea más que sufrimiento. Según Hume, la vida es una sucesión de impresiones y percepciones que experimentamos en el presente. La muerte, por otro lado, representa la cesación de estas percepciones y la disolución de la identidad personal. En este sentido, la muerte puede ser vista como un catalizador que nos impulsa a vivir nuestras vidas al máximo, a buscar significado y propósito, y a valorar cada momento.

Por otro lado, Arthur Schopenhauer, filósofo alemán del siglo XIX, sostenía que la muerte es el desate doloroso del nudo formado por la generación con voluptuosidad. Es la destrucción violenta del error fundamental de nuestro ser, el gran desengaño. Según Schopenhauer, vivir es esforzarse en pro de perpetuar la vida evadiendo la muerte. Esta perspectiva sugiere que la conciencia de la muerte puede actuar como un motivador para vivir una vida más plena y significativa.

Estas reflexiones filosóficas me gustaría relacionarlas con el videojuego “The Legend of Zelda: Majora’s Mask”, ya que me parece que se apega a la tesis establecida. En este juego, Link y los habitantes de Termina están atrapados en un ciclo de tres días, enfrentándose constantemente a la inminencia de la muerte. Sin embargo, esta conciencia de la mortalidad no los paraliza, sino que los motiva a actuar y a buscar soluciones o al menos a la mayoría. De manera similar a las reflexiones de Hume y Schopenhauer, la muerte en “Majora’s Mask” no es un final, sino un motivador para una vida llena de propósito y significado.

Por lo tanto, tanto en las reflexiones de Hume y Schopenhauer, como en “Majora’s Mask”. A través de este ensayo, exploramos cómo la muerte se presenta no como un final, sino como un catalizador para vivir una vida llena de propósito y significado. La conciencia de nuestra mortalidad nos impulsa a buscar un sentido en la vida, a valorar cada momento y a vivir nuestras vidas al máximo. En este sentido, la muerte le da sentido a la vida.

Desarrollo:

El concepto de la muerte ha sido un tema de gran interés y debate en la filosofía desde tiempos inmemoriales. Los dos filósofos que han abordado este tema son David Hume y Arthur Schopenhauer, cada uno con su propia perspectiva única.

David Hume, un filósofo empirista, veía la vida como una sucesión de impresiones y percepciones que experimentamos en el presente. Para él, la muerte representaba la cesación de estas percepciones y la disolución de la identidad personal. La trascendencia, en el sentido religioso, era vista por Hume como una creencia sin fundamento en la experiencia humana. Además, Hume analizó el suicidio, negando que fuera un crimen contra la ley divina.

Por otro lado, Arthur Schopenhauer, en Pelayo (2022) tenía una visión más pesimista de la vida y la muerte. Para él, la muerte era omnipresente en la vida humana. Schopenhauer sostenía que la muerte era de gran importancia para la vida del hombre. Afirmaba que los seres humanos, a diferencia de los animales, poseemos conciencia sobre la muerte. A pesar de esta conciencia, cada hombre vive como si fuera a hacerlo eternamente.

En el mundo de los videojuegos, la muerte también juega un papel importante, especialmente en la serie “The Legend of Zelda”. En “Majora’s Mask”, la muerte y la decadencia son temas recurrentes. Los habitantes de las diferentes regiones de Termina, el mundo en el que se desarrolla el juego enfrenta la muerte y la decadencia de formas únicas. La tierra de Termina está dividida en varias regiones, cada una con sus propios desafíos y personajes. Según una teoría popular, estas regiones representan las cinco etapas del duelo que me parece bastante coherente, fue tal su popularidad que le preguntaron al equipo de desarrollo si esto era verdad y respondieron que sí, pero también representan más emociones.

Tomando como referencia el video de El significado de la muerte en Zelda, Majora’s Mask (2021) Clock Town y la Negación. En Clock Town, el centro de Termina, representa la etapa de la negación. A pesar de la amenaza inminente de la luna cayendo, los habitantes de la ciudad continúan con sus vidas y preparan el Carnaval del Tiempo, negándose a admitir lo que está sucediendo.

El Pantano del Sur y la Ira. El Pantano del Sur, hogar de la tribu Deku, representa la etapa de la ira. Aquí, los Dekus buscan desesperadamente un culpable a quien se llevó a la hija del rey hasta el punto de querer asesinar a un mono a modo de chivo expiatorio.

El Pico Nevado y la Negociación. El Pico Nevado, hogar de la tribu Goron, representa la etapa de la negociación. En este lugar, el héroe Goron Darmani como un espíritu le pide a Link que lo resucite para salvar a su gente, La victoria de Link frente a Goht le hace reflexionar y olvidar ese método para dejar que sus antiguos compañeros sigan adelante por su propio pie sanando al escuchar la cancion de la curación.

La Gran Bahía y la Depresión. La Gran Bahía, hogar de los Zora, representa la etapa de la depresión. En esta región, la Zora Lulu aislada por completo del resto, esta Zora que pertenecía a un grupo musical ha perdido la voz y los ánimos. El protagonista se encarga de hacer que supere esta fase, que vuelva a conectar con el mundo a través de la vida, sus hijos, y de su pasión, la música.

El Cañón Ikana y la Aceptación Finalmente. Esta etapa es la final, la que sucede cuando se acepta lo sucedido y se decide avanzar. En el videojuego, es la que más afecta directamente a Link. Apenas hay máscaras en esta parte, ni tampoco personajes, pero toda gira en torno a cómo debe enfrentarse a la pérdida de su propia identidad, escondida tras tantas caras. El templo por superar obliga a usar imágenes sin vida del mismo personaje, representantes de todas y cada una de las etapas anteriores, a las que tiene que dejar atrás para madurar y crecer.

De esta manera, nos encontramos en el punto culminante. La batalla decisiva contra Majora es precedida por una fase en la que, si has logrado completar todas las tareas, puedes obtener la Máscara de la Fiera Deidad. Esta máscara confiere al protagonista un gran poder y una apariencia adulta. Es una excelente manera de ilustrar cómo, a través de la madurez y el desarrollo personal, Link ha logrado liberarse de sus ataduras y está preparado para enfrentar su destino: salvar a Termina después de haberse salvado a sí mismo y a todos aquellos que representaban esa depresión latente.

Estas etapas del duelo reflejadas en las regiones de Termina proporcionan una capa adicional de profundidad a “Majora’s Mask”, reforzando la tesis de que la muerte le da sentido a la vida. A través de su viaje por estas regiones, Link, y por extensión el jugador, experimenta estas etapas del duelo, aprendiendo a aceptar la muerte como una parte inevitable de la vida y a encontrar significado y propósito a pesar de ella.

Conclusión:

En conclusión, la muerte, aunque a menudo se ve como un final, puede ser un poderoso motivador para vivir una vida llena de propósito y significado.

Las reflexiones de David Hume y Arthur Schopenhauer sobre la vida y la muerte proporcionan una lente interesante a través de la cual interpretar los eventos y personajes de “Majora’s Mask”. Cada ubicación y sus habitantes reflejan de alguna manera las ideas de estos filósofos sobre la vida, la muerte y la percepción de la realidad.

Finalmente, la teoría de que las regiones de Termina representan las cinco etapas del duelo añade una capa adicional de profundidad a “Majora’s Mask”, reforzando la tesis de que la muerte le da sentido a la vida. A través de su viaje por estas regiones, Link, y por extensión el jugador, experimenta estas etapas del duelo, aprendiendo a aceptar la muerte como una parte inevitable de la vida y a encontrar significado y propósito a pesar de ella.

Por lo tanto, tanto en las reflexiones de Borges, Pizarnik, Hume y Schopenhauer, como en “Majora’s Mask”, la muerte se presenta no como un final, sino como un catalizador para vivir una vida llena de propósito y significado. La conciencia de nuestra mortalidad nos impulsa a buscar un sentido en la vida, a valorar cada momento y a vivir nuestras vidas al máximo. En este sentido, la muerte le da sentido a la vida.

Bibliografía:

Pelayo. (2022, junio 29). Schopenhauer, un maestro pesimista para poder vivir mejor.

Lavernia, K. (12 de febrero de 2021). Hume: Biografía, pensamiento y obras. Obtenido de Alejandra de Argos: https://www.alejandradeargos.com/index.php/es/completas/42filosofos/41838-david-hume-biografia-pensamiento-y-obras

Templo del tiempo [Templo del tiempo]. (2021, mayo, 21) [El significado de la muerte en Zelda, Majora’s Mask] [Video] Canal: Templo del tiempo. https://www.youtube.com/watch?v=NPtkB44ryX4&t=5s

Desenredando la realidad

Dorian Hernández Vázquez*
*Licenciado y maestro en filosofía, egresado del doctorado en humanidades. Es profesor de filosofía y ética en la preparatoria
de Tonalá. Sus intereses académicos son la ética, filosofía de la ciencia, epistemología y argumentación.

Los ensayos filosóficos tienen el objetivo de aclarar problemas. Puede resultar muy sencillo que ese sea su propósito. No obstante, es de las actividades académicas las complejas por hacer. Aclarar problemas no es un trabajo menor. La realidad es compleja por dos razones, por un lado hay demasiados problemas para pensar, y por otro, casi siempre cada problema está enredado con otros más, haciendo complicado no solo pensarlos, sino también resolverlos. Por lo que hacer un ensayo filosófico es de las actividades académicas y humanas más difíciles. Nos hemos acostumbrado a ver la realidad enredada, los problemas que están ahí, frente a nosotros, se han vuelto casi invisibles precisamente por dejarlos ahí, sin pensarlos. Se suele argumentar que, dado que no los resolveremos porque nos rebasan, entonces no hay necesidad de siquiera pensarlos. Partimos de la idea de que están ahí y siempre los estarán. Que quienes los pueden resolver no somos nosotros y solo hay que esperar a quienes pueden hacerlo, lo hagan. Cómo si pensar un problema no basta para solucionarlo.
Es posible que sea cierto, un problema además de ser pensado debe solucionarse. Y entonces la filosofía llega y nos dice que su objetivo no es resolver problemas sino aclararlos. ¿Por qué aclarar problemas y no resolverlos? Una parte de la respuesta es porque, como decíamos, hay problemas que su solución esté en manos de otras personas, por ejemplo, políticos. Pero, no es deseable quedarnos con la actitud de no pensarlos porque no podemos resolverlos. La razón es que, los problemas nos
impactan de forma humana, es decir, aunque los problemas sean difícil de verlos, podemos sentir lo que causan. Muchas veces los problemas causan en nosotros dolor. Y vivimos confundidos pensando en que no tiene sentido pensarlos porque no se pueden resolver. La filosofía afirma que aclarar un problema es más que pensarlo, en otras palabras, cuando aclaramos un problema lo que hacemos en el fondo es desenredar la realidad, y eso causa en nosotros cierta paz que nos permite seguir en el mundo, con más calma, más tranquilidad y más claridad.
Así pues, es tan importante el ensayo filosófico en bachillerato, cuando tratamos de aclarar la realidad desde temprana edad, eso nos podrá ayudar a tener una mejor calidad de vida. Así es que son posibles las competencias en el bachillerato. Los alumnos tratan de aclarar un problema diciéndonos cómo creen ellos que es el sentido y orden de una pregunta. Defienden un punto de vista con argumentos, y el lector encuentra cierta paz al saber que los problemas que le preocupan son entendibles. Entender cómo y por qué suceden las cosas nos ayuda a lidiar con ellas. Por qué las preguntas son importantes y por qué ciertos problemas todos deberíamos pensarlos por su importancia humana. En el fondo, un ensayo filosófico nos ayuda a cumplir el propósito de la filosofía: vivir mejor.

¿La muerte le da sentido a la vida?

Ana Roberta Macías Rodríguez
Preparatoria Regional de Jocotepec

Resumen
A través de las ideas de algunos filósofos, y de la manera en que
viven las personas con sus pensamientos y temores, se puede decir
que la muerte le da sentido a nuestras vidas. Principalmente porque
nos damos cuenta, de que todo lo que vivimos, como las
oportunidades que se nos presentan día a día y que en ciertas
ocasiones se rechazan por temor a fracasar, o también por el miedo
a la muerte. No todo es para siempre; estudiar la preparatoria llega a
su fin, una carrera universitaria, un empleo, o hasta el matrimonio
llega a su fin con el divorcio, por ende, la vida llega a su fin, pero no
sabemos si con la muerte es que llegamos a nuestro último fin y así
empiece una nueva vida.
Palabras clave: Vida, muerte, ser humano, cuerpo, alma.

¿La muerte le da sentido a la vida? Tras una extensa
búsqueda de reflexiones que tienen algunos filósofos sobre
la muerte, se puede comprender de cierta manera que la
realidad que muchos se niegan a aceptar y a reconocer es
que la muerte le da vida a la vida. Al principio, puede ser
difícil comprender y aceptar, y más aún si el ser humano en
cierto punto de su vida no piensa en la muerte como alguna
compañera con la que se va a encontrar en el futuro,
demostrando que realmente no está viviendo. Muchos
pueden tener como crítica que es ridículo que la muerte le dé
sentido a la vida y más aún cuando se sabe que la muerte es la
que le pone fin al tramo donde ‘cuerpo y alma’ están juntos.
Con el paso del tiempo, se entendía que la filosofía
era el cuestionarse todo aquello que nos rodeaba, estudiando
a la vez si todo aquello que conocemos es o no algo real.
Cada filósofo tiene su propia opinión o creencia sobre lo que
es la muerte. Al momento, puede parecer que nunca se va a
saber cuál es ‘la realidad’ de la muerte, ¿es la transformación
del cuerpo a la materia?, ¿es acaso el fin de todos o una forma
de dejar este mundo para conocer otro?, ¿la muerte es una
nueva oportunidad o el perturbo de todas las malas acciones
que realizamos en vida? La respuesta está en lo que nosotros
queramos creer. El concepto que tenemos de lo que es
para nosotros “la muerte” será el concepto que tenemos de
lo que es “la vida” y la forma en la que tomaremos la
muerte para darle sentido a nuestras vidas.
Para poder comprender si la muerte le da cierto sentido
a la vida, tendríamos que preguntarnos ¿qué es la muerte?,
y ¿qué es la vida? Puede que la mayoría de las personas entendamos
que la vida es poder pensar y respirar, estar consciente de
lo que nos rodea y de lo que somos; a la vez como sentir, reír,
amar, odiar, desear y llorar, todo aquello que tenga que ver
con emociones y sentimientos. En la analogía, la vida es la
escuela, en la que siempre recibiremos castigos por no hacer
las tareas como se debían de hacer, es quizá la forma en la que
podemos aprender, y dependiendo la clase de vida que obtuviste,
o los docentes que te impartieron clases, será la forma
en que veas al mundo y verás las cosas que estén bien o mal
para ti. La vida siempre estará llena de oportunidades y con
ellas de decisiones que con el paso del tiempo te podrán
enseñar grandes lecciones.
Para Aristóteles, la vida es “aquello por lo cual un ser
se nutre, crece y perece por sí mismo”, Bernardo (1999).
Mientras para Sócrates, “la vida era para él una fábula o una
narración complementada por experiencias, opiniones y
vivencias” Fernández (2017). Ahora, ¿qué es la muerte?, al
escuchar “muerte” el concepto que viene a la mente es “fin”, el
fin de poder ver a los que queremos, fin de poder ser nosotros
mismos y fin de todo aquello que conocemos. Y es por esa
misma razón por la que le tenemos tanto miedo a la muerte,
porque en realidad no la conocemos, nunca hemos estado en
ella y siempre lo desconocido es algo que nos causa temor.
Por su parte, el filósofo Martin Heidegger apuntó “Reflexionar
sobre la muerte es reflexionar acerca de nuestras vidas”, y
“Rechazar la muerte, hasta el extremo, es negarse a vivir”
Corominas (2021). Por lo tanto, la teoría sobre el sentido que
le da la muerte a la vida.
Para Aristóteles la muerte significaba que ‘el alma y el
cuerpo’ se separan, porque no podía ver un alma sin un cuerpo.
Mientras que para Sócrates la muerte era la oportunidad de
reencontrase con personas que ya habían muerto y por qué no,
con personas que iban a morir (Lambert Ortiz, 2018), se tuvo
clara su teoría porque, como se sabe, Sócrates fue condenado
a morir envenenado por cicuta, por haber corrompido a la
juventud y de impiedad a los dioses, por lo que aceptó su
injusticia, y hasta ese momento vivió tranquilo sin mostrarle
temor a la muerte.
Algunas personas en algún punto de su vida se
cuestionan acerca de qué es para ellos vivir o morir, reflexionan
si la muerte es el fin de la vida y llegan a tenerle miedo, de tal
manera que deciden vivir su vida: cómo, cuándo y dónde
quieran. Puede que, al tomar decisiones, cometen muchos
errores, y viven con las siguientes justificaciones: “es mi única
vida”, “pueda que mañana muera” entonces, ¿por qué no hacerlo?
La realidad es que no todos se cuestionan qué hay más allá, o
si tal vez, sea hoy el último día de vida. Pero puede ser hoy el

primer día de otros mil días más de vida. Por lo tanto, creo
que debe de haber una balanza entre vivir como queramos
y vivir como se debe.
Muchas personas le temen a la muerte mientras
que hay otras que no, quizá esperan recibir a la muerte como
Sócrates lo hizo. No siempre la vida es bella, y no todos
desean vivir a los noventa años, como he mencionado.
La vida es una escuela. En ocasiones, tu escuela se
encuentra en muy mal estado, quizá tus docentes no te
educan de una forma correcta; te dejan hacer y pensar lo
que quieras, sin enseñarte que está bien y que está mal, y
encuentras a personas que quieren demostrar que lo que
sabes, está bien, y en realidad está mal, y puedes entrar en
un estado de confusión, ¿por qué no sabes que hacer? A
veces esas personas que realmente te van a ayudar llegan
tarde, para ese punto tú quizá, ¡ya arruinaste tu vida! Y eso
es algo muy difícil de solucionar. En el supuesto de que
hiciste algo ilegal y te das cuenta que no estuvo bien, te
arrepientes y no quieres entregarte a las autoridades porque
sabes lo que te espera: si te entregas y prefieres vivir en
libertad sin dañar a más personas, pero en ese punto, te das
cuenta de que la muerte no es la peor cosa del mundo. La
peor cosa del mundo es vivir con culpabilidad y remordimiento.
Judith Butler, en una entrevista virtual de Lavaca,
en el 2020 se cuestionó sobre los requisitos que hay que
tener para vivir la vida, Butler se basa en las condiciones que
existen sobre la salud y todo aquello que nos rodea,
también menciona que siempre y cuando existieran los seres
humanos en un pedazo de tierra, la tierra iba a dañarse
(Anónimo, 2020). Pudiera ser que no tiene sentido que la
muerte le da a la vida, con el daño de la tierra, pero el punto
es, en relación con la pregunta que se hizo Butler: “¿Cuáles
son los requisitos de la vida?” Los requisitos que la vida nos
exige, supongo que son: respeto, responsabilidad, bienestar,
salud, dinero, etcétera, pero con cuál de ellos se vive mejor
o será que se necesita la abundancia de todo lo anterior
para vivir plenamente. (Butler, 2015).
Entonces, ¿la muerte le da sentido a la vida? Esto
es una pregunta no tan común, es algo que no pensamos tan
seguido, quizá en la vida diaria nos preguntamos ¿Qué voy a
comer?, o ¿iré al gimnasio hoy?; o cuando empezamos a
cuestionarnos sobre cosas existenciales como: ¿Quién soy?
o ¿Qué debo de lograr en este tramo llamado vida?
Esta última pregunta, mucha gente se la plantea
cuando se encuentra en un punto de su vida un tanto
desmotivada o deprimida. Porque cuando una persona se
encuentra feliz, no le importa nada más que disfrutar de
ese momento. En cambio, cuando vemos que nuestro
alrededor es un caos, es donde comenzamos a sobre pensar
ciertas cosas, hasta reconocer y considerar a la muerte
como una motivación. Comenzamos a hacer cosas que no
hacíamos antes por miedo a morir o a fracasar, pero después
de preguntarnos que le da sentido a la vida, nos damos
cuenta que los riesgos y la toma de decisiones precipitadas
es lo que verdaderamente le da sentido a la vida. Es donde preferimos
hacer las cosas y disfrutarlas antes que morir preguntándonos
¿Por qué no lo hice?
En conclusión, algunas personas miran a la muerte como una
motivación para seguir avanzando y hacer la mayor cantidad de
cosas, antes de que llegue su “hora”. La motivación hace que
avancemos para terminar grandes proyectos, pero debe de haber
algo, y “ese algo” es no dejar que la muerte arribe sin antes haber
terminado tareas personales o proyectos. La muerte sí le da
sentido a la vida, porque en caso contrario no terminaríamos las
cosas que nos proponemos, no valoraríamos el poder despertar
un día más y poder hacer todo por nosotros mismos.

Referencias de internet
ANÓNIMO. (2020, 4 DE JUNIO). LA TINTA, PERIODISMO HASTA MANCHARSE. RECUPERADO DE
HTTPS://LATINTA.COM.AR/2020/06/BUTLER-PANDEMIA-VIDA-VIVIBLE/
BERNARDO, H. (1999). ¿A PARTE REI: REVISTA DE FILOSOFÍA? ¿QUÉ ES LA VIDA? UN
PROBLEMA EPISTEMOLÓGICO. RECUPERADO DE HTTPS://ES.SLIDESHARE.NET/SLIDESHOW/LA-VIDA-
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HTTPS://WWW.MEMORIA.FAHCE.UNLP.EDU.AR/LIBROS/PM.398/PM.398.PDF
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MUERTE SEGÚN TRES FILÓSOFOS: CHARDIN, HEIDEGGER Y MORIN. RECUPERADO DE
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FERNÁNDEZ, F. (2017, 9 DE JULIO). EL INDEPENDIENTE DE GRANADA. DE SÓCRATES Y LA
FÁBULA DE LA VIDA. RECUPERADO DE HTTPS://WWW.ELINDEPENDIENTEDEGRANADA.ES/BLOG/SOCRATES-
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LAMBERT ORTIZ, C. (2018, 8 DE NOVIEMBRE). VALENCIANA. RECUPERADO DE HTTP://WWW.
SCIELO.ORG.MX/SCIELO.PHP?SCRIPT=SCI_ARTTEXT&PID=S2007-25382019000100213

Nuestra visión del mundo a través de la lupa de las redes sociales

Sandra Denisse Gabrielle Caballero González
Preparatoria de Jalisco

Resumen
Este ensayo busca analizar de qué manera las redes sociales han
influido en la sociedad, específicamente cómo han influido al
ampliar la brecha entre las generaciones cohabitando nuestro
entorno, cambiando nuestras formas primitivas de socialización.
Aspectos como lo son el contacto físico, por nuevas formas
digitales utilizadas principalmente por la Generación Z y los
llamados Millennials, y cómo han creado una perspectiva nueva para
cada persona mediante el condicionamiento utilizando algoritmos,
que más que brindarnos información para fomentar nuestro
pensamiento crítico, buscan que nos mantengamos más tiempo
utilizando los servicios de las redes sociales. Este proceso ocurre
mediante el uso de nuestra información para llevarnos a consumir
solamente las cosas que nos gustan, haciéndonos caer en un espiral
que confirma nuestra postura ante la vida sin la opción directa de
conocer diferentes ideas, ni de abrirnos a personas nuevas y
diferentes y, sobre todo, llevándonos a una comunicación unilateral
que no nos aporta nada.


Palabras clave: redes sociales, cosmovisión, brecha generacional,
algoritmos, condicionamiento, polarización social.

En promedio, durante el día utilizamos 151 minutos de nuestro
tiempo navegando por las redes sociales (Statista, 2023). El
filósofo griego, Teofrasto decía, “El tiempo es la cosa más
valiosa que una persona puede gastar”; y parece que gastamos
aproximadamente un 10% de nuestro día usando nuestras redes
sociales. Las redes sociales han sido de gran impacto en el
fenómeno de la globalización. Ahora podemos conocer otras
ideas del otro lado del mundo. Conocemos noticias en cuestión
de segundos, desaparecen las fronteras físicas y así todo llega
a nosotros de forma inmediata.
En el caso de la generación actual, por ejemplo, los
llamados nativos digitales, son conocidos por su inconformidad,
por su poca tolerancia a la frustración y, al mismo tiempo, se les
reconoce su interés por los temas sociales que nos envuelven o
aquejan. ¿Es qué el consumo de redes sociales ha creado una
brecha generacional tan amplia con las otras generaciones?
¿Será qué la cosmovisión de la sociedad actual es el resultado
del uso de las redes sociales?
El escritor George Orwell decía “Cada generación se
imagina a sí misma más inteligente que la generación anterior,
y más sabia que la generación que vendrá después”. La amplitud
de la brecha generacional entre la generación más actual y las
anteriores que aún conviven en una misma sociedad tiene una
notable relación con los avances tecnológicos. Estos han crecido
exponencialmente, y las similitudes que se tenían entre generaciones
se han ido perdiendo rápidamente a medida que
surgen estos progresos.
Hasta hace unas décadas las condiciones de vida eran
muy similares de una generación a otra, como la Generación
Silenciosa (1925-1945) y la de los Baby Boomers (1946-1964)
caracterizados por su responsabilidad y por su arduo trabajo.
En la actualidad, con el progreso tecnológico, las diferencias
entre las circunstancias de vida son muy dispares entre las
últimas generaciones. Podemos analizar la diferencia principal
en sus medios de comunicación, que para la generación Z o los
centennials desde temprana edad lo han sido las redes sociales.
A pesar de que los millennials también se caracterizan
por un gran uso de las redes sociales, estos no crecieron con
ellas como uno de sus principales medios de comunicación
como las conocemos actualmente. Para los millennials la
principal diferencia entre las generaciones, es que crecieron
con un contacto social bilateral, para convivir les era preferible
reunirse físicamente, tendían a formar más relaciones personales
en su día a día y no dependían tanto de la tecnología.
Por su parte, los centennials optan por formar relaciones sociales
digitales, y muchas de estas son unilaterales, no les aportan mucho
pues realmente no conocen a la persona con la que interactúan;
o éste ni siquiera sabe de su existencia, como es el caso de los
influencers o famosos.
Los centennials tienden a reunirse digitalmente, la
socialización cara a cara pasó a un segundo plano. Para el sociólogo
y filósofo polaco Zygmunt Bauman, “Todo es más fácil en la
vida virtual, pero hemos perdido el arte de las relaciones sociales
y de la amistad”. Justo como lo dice Bauman, especialmente la
generación Z tiende a formar “grandes cosas” en la vida
virtual: poseen muchos seguidores; buscan record de “likes”;
interacciones, ganancias económicas, etcétera. Pero cuando
se trata de socializar de forma interpersonal, de crear conexiones
fuertes entre personas o simplemente de convivir con
su entorno, parece resultarles más difícil; esto como resultado
principalmente del uso excesivo de las redes sociales.
En suma, las considerables diferencias entre generaciones,
se deben en gran medida, al uso excesivo y masivo de redes
sociales por parte de las últimas generaciones.
Ahora bien, ¿será que su influencia es tan excesiva como
para impactar la cosmovisión de la sociedad actual?, el filósofo
francés Alain enunció «Se dice que las nuevas generaciones son
difíciles de gobernar. Eso espero», y podemos afirmar que cada
generación va alzando la voz para pedir mejores condiciones de
manera más constante. En épocas anteriores, los temas
controversiales eran vistos como tabúes, en la actualidad
gracias a la información en las redes es más fácil abordar esos
temas y dar opiniones al respecto.
La psicóloga Begoña Albalat Peraita, en un artículo para el
periódico BBC, explica que las nuevas generaciones son menos
individualistas que las anteriores pues se preocupan por
problemas globales, en lugar de por los particulares, llegando a
sentir una responsabilidad excesiva. Observamos el origen de

estas situaciones justamente en las redes sociales, pues
promueven la conversación de forma global y ya no solo
ven los problemas desde un enfoque limitado, si no que
buscan, promueven, difunden o participan de una solución
para todas las personas.
Por otro lado, nuestra perspectiva del mundo se está
volviendo muy sesgada. Si bien se habla de temas globales y se
buscan soluciones, las redes han sido una plataforma para
fomentar la creación de ‘bandos’. En la política, por ejemplo, hoy
más que nunca vemos una polarización social. Observamos
particularmente en Estados Unidos, dónde la división es muy
marcada entre ‘republicanos’ y ‘conservadores’; o en México
las conocidas posturas de ‘izquierda’ y ‘derecha’. La política
dejó de ser un tema común solo para adultos, pues hoy en día
vemos a personas de todas las edades opinando al respecto en
las redes sociales.
Además, a estas generaciones que han crecido con una
fuerte influencia de las redes sociales se les adjudica unalto
grado de ansiedad social; el incremento de enfermedades
mentales desde temprana edad; también una menor capacidad
de atención y menor tolerancia a la frustración. En un
futuro cercano o inmediato, se avecinan graves problemas con
los que tendrán que lidiar estas generaciones. Debemos tomar
en consideración el efecto de la programación de las redes
sociales. Utilizar las redes tiene ventajas conocidas: el alcance
masivo de información; la comunicación instantánea; la conexión
con el mundo (una excelente herramienta); ¡sí no fuera por
el problema en el que se están convirtiendo los algoritmos!
Estos algoritmos han sido creados para mantenernos
más tiempo expuestos a la pantalla, ¿de qué manera?
Utilizando toda la información que recibe de ti para saber qué
mostrar. Además de un sistema de condicionamiento por
medio de falsas recompensas (interacciones) que generan
dopamina en nuestro cerebro, manteniéndonos adictos a las
redes, comprobando que ‘cuando el producto es gratis, es
porque tú eres el producto’. Nos enseñan información de
nuestro interés, generan una forma de ver las cosas para cada
persona, dándonos y generando un sentido de falso conocimiento.
El dramaturgo George Bernard Shaw pensaba que “el falso conocimiento
es más peligroso que la ignorancia”. Al enseñarnos lo
que queremos ver, las redes sociales nos hacen pensar que
tenemos la razón, creando en nosotros un sesgo de confirmación
a nuestra percepción de las cosas y evitando en gran medida el
uso del pensamiento crítico. “Mucha gente usa las redes sociales
no para unir, no para ampliar sus horizontes, sino al contrario,
para encerrarse en lo que llamó zonas de confort, donde el único
sonido que oyen es el eco de su voz, donde lo único que ven son
los reflejos de su propia cara”, decía Bauman al respecto. Con
esto podemos afirmar que las redes sociales constituyen una
gran parte de la cosmovisión de la cultura actual, mediante
estos algoritmos van formando la perspectiva de cada persona
hasta polarizar la sociedad.
En conclusión, las redes sociales no sólo han ampliado
la brecha generacional mediante una transformación en las
formas de socialización y en la manera en la que la humanidad ve
las cosas, también como han influido abrumadoramente en la
formación de las perspectivas de nuestras generaciones actuales
mediante algoritmos que amenazan en convertirnos en adictos a
las redes sociales y perjudican nuestra capacidad de pensamiento
crítico, condicionando así a las personas mediante la ilusoria
sensación de recompensas y los sesgos de confirmación que nos
llevan a no reconocer nuestra propia ignorancia. Para finalizar,
recordemos lo que Sócrates decía, “La verdadera sabiduría está
en reconocer la propia ignorancia”, y es lo que les falta a los
nativos digitales que viven bajo el yugo de las redes sociales.

Referencias de internet:
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5 SECRETOS DE LOS DUEÑOS DE LAS REDES PARA ENGANCHARNOS Y MANIPULARNOS, SEGÚN EL
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BBC NEWS MUNDO. (2022, 15 MARZO). MILLENNIALS Y GENERACIÓN Z: POR QUÉ SE LOS
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DIEGO RUZZARIN. (2019, 9 ENERO). LA VERDADERA TOXICIDAD DE LAS REDES SOCIALES
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STATISTA. (2023, 28 MARZO). REDES SOCIALES: USO MEDIO DIARIO EN EL MUNDO 2022
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THINKWITHGOOGLE. (2019, NOVIEMBRE). GENERACIÓN Y Y Z: CARACTERÍSTICAS Y
DIFERENCIAS. THINK WITH GOOGLE.

Exploraciones existenciales: en busca del sentido en la era moderna

En la búsqueda incesante de respuestas a las preguntas más profundas que la humanidad ha enfrentado a lo largo de la historia, la filosofía ha sido una herramienta invaluable para explorar y reflexionar sobre cuestiones esenciales relacionadas con la existencia, el sentido de la vida y la búsqueda de un propósito significativo. Una corriente filosófica que ha desempeñado un papel destacado en estas exploraciones es el existencialismo. Dicha corriente se centra en las cuestiones de la libertad, la elección, la autenticidad y la responsabilidad individual en la creación de significado en la vida. Los existencialistas abordan preguntas profundas sobre la existencia humana y plantean que la vida carece de un significado intrínseco.

Preguntas como: ¿quién soy?, ¿por qué estoy aquí?, ¿qué hago aquí? son interrogantes que en algún punto de nuestra vida nos han afligido y muchas veces sin siquiera llegar a una respuesta. Los siguientes ensayos abordan estas cuestiones fundamentales desde diferentes perspectivas filosóficas, ofreciendo una mirada crítica a la vida contemporánea y las motivaciones humanas.

Valentina Rentería Fonseca explora la agitación de la vida moderna, donde las personas se ven atrapadas en una carrera interminable detrás de responsabilidades y objetivos materiales. Posteriormente, Samantha Nashiely Diaz Reyes cuestiona la búsqueda del sentido de la vida y cómo muchas personas lo asocian con la acumulación de riqueza, fama y felicidad. Para concluir, Hansel Gael López Angulo, a través de la obra Crimen y Castigo de Dostoievski, nos invita a considerar la importancia del amor y las conexiones personales en la búsqueda del sentido de la vida.

En conjunto, estos textos plantean preguntas fundamentales y nos instan a examinar nuestras vidas y a reflexionar sobre lo que realmente da sentido a nuestra existencia. Nos desafían a alejarnos de la búsqueda obsesiva de objetivos materiales y a explorar cómo las relaciones, el amor y las experiencias cotidianas pueden proporcionar un propósito profundo a nuestras vidas. En última instancia, nos invitan a embarcarnos en un viaje filosófico de autoexploración y reflexión sobre la naturaleza de la existencia humana en un mundo moderno en constante evolución.

Sofía Nataly Martínez Armenta*

*Estudiante de Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara. Tiene un diplomado en la enseñanza del español como lengua extranjera y ha participado en proyectos de difusión cultural y programas de docencia para extranjeros.

Más allá del individualismo

Valentina Rentería Fonseca | Preparatoria 5

Participante del Encuentro Filosófico del SEMS 2023

Resumen

El presente trabajo explora la cuestión del reconocimiento intersubjetivo con base en el pensamiento de los existencialistas Lévinas, Sartre y Beauvoir. En concreto se centra en la búsqueda del yo en el otro como un problema que no sólo culmina en comprender la identidad propia, sino que también puede tener distintas consecuencias éticas según la respuesta dada. La postura elegida, por ejemplo, es impactante en el marco de los derechos humanos. ¿Cómo reconocerse en el otro pese a la diferencia? No es un proceso sencillo pues incluso presenta obstáculos que se nos escapan de las manos, pero en general se resuelve dejando de lado el punto de vista egocéntrico para abrirse a los demás y darse cuenta de todo un mundo plural, en el que nos basamos para construir nuestra identidad. La forma en la que nos relacionamos con nuestro entorno puede decir mucho sobre nosotros mismos, aunque no lo parezca.

Palabras clave:

Yo, otro, existencia, autoconocimiento, reconocimiento, identidad, relación ética, subjetividad, alteridad, derechos humanos.

¿Quién soy yo? es la pregunta que el ser humano se ha formulado en el intento por comprender su existencia. Disciplinas como la Filosofía, la Psicología y la Sociología se han empeñado en definir el concepto del yo para, de alguna manera, lograr responder tal cuestionamiento. Una de las propuestas más prominentes a nivel histórico es la individualista, que hace énfasis en la independencia del individuo de su contexto. Entonces, ¿somos seres totalmente aislados los unos de los otros? Biológicamente, la respuesta es no. La humanidad como especie ha subsistido y se ha desarrollado gracias a su carácter social.

Parece difícil, si no es que imposible, ignorar por completo la presencia de los otros en nuestro día a día. Incluso estando en la más profunda soledad, su existencia puede aparecer implícita en forma de un recuerdo. Vivimos cara a cara, buscando comprendernos entre nosotros, quizá movidos por la simple curiosidad. No obstante, ¿podemos distinguir algo subjetivo en lo ajeno? O, en otras palabras, ¿es posible reconocer mi yo en el otro? Suena bastante paradójico; sin embargo, en el presente escrito se sostendrá que lo es, con ayuda del análisis teórico planteado por el existencialismo. La relación ética con los demás es lo que me permite comprender mi condición y la del otro, dar pie a la reflexión de mi subjetividad.

En primera instancia, el yo no surge de la nada. Tampoco posee una esencia ya determinada o fija. De otro modo, ¿seríamos verdaderamente libres? Cada quién es producto de una construcción individual dada a partir de experiencias que va concibiendo a lo largo de su vida. «Es necesario partir de la relación concreta entre un yo y un mundo» (Lévinas, 2002). Desde el momento en que nacemos empezamos a relacionarnos con nuestro alrededor, formando así una identidad propia que nos mantiene interconectados en la mutualidad. Sin un otro, no habría un yo, y viceversa.

Experimentamos la existencia de los otros en la cotidianidad, de frente e indirectamente, pues recibimos su influencia en nuestra propia subjetividad. Entonces, ¿por qué dudar que el otro está presente en el mundo como uno mismo? Puede que el yo sea lo único cognoscible hasta cierta medida, pero en el momento que empezamos a conjeturar hipótesis sobre la realidad o consciencia de los otros, los concebimos como simples objetos. El otro se diferencia de una piedra porque actúa libremente en el mundo, mientras que la piedra está en él de manera pasiva. Es la existencia de los demás la que nos mueve a reconocerla; a reconocernos en ella.

Ahora, el otro no puede ser representado como un espejo que proyecta o refleja al yo; buscar la similitud o esperar encontrar a alguien meramente idéntico a uno mismo es una lucha en vano, pues cada sujeto es poseedor de una identidad singular que lo vuelve auténtico e irrepetible. Pretender la imposición de una perspectiva única es en esencia problemático puesto que implica la negación de toda individualidad, además de que concluye en la comprensión limitada de la realidad, ya que la fragmenta. Es el caso del mentalismo, en donde las personas se ven reducidas a dinámicas estigmatizantes y excluyentes debido a sus características mentales, lo que termina quitándoles cualquier pizca de dignidad.

Entonces para reconocerse en el otro de manera efectiva, surge la demanda de aceptar la heterogeneidad y respetarla para mantener una relación ética. Hacerlo nos permite salir de la burbuja de la mismidad y empezar a valorar un contexto sumamente diverso y amplio, de manera que ello nos facilite el entendimiento de nuestra propia condición. ¿Te ha ocurrido que, mientras entablabas conversación con alguien, te diste cuenta de ciertas creencias u opiniones que tenías infundadas? Esto se debe a que hacerle frente a la alteridad (referida a la condición de ser diferente) en la praxis constituye una parte fundamental en el proceso del autoconocimiento, pues supone las fronteras de la identidad y, simultáneamente, evoca la meditación de las ideas: nos invita a experimentar nuestra subjetividad.

Conviene subrayar que practicar la alteridad no significa la negación de los intereses naturales, sino que requiere de un equilibrio entre las necesidades propias y las del otro; el yo no se agota en la interacción previamente mencionada. «El Otro no se me opone como otra libertad» (Lévinas, 2002). En resumen, no hay una lucha entre individuos por el control o el poder, sino que se trata de una relevancia moral clave. Considerar que aspectos tales como la justicia, la libertad, la incertidumbre, el dolor y la búsqueda de la felicidad son universales en la experiencia humana es imprescindible entonces para repensar el impacto que podrían tener nuestras decisiones.

En vista de esto, reconocerse en el otro es indispensable para garantizar, promover y proteger los derechos humanos fundamentales, mismos que cumplen la característica de ser inalienables y nos son otorgados por el hecho de ser humanos, independientemente de factores como la raza, género, origen étnico, religión, entre otros. Asimismo, da pauta para una mejor identificación de los casos en que no son respetados.

Pero no podemos negar que la forma en la que procesamos la información siempre se verá mermada en mayor o menor grado por sesgos cognitivos, o sea, errores inherentes y sistemáticos en nuestro pensamiento que derivan de la tendencia de nuestro cerebro de simplificar el mundo. Éstos nos pueden presentar obstáculos significativos al momento de concretar la búsqueda del mismo en los demás. Por ejemplo, el sesgo de confirmación provoca la validación de las creencias propias, mientras que las opuestas las toma como equivocadas. En estos casos es adecuado mantener una actitud abierta y pensar críticamente para discriminar tales inclinaciones.

Finalmente, el concepto del yo es complejo, pues además de consumar una multiplicidad de factores, en torno a él giran variedad de perspectivas según histórico-sociales. Reconocer el yo en el otro es valorar la existencia de otros individuos que, a pesar de la diferencia, comparten una misma característica en común: la humanidad. Además, es por medio de las relaciones sociales que nos desarrollamos en cierta medida, entonces ¿por qué decir que no a una dinámica saludable? La diferencia no debería ser un motivo para oponernos, sino para enriquecernos los unos a los otros.

BIBLIOGRAFÍA:

Lévinas, E. (2002). Totalidad e infinito. Salamanca: Ediciones Sígueme.

¿Será que es así?
Débora Valentina Amaro Verdugo
Preparatoria 9

Sísifo, el nuevo hombre moderno

Hansel Gael López Angulo | Preparatoria 8

Participante del Encuentro Filosófico del SEMS 2023

Resumen

El filósofo argelino Albert Camus alguna vez proclamó que “al final uno necesita mucho más coraje para vivir, que para quitarse la vida”. El personaje mitológico de Sísifo es quizá uno de los personajes más cercanos al hombre actual. Todos los días, Sísifo, como el hombre moderno, está condenado a subir su gran peñasco sobre la montaña, lo que el filósofo argelino definió como absurdo. Me pregunto si Sísifo alguna vez se cuestionó acerca del sentido que tenía su tarea, porque el hombre moderno nunca lo ha hecho. Con ello, en la escritura de este ensayo quiero comprender cuál es ese coraje que proclamaba Camus y cuáles son los factores que contribuyen. ¿Todos los seres humanos estamos dotados de ese don o solamente son algunos los que gozan de esa habilidad? Reflexionaremos acerca de la constante necesidad de encontrarle sentido a la existencia y cómo es que se vende este ideal a la sociedad moderna como si fuera un propósito o una tarea a cumplir del ser humano. Además, se discutirá acerca de cuál es el eje al que deberíamos dirigir nuestra vida para dejar de empujar peñascos por la montaña, condenados a la eternidad.

En este ensayo mi tesis es: ¿podemos llegar a comprender el sentido de nuestra existencia? Mi propósito es establecer un análisis del comportamiento del hombre moderno; deseo establecer una relación entre sus pensamientos y él mismo para comprender qué es lo que puede llevarle a preguntarse sobre el sentido de su existencia. De ahí, quiero llegar a reflexionar acerca del significado del “sentido de la vida” y cómo es que nos debemos de regir para disfrutar de nuestro paso por este mundo.

Palabras clave:

Sentido, vida, existencia, sociedad moderna, hartazgo, absurdo.

El hombre moderno vive rápido. No puede perder ni un minuto de su día ya que tiene miles de pendientes, situaciones, menesteres que cumplir. Ha olvidado pararse a contemplar los rayos del sol, las estrellas, el aire fresco que lo rodea por la mañana. Su profesión son las responsabilidades que tiene que cumplir sea quien sea al que tenga que sobrepasar. No descansa, ha olvidado por completo la existencia de los fines de semana. Lo que tiene en mente es ganar dinero; cree que puede comprar tiempo, un verdadero amor, amistad, familia con él. Ya no le importa nada; el hombre moderno se ha querido convertir en Dios y lo ha cumplido. Después de su trabajo, llega cansado a casa. Duerme. Abre los ojos y el primer pensamiento que le llega a la cabeza es: ¿qué es lo que hago aquí? ¿Cuál es la razón de mi existencia?

Decir “sentido de existencia” es definir aquel motivo que nos hace darle una razón a nuestra vida. Actualmente, muchas personas tienen como sentido de vida el ganar dinero, la fama, las mujeres, su familia, o llegar a ser felices. Este concepto, para algunos, llega hasta ahí, como si tuvieran una elección que tomar al instante; sin embargo, su significado llega a ser temporal. Solo es momentáneo, y no abarca todos sus días (como es que debería de ser). Muchas de las veces, a mis compañeros de clase les pregunto cuál es la razón por la cual se levantan por las mañanas, pero sus razones son inconsistentes. Algunos responden “mi madre”, pero días después llegan a clase molestos porque han discutido con ellas; otros, “su futuro”, pero aún no tienen claro a lo que se quieren dedicar. Carece de sentido que el hombre moderno siga fingiendo las razones de su existencia, cuando nunca ha parado a preguntárselas.

¿Por qué no puede parar a cuestionarse su existencia? La razón es fácil: no tiene consciencia de ello. La cultura misma y los medios de comunicación le han vendido cómo es que debe de ser, qué es lo que debe de pensar, cómo debe de vestirse, qué debe de llegar a ser. El hombre moderno no es libre, está atado a innumerables situaciones que le impiden tener conciencia propia. Le han vendido lo que debe de sentir, aunque tiene un corazón propio. A posteriori, no parará de trabajar hasta convertirse en quien le han dicho que debe de ser, cueste lo que cueste. Pareciera, pues, que cuando desea preguntárselo necesita que otras personas se lo resuelvan por él. Con ello, llegan los coaches motivacionales, los libros de autoayuda, las enseñanzas de un fraile que vendió su coche lujoso. Llena su mente y su cuerpo de información que le hace creer que siguiendo lo que hizo o dijo alguien más pueda llegar a encontrarle sentido a su vacía existencia. Se hace creer que las cosas materiales pueden contestar a la pregunta que cuestiona su razón de vivir.

El crítico literario Terry Eagleton en su libro El sentido de la vida explica que:

El sentido de la vida no es la solución de un problema; consiste, más bien, en vivir de un cierto modo. No es metafísico, sino ético. No es algo separado de la vida, sino algo que hace que vivir valga la pena (lo que equivale a decir que es una cierta calidad, profundidad, abundancia e intensidad vital). Así entendido, el sentido de la vida es la vida en sí, vista de una cierta manera (2008).

A mis dieciocho años y con mi poca experiencia de vida, estoy de acuerdo con la premisa de Terry Eagleton. ¿A qué se refiere Eagleton cuando afirma que “El sentido de la vida no es la solución de un problema (…) sino algo que hace que vivir valga la pena? (2008). Encontramos nuestro sentido cuando descubrimos lo que hace que nuestra experiencia humana valga mucho la pena. Al contrario del pensamiento moderno, este motivo no se encuentra ni en la fama ni en los billetes. La respuesta se encuentra en las pequeñas cosas, en cosas que muchas de las veces pasamos desapercibidas. ¿Qué son esas pequeñas cosas? La risa entre amigos, una buena charla, la comida que nos gusta, una buena compañía, un sueño cumplido, un descanso pleno. Podría seguir la lista, pero cada uno de nosotros sabrá bien algunos otros ejemplos que pueda agregar.

¿Por qué los ejemplos hacen que vivir valga la pena? Porque reafirman la existencia del ser humano. Y cuando digo reafirmar, me refiero a que vuelve a sentir que no es una máquina preestablecida, es una persona. Ha vuelto a humanizarse, sabiendo que el paso agigantado de la globalización y el consumismo intervienen para que sea alguien insensibilizado.

Encontrar el sentido de nuestra vida no es una tarea a completar ni un recetario que podamos seguir. No viene en algún instructivo, ni en un programa de televisión, ni mucho menos en una película protagonizada por Will Smith donde vende computadoras. Así como afirma el escritor Gustavo Bueno en el libro El sentido de la vida:

El sentido de la vida no está previamente dado ni prefigurado, ni puede estarlo, puesto que le es comunicado a la vida por la propia persona, a medida que ella se desenvuelve. Esta es la razón por la cual los ‘sentidos de la vida’ son múltiples, diversos entre sí, de diferente alcance y nivel moral o estético; es la razón por la cual hay sentidos verdaderos (auténticos) y hay pseudosentidos o vidas falsas (ficticias, alienadas) (1996).

Afirmó la premisa de Bueno: el sentido de la vida no puede prestablecerse, no es lo mismo para cada persona. ¿Hay diferentes sentidos de vida? Es correcto, las pasiones, lo que le hace que vivir valga la pena, como hablaba Eagleton, variará entre personas. Para algunas personas, su motivo es el arte, o el pensamiento, o desean vivir inmersos entre los libros. En mi caso personal, las historias de cada libro que pasa por mis manos me reafirman lo mucho que me gusta vivir, ese coraje del que hablaba Camus. Tengo una amiga cercana que lo que hace que su existencia merezca la pena es el modelaje, la moda, las pasarelas. Es su vida, y noto en ella sus ojos brillosos cuando me habla de su pasión. No olvido una tía cercana que desde que desaparecieron a mi primo, el motivo que la hace existir es la esperanza de encontrar a su hijo, y que ninguna madre más tenga que sufrir el calvario de pasar una desaparición en México. El amor de madre es lo que la mantiene viva.

Querido hombre moderno, el sentido de la vida no lo encontrarás en Internet. No podrás pagarlo como suscripción mensual. El sentido de la vida tendrá que trabajarse en cada uno de nosotros, buscarlo, encontrarlo y no soltarlo.

Crimen y Castigo, la famosa obra de Dostoievski, es uno de los libros que me han marcado como persona y en mi vida lectora. Durante el libro seguimos las huellas y pensamientos de Raskolnikov, el personaje principal, así como su vida, sin sentido y absurda; hombres alcohólicos que gastan el dinero para mantener a sus familias en botellas de vodka, prostitutas que se convierten en personas con moral, madres de familia que solo les importa la fama y fortuna, olvidando a sus hijos indefensos.

Hacia el final de la obra, Raskolnikov, después de revelar su crimen y pasar el resto de sus días en la cárcel de Siberia, se da cuenta de una cosa importante. No es el mismo que antes, no encuentra sentido en que los demás se diviertan y él no, desea recuperar su libertad. Y se compara con Sonia, su pareja, que al entrar ella al reclusorio la reciben con cariño y admiración todos los reclusos. Antes de dejar el plano terrenal, Sonia se sienta al lado de él, le toma la mano, y ha recordado que su amor, el amor verdadero, lo mantenía vivo.

Mi tesis ha sido verdadera: el sentido de la vida se puede comprender cuando el amor es el que nos rige; hacia las personas, los lugares, los momentos. Ahí encontramos aquellas razones que hacen que vivir valga la pena. Ahora bien, dejemos de vivir una vida apresurada, de creernos dioses, de creer que las respuestas se encuentran en las cosas materiales. Tenemos las respuestas en la punta de la nariz y no nos damos cuenta.

Empecemos a ser como Raskolnikov, a entender que el amor es lo que nos mantiene vivos. Ese debería de ser el sentido de nuestra vida.

BIBLIOGRAFÍA:

Bueno, G. (1996). El sentido de la vida. Seis lecturas de filosofía moral. Oviedo: Pentalfa Ediciones.

Eagleton, T. (2008). El sentido de la vida. Barcelona: Paidós.

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