Leernos

Ni los profesores ni los alumnos somos completamente conscientes de las actividades que realizamos. Todos entramos en una dinámica en la que muchas actividades se colocan como prioridad, dejando de lado otras que, al ser tan obvias, parecen no tener importancia. Los alumnos están a veces más preocupados por contabilizar los créditos que les faltan, por saber cómo es la personalidad del profesor que impartirá una materia y así planificar la mejor estrategia que les hará acreditar, por intentar resolver la enorme burocracia institucional. Los profesores, por otro lado, se la pasan trabajando en pensar los contenidos del siguiente semestre, aunque no hayan acabado los actuales, y tratando de resolver la burocracia. Entre tantas preocupaciones, nos olvidamos de leer y escribir.

Los alumnos ven a sus profesores tan atareados y ocupados, que dudan, con justa razón, que los lean con atención. Los profesores, por su parte, no logramos proyectar a nuestros alumnos que en verdad nos interesa saber qué piensan. Quizás, si como profesores logramos convencer a nuestros alumnos de que serán leídos con mucha curiosidad, que nos importa saber cómo sienten, piensan y estructuran la realidad, ellos podrían conseguir mucha seriedad en sus reflexiones. Así, muy posiblemente ocurriría un salto en la calidad y el cultivo de las disciplinas humanísticas.

Vaivén es un esfuerzo por hacer notar que importa escribir, leer y ser leído. Por ejemplo: Cristian Martínez afirma que el arte es una necesidad humana y una razón importante es que podemos constatar la historia. Gracias a ello, podemos distinguir diferencias significativas que permiten entendernos. Andrea Díaz, por su parte, sostiene que el arte es una herramienta que contribuye al desarrollo del espíritu, porque la representación visual de las ideas contiene una interpretación personal, lo cual necesariamente interactúa con los demás en convivencia. Por último, Cinthia González identifica acciones sometidas a cálculo y control, las que llama “transparentes”. Estas favorecen al capitalismo y una de sus principales consecuencias es aniquilar el espíritu humano.

Hagamos saber a todos, pues, que nos interesa leernos entre nosotros, sin importar que no seamos ni profesores ni alumnos. Y el resultado de esto no será otra cosa que una comunidad intelectual mucho más fuerte. Solo se necesita disfrutar de la lectura.

Dorian Hernández Vázquez*

*Licenciado en Filosofía y maestro en Estudios Filosóficos por la Universidad de Guadalajara, es profesor en la Preparatoria de Tonalá desde 2015. Imparte las asignaturas de filosofía y ética, así como la de comprensión de la ciencia. 

¿El arte es una necesidad humana?

Andrea Janaí Díaz Rosales

Extensión Teuchitlán de la Preparatoria Regional de Ahualulco de Mercado

Participante del Encuentro Filosófico del SEMS 2021

Resumen

El arte social es una manera de expresión, de carácter creativo, el cual es interpretado a través de técnicas que nos permiten construir y analizar mediante los cinco sentidos. Sin duda alguna, el aprendizaje se ve influenciado por el arte, ya que facilita la comprensión, por medio de la imaginación, de antecedentes importantes ocurridos a lo largo de la historia. El ser humano posee características propias, de las cuales se vale para transmitir y explotar los diferentes rubros en los cuales se divide el arte, ya sea danza, dibujo, pintura, literatura, música, etc. Con el paso del tiempo, las personas descubren sus talentos y, con base en ello, realizan actividades de su agrado, las cuales pueden verse favorecidas y mejor valoradas si se emplea la creatividad, con el fin de que el contenido resulte llamativo para los demás.

Palabras clave:

Expresarnos, imaginación, creación, arte, sentidos, rubros, transmitir, clasificación, instrumentos, aprender, beneficios.

En los tiempos actuales, los intereses del ser humano se han visto reflejados e influenciados por las actividades del tipo de arte social. Es bien sabido que los conocimientos que tiene cada ser humano se ven modificados directamente por el entorno que le rodea, pues es aquí donde se ve la imaginación, la creatividad y la habilidad que posee el individuo. Por lo tanto, todos los seres humanos han tenido la necesidad de transmitir sus ideales y maneras de pensar, resultando esto, en muchas ocasiones, en la motivación para crear un deleite artístico que busca ser entregado a la sociedad.

El concepto de arte puede apreciarse de distintas maneras, ya que este es para todo el que quiera experimentarlo. Se puede encontrar en más lugares de los que podemos imaginar, desde las canciones que escuchamos, las películas, la poesía, el teatro, etc. Pero para generarlo debe existir un proceso artístico donde abunde la inspiración, surgida a partir de las vivencias y estilos únicos de cada individuo. Al final, al momento de crear la obra, el artista expresa mediante un lenguaje simbólico sus sensaciones, fantasías y emociones, mismas que influyen directamente en todo aquel que tenga contacto con la obra, creando el conocido fenómeno del contagio artístico.

Para comenzar a hablar de arte se debe definir qué es arte. En su concepción clásica, el arte “Es un sistema de reglas extraídas de la experiencia, pero pensadas después lógicamente, que nos enseñan la manera de realizar una acción tendente a su perfeccionamiento y repetible a voluntad, acción que no forma parte del azar” (Restrepo, 2005). En otras palabras, el arte es un conjunto de virtudes y emociones que motivan a la creación de una pieza artística, revelando las capacidades o las habilidades del creador.

Al crear arte, las emociones reprimidas encuentran una vía de escape en la cual se manifiesta lo creado, obteniendo así una mejora no solo en el artista, sino también en el que disfruta del arte, ya que los que disfrutan del contenido pueden llegar a verse reflejados en la obra. Por ello, se debe reconocer que el verdadero arte no necesita ser bello o atractivo, sino que debe de ser capaz de emocionar e invitar a la reflexión, produciendo así una necesidad básica del ser humano: la superación. Los beneficios del arte no son solo el demostrar las emociones del artista, sino también facilitar la comunicación no verbal, la exploración cognitiva, la actividad lúdica y el placer. Cada tipo de persona recibe información y la procesa de diferente manera; por ello, los cinco sentidos juegan un papel importante a la hora de interpretar lo percibido, dado que estos lo determinarán como agradable o no, según sus experiencias previas.

Si bien el arte es una expresión que está presente en todo lo que interactuamos en nuestro día a día, resulta extraño detenerse y analizar cómo fue que un objeto o pieza llegó a volverse parte de lo común, disminuyendo así sus particularidades, tanto propias como interpretativas. Tomando este punto como partida, podemos afirmar que la representación visual permite establecer esa conexión entre las ideas de cada individuo y el significado de cada interpretación personal. Para explicar esto, se puede hacer la analogía del vaso de agua llenado a la mitad: si bien para algunos puede resultar un vaso medio lleno, para otros puede ser un vaso medio vacío.

Según palabras de Riquelme: “A través de la historia, se han conocido muchos tipos de arte, y en estos es posible ver el desarrollo de ciertas técnicas e instrumentos utilizados” (Riquelme, 2012). Por lo tanto, el arte abarca varias disciplinas: pintura, música, dibujo, literatura y danza, entre otras, y cada una destaca por mérito propio. Diferentes estudios a lo largo del tiempo han demostrado que escuchar música tiene diferentes beneficios para nuestra salud. A su vez, ciertas canciones son capaces de cambiar el estado de ánimo del individuo, así como también de mejorar su acervo cultural.

Lo aplicado a la actividad humana es poder comprender el misterio del mundo. También es un componente de la cultura, puesto que refleja la parte económica y social de una población, de tal manera que promueve la transmisión de ideas y valores a lo largo del tiempo. Siguiendo las ideas de Riquelme:

Podemos decir que el arte tiene como elaboración o la estructuración con algún material para llegar a expresar o comunicar el sentido de quien lo realice. Otra cosa que decir sobre el arte es que debe ser libre para poder expresarnos mediante alguna experimentación estática, para poder sobrepasar las barreras ideológicas impuestas. Sin embargo, a lo largo de la historia el arte ha servido al entorno ideológico del artista (2012).

Para adentrarnos en el entorno ideológico del artista se debe de conocer el desarrollo humano que se presenta en su entorno social, ya que esto definirá la representación y el estilo que vaya desarrollando. “Cada persona forma parte de la sociedad. Esto se puede beneficiar en el entorno de un grupo de individuos, y si compartimos las características propias podemos lograr el desarrollo social” (Ortega, 2018).

Por lo tanto, al existir un buen desarrollo social, se pueden realizar varios proyectos que promuevan el arte, como lo son murales en espacios públicos, instituciones culturales, talleres de música y muchos otros más.

Podemos decir que el arte es indispensable porque es una herramienta que contribuye de diversas y bastas maneras al desarrollo del espíritu y la comunicación entre artistas y consumidores de arte. Quiero recalcar también que, como parte del proceso del arte social, es importante tener en cuenta que no solo debemos saber qué es, sino, además, ponerlo en práctica, pues esto nos permitirá asignarle un valor a nuestro modo de pensar, y con ello, lograr promover la comunicación y el conocimiento, el juego y el placer, tanto individual como colectivo.

Bibliografía:

Ortega, M. (2018). Formación ciudadana. México: Umbral.

Restrepo, M. (2005). La definición clásica de arte. Madrid: Saberes.

Riquelme, B. (2012). Arte y sociedad. México: UMSA.

No abras puertas a las que no quieres entrar | Ana Karen García Robles. Preparatoria 15.

¿Qué pasa en la sociedad?

Cinthia Elena González Coronado

Preparatoria Regional de Lagos de Moreno

Participante del Encuentro Filosófico del SEMS 2021

Resumen

En el presente texto ensayaré tres ideas del libro “La sociedad de la transparencia” (2014) de Byung-Chul Han, las cuales están vinculadas a la intimidad, la información y la revelación. ‘’La transparencia se ha convertido en un fetiche totalizante, pues no se reduce al ámbito de la política o la economía. En consecuencia, la sociedad de la transparencia es el paso hacia una sociedad positiva; esto es, abandonar cualquier negatividad para alisar y allanar las acciones sociales e insertarlas en un torrente que favorezca al capital, la comunicación y la información. Las acciones se tornan transparentes cuando se hacen uniformes y operacionales, sometidas a procesos de cálculo, dirección y control’’ (Han, 2014).

Entre las cosas más importantes para nosotros está la comida, la vestimenta, los productos de higiene personal, los domésticos, el transporte, la electricidad, el agua potable y otras tantas. Desde siempre se ha trabajado para poder conseguir recursos económicos y así cubrir estas necesidades. Pero, con el paso del tiempo, ya no se trató solo de cubrir las necesidades primarias del hombre. El mercado comenzó a sacar más y más novedades que, claramente, para todos resultaron interesantes, pero no por eso necesarias. Hoy hemos llegado a un punto en el que las personas solo compran por comprar, teniendo siempre en mente la frase ‘’algún día lo puedo necesitar’’. Pero lo curioso es que tal vez ese día nunca llegue; eso es el consumismo: comprar cosas que ni siquiera son necesarias, pero que son sumamente atractivas por ser una novedad.

Entre estas novedades se encuentra la tecnología, la cual ha avanzado a pasos agigantados, facilitando nuestras vidas al punto de volverse esencial para nosotros. Y está bien, dado que ese no es el problema, sino las cosas que se ven en los nuevos aparatos tecnológicos —como los celulares y computadoras—, entre las cuales están las redes sociales. Y como bien sabemos, todo tiene su lado negativo. En este caso, lo que se presenta en las redes sociales no siempre es fidedigno. Y digo que no siempre porque, en diversas ocasiones, las redes sociales han fungido como herramientas de vigilancia y liberación, como ventanas a la realidad social. Esto ha ayudado a que algunas personas despierten, a que desarrollen conciencia y alcen la voz, dejando de lado el miedo a hablar y decidiendo utilizar su libertad de expresión, aunque esto pueda ocasionar conflictos. En este sentido, las redes sociales cumplen un papel importante en la liberación de la sociedad, pues la manipulación que los medios ejercen sobre la información es algo que nos mantendría cegados y desconectados del mundo si, como en el pasado, no tuviéramos alternativas de expresión y conocimiento.

Desde hace mucho tiempo vivimos en una sociedad controlada, y no hablo de las normas y leyes que nos rigen, sino de las cosas que han hecho los gobiernos corruptos y las tácticas que han aplicado para que no nos percatemos de ellas. Byung-Chul Han señala que «la intimidad es la fórmula psicológica de la transparencia. Se cree conseguir la transparencia del alma por el hecho de revelar los sentimientos y emociones íntimos, desnudando así el alma» (2014). De acuerdo con el autor, en el consumismo se utiliza como estrategia exponer la intimidad del individuo y, gracias a eso, lo van convenciendo de que necesita lo publicitado. Esto genera personas que ya no son libres de elegir, con lo que se convierten en individuos controlados por los medios. Basta con observar la frecuencia con la que los productos utilizan en su publicidad la imagen de una mujer ‘’perfecta’’: lindos pechos, abdomen súper plano, cintura esbelta, piernas definidas, excelente trasero y rostro angelical, dejando de lado las implicaciones que esto puede tener en la autoestima de otras mujeres.

Y tenemos que aceptar que sí existen mujeres así. Lo malo es que el mercado ha metido ideas erróneas en nuestra mente. Por ejemplo: que así es como todas las mujeres deberíamos estar, que si no tienes ese cuerpo no eres hermosa o que necesitas tener esas características físicas para que alguien pueda fijarse en ti. Y todo es una completa mentira. Debemos estar de acuerdo en que el mercado anuncia lo que para las compañías resulta mejor, no lo que debería serlo. Ponen una cara bonita y un cuerpo perfecto, pero el problema viene cuando las personas comienzan a creerse lo que les anuncian, aquella bien llamada “publicidad engañosa”.

Por otro lado, las redes sociales se han vuelto esenciales también para los políticos, ya que muchas personas las utilizan para mantenerse informadas, y es allí donde ellos aprovechan para publicitarse. Pero cuando alguien habla mucho, tiene más posibilidades de equivocarse. Esto ocasiona que, al estar los políticos interactuando de manera constante con la gente en las redes sociales, estas últimas puedan conseguir mayores oportunidades y herramientas para confrontar a los primeros.

En consecuencia, la sociedad de la transparencia es el paso hacia una sociedad positiva; esto es, abandonar cualquier negatividad para alisar y allanar las acciones sociales e insertarlas en un torrente que favorezca al capital, la comunicación y la información. Las acciones se tornan transparentes cuando se hacen uniformes y operacionales, sometidas a procesos de cálculo, dirección y control (Han, 2014).

En conclusión, de acuerdo con el material revisado, puedo decir que las personas se están dejando llevar mucho por el consumismo. Ya no se trata solo de cubrir las necesidades, sino de conseguir cosas que rebasan por mucho la necesidad. Por otra parte, es cierto que los medios manipulan la información, con lo que han logrado tener control sobre la población, cosa que ha sido aprovechada por los políticos. Sin embargo, las nuevas tecnologías, que por un lado pueden ser dañinas, han ayudado para empoderar al ciudadano, quien ahora tiene a su disposición el conocimiento, herramienta vital para subsistir ante las adversidades, tales como la mala publicidad y la política. Como parte de este conocimiento, no debemos olvidar que todos deben tener la facultad de expresarse libremente, siempre y cuando esto no interfiera con los derechos de los demás.

Bibliografía:

Han, B. (2014). La sociedad de la transparencia. Barcelona: Herder.

Letras vacías | Iris Marisol Ramírez Caro. Preparatoria Regional de Ameca.

La necesidad del arte

Cristian Martínez Méndez

Módulo San Patricio Melaque de la Preparatoria Regional de Cihuatlán

Participante del Encuentro Filosófico del SEMS 2021

Resumen

Este trabajo pretende señalar la necesidad del ser humano de expresar lo que siente a través del arte y subrayar los beneficios de la labor artística: la perfección del estilo y la expresión, la socialización con personas afines a nosotros y la motivación que podríamos brindarle a otros. Pero el arte no solo ofrece placer y entretenimiento; a lo largo del tiempo, podemos observar a artistas que fueron reconocidos debido a que sus obras plasmaron acontecimientos importantes de la historia humana y marcaron una diferencia significativa. Así pues, se presentarán argumentos fundamentados para insistir en el valor e influencia del arte histórica y en la actualidad.

Conceptos clave:

Importancia del arte, necesidad de expresión, arte como necesidad, relación hombre-arte.

Scary eyes | Jenifer Yarely de Anda Serratos. Preparatoria Regional de El Salto.

Introducción

El arte debe ser considerado una necesidad elemental del ser humano, y para esto observaremos algunas expresiones artísticas que han logrado dejar su marca en la historia. Civilizaciones antiguas ya poseían la apreciación al arte, pues desde tiempos remotos, incluso antes del descubrimiento del fuego, ya existían manifestaciones artísticas en cuevas.

El ser humano necesita expresar lo que siente, sus estados emocionales, logros, fracasos y lo que acontece en su entorno. Esta necesidad de comunicar llevó a algunas personas a plasmar lo que sucedía en la sociedad de su época y en los lugares que habitaban, y a consecuencia de esto lograron un reconocimiento. Por ejemplo: Leonardo da Vinci, quien fue distinguido por lograr capturar el humanismo en sus obras como ningún otro lo había hecho.

Desarrollo

Se tiene presente que existen obras con bastantes años de existencia. Algunas indican que fueron hechas hace más de 40,000 años y las podemos encontrar en cuevas y montañas (Domínguez, 2019). Estos descubrimientos nos muestran que desde que el hombre tiene conciencia, ha creado obras significativas con la finalidad de recordar o enseñar con base a lo plasmado en los petroglifos.

Con el paso del tiempo, la especie humana ha evolucionado y modificado las formas de relacionarse y pensar, y estos cambios han sido registrados gracias al arte, logrando su constancia permanente.

Los humanos siempre tenemos la necesidad de expresar lo que sentimos, tal como lo hicieron artistas como Pablo Picasso, Leonardo da Vinci, Paolo Uccello, Vincent van Gogh y Rafael, por mencionar algunos de los muchos que plasmaron en sus obras sus sentimientos y formas de pensar, por las cuáles se volvieron reconocidos en el mundo.

Por tanto, podemos apoyar la afirmación: “El arte es al hombre como el agua es a la vida” (Parrilla, 2013). En el arte encontramos una cohesión y dependencia comparable a la necesidad del líquido vital para asegurarnos la vida, ya que a través de esta actividad podemos desarrollar la práctica de plasmar, comunicar e inspirar acciones sociales innatas en el ser humano. René Huyghe menciona:

El arte y el hombre son indisociables. No hay arte sin hombre, pero quizá tampoco hombre sin arte. Pero con este, el mundo se hace más inteligible, más accesible y familiar. Es el medio de un perpetuo intercambio con lo que nos rodea, una especie de respiración del alma, bastante parecida a la física, sin la que no puede pasar nuestro cuerpo. El ser aislado o la civilización que no llegan al arte están amenazados por una secreta asfixia espiritual, por una turbación moral.” (Huyghe, 1965).

El pensamiento de Huyghe nos remite a la relación entre el hombre y el arte que ha existido desde tiempos antiguos. Cuesta imaginar un mundo en el cual no exista el arte, pues, ¿cómo podría el hombre manifestar lo que piensa, lo que siente o simplemente dejar plasmadas las bellas cosas de la vida? No habría manera de expresarse, y mucho menos se tendría la esperanza de dejar huella en las generaciones futuras. Ahora bien, de acuerdo con Nora Ros:

El arte, en sus más diversas expresiones, es una actividad eminentemente social, que se hace presente en la vida cotidiana del hombre. Es un aspecto central de su vida que lo ayuda a diferenciarse del resto de los seres vivos ya que él es el único capaz de producirlo y disfrutarlo. El arte ocupa un lugar destacado para todos, es parte de la experiencia pública, ya que a través de él se manifiesta la propia cultura.” (Ros, 2004)

Podríamos considerar el arte como una necesidad intrínseca en el ser humano, una forma de comunicación y socialización.

Conclusión

Con base en la observación que realizamos, podemos concluir que el arte es una necesidad humana imprescindible, pues, así como requerimos de alimentación, protección y afecto, el arte también es vital para el bienestar humano. Por medio del arte podemos expresar lo que sentimos, aprendemos cosas nuevas e incluso motivamos e inspiramos a más personas. 

Bibliografía:

Domínguez, N. (2019). Descubierta la obra de arte más antigua. EL PAÍS. Consultado en: https://elpais.com/elpais/2019/12/11/ciencia/1576085162 _065582.html

Huyghe, R. (1965). El arte y el hombre. Barcelona: Planeta.

Parrilla Canales, J. (2013). El arte como necesidad. LINARES28. Consultado en: https://www.linares28.es/2013/11/23/arte-como-necesidad/

Ros, N. (2004). El lenguaje artístico, la educación y la creación. Buenos Aires: Revista Iberoamericana de Educación.

Cruzando tu oscuridad | Jennifer Fernanda Pacheco Ramos. Preparatoria Regional de El Salto.

Comunidad universitaria:

un análisis particular de los problemas de la sociedad y circunstancia mexicana

En el juego Juan Jesús Chitica Gutiérrez. Preparatoria Regional de Tlajomulco de Zúñiga

Estimado lector, los escritos compilados en esta revista fueron realizados con la mejor de las intenciones. Desde el inicio, se puede percibir como un acto desinteresado que cumple con una finalidad en sí misma, y es, por tanto, libre. Los que escriben, lo hacen sobre temas en los que están directa o indirectamente implicados, de tal manera que les afectan como a muchos otros ciudadanos del Estado y del Mundo. En un sentido ético y político, la Universidad de Guadalajara está comprometida con el desarrollo y la creación de oportunidades, así como con el pensamiento crítico. Es por ello que constantemente crea espacios en común para la reflexión y el análisis de los problemas generados por la circunstancia histórica y la convivencia social.
                Si los textos hubieran sido escritos con la finalidad de ganarse la popularidad o el mundo, lo hubiesen hecho utilizando técnicas propias del marketing o la publicidad. Pero, entonces, hubiese sido necesario otro tipo de estrategias que implicaran cambios artificiales y estéticos con el mantenimiento aparencial de una diplomacia que renuncia a la crítica y a la valoración; podría haberse optado por presentar a grandes figuras internacionales, con todos los protocolos formales y económicos que rebasan las condiciones de las aulas, la comunidad y el trabajo académico de una universidad pública. El trabajo es más cercano, simple y honesto, pues son los alumnos, profesores y trabajadores de dicha institución quienes se ven satisfechos con la difusión del pensamiento gestado al interior de las aulas. Con ello se cumple un derecho humano y civil que consiste en permitir la expresión de los puntos de vista y en ser considerado para todo lo que afecta directamente a la población.
Dicho de esta manera, estimado lector, son ellos mismos, los miembros concretos de la comunidad académica —con sus vidas y cuerpos puestos en la convivencia social y haciendo uso de la voz pública—, quienes conforman el contenido de la revista. Podría usted considerar el atrevimiento de hablar con voz propia sobre asuntos públicos como un acto frívolo o vano, pero considere la voz de los miembros de nuestra comunidad universitaria como una expresión legítima en un medio público, creado a partir del uso de la libertad y el ejercicio democrático del derecho a la información. Lo que mostramos aquí es la visión de las personas que se expresan a través del manejo de ideas por escrito, con la particularidad de que pertenecen a un sector específico de la población, el que constituye la educación media superior, que experimenta en sus modos de ser, vivir y pensar, los problemas de identidad, la falta de valores que vinculan y protegen a la sociedad, la discriminación, la falta de impartición de justicia y de acceso a las oportunidades de desarrollo. Experimentando esto como una amenaza constante que puede llevar a un proceso de afectaciones que impida o limite el desenvolvimiento personal, profesional y ciudadano de los miembros de nuestra comunidad, todos ellos, los que escriben, pueden ser tomados como una voz y vía de comunicación de una gran comunidad; esperan ser leídos y considerados por los demás ciudadanos. Quizá sea entonces de importancia e interés público tratar de entender desde dónde y cómo se piensan tales problemas sociales, a la espera de ser atendidos, y en el mejor de los casos, resueltos en algún momento del proceso de consolidación democrática en México.

Aldo Carbajal Rodríguez*

*Licenciado en Filosofía y maestro en Lingüística Aplicada por la Universidad de Guadalajara, es también maestro en Educación por la Universidad Iberoamericana León. Desde el 2009 se desempeña como docente en la licenciatura de Filosofía de la misma casa de estudios y es profesor en la licenciatura de Artes de la Escuela Superior de Arquitectura desde el 2017. 

Un regalo para algunos, castigo para otros y favor para la mayoría

Sergio Emmanuel Ramírez Anaya

Módulo Tecalitlán de la Preparatoria Regional de Tuxpan
Participante del Encuentro filosófico del SEMS 2020

Resumen

La muerte, como el límite temporal absoluto por excelencia, cuñe al hombre de una forma única y definitiva, y así, la muerte persigue a la imaginación y delimita el horizonte de lo pensable. Mientras que para algunos individuos la muerte es la única sanación a todos sus males, para otros se convierte en su peor pesadilla, haciendo que el miedo a ella pueda dar lugar a una especie de fracaso existencial o ético. ¿Cuál sería entonces una relación auténtica con la muerte? ¿Posee más o menos autenticidad el temor por lo inimaginable? O, mejor: ¿imaginar la muerte es domesticarla dentro de las realizaciones de la imaginación humana? Vivir en la negación de la muerte significa hacerlo dentro de los confines de la ilusión, desinformando, desde el puberto, la existencia de esta. Siendo referente este caso del pavor, es importante saber que seduce con una realidad aparente.

Palabras clave: Muerte, miedo, hombre, negación, temporal, imaginación.

Cruel inocencia | Joscelyn Margarita López Ruelas. Preparatoria Regional de El salto

Introducción

Los juegos de azar son concebidos donde, en la máxima cumbre de estos, posa el aclamado tema del nacimiento y la muerte. Ansiosos, interesados y preocupados hasta los huesos, queda en la tarea de asistir a cada partida, porque a nuestros ojos todo va puesto en ella.
En esta secuencia repercute la presencia de la naturaleza humana; otorgando a cada individuo la habilidad del sentir, y con esto, anteponiéndose el sentimiento al miedo a la soledad, a la tristeza o al desamparo. Miedo a la muerte, ese efecto terminal que, basándose en la definición literal, resulta de la “extinción del proceso homeostático en un ser vivo que, con ello, se precede al fin de la vida” (DLE, s.f.) De esta nomenclatura habitualmente se habla con un significado mantelado, supliéndola por eufemismos (palabras que sustituyen a otras de mal gusto) los cuales maquillan su verdadero fin y propósito. Sujetos con apegos al misticismo o corrientes similares, llegan a hacer ritos a un venerable ente divino, caracterizado con rasgos de la anatomía humana, lo que ha generado que se interiorice en la población la participación de esta con su adminículo para suprimir vidas a cambio de la inexistencia.
No obstante, dejando a un lado las definiciones de la palabra, la impotencia de tratar con algo desconocido saca de las casillas a gran parte con tan solo la mención de ese sustantivo, pero, volviendo al punto inicial de la tesis, ¿qué es lo que en verdad nos asusta, qué nos atemoriza perder? Las fobias a cualquier hecho que no podamos tratar frente a frente nos van a intranquilizar; por ello, la muerte genera perjuicio solo a quien, en primer plano, la tiene en su pensamiento y la ve como el límite de su existencia, sin dar por hecho que es un proceso natural, y no contempla la trascendencia como una manera de vivir eternamente.
En mi caso, un par de veces me he llegado a cuestionar sobre qué podemos encontrar detrás de nuestro último aliento. Preguntas como: ¿dónde descansará la chispa del espíritu que algunos consideran que somos? La respuesta fugaz que se me viene a la mente es que probablemente solo se corroerán nuestros huesos hasta el final, aunque también se pueden considerar los razonamientos de las Leyes de la Termodinámica, como la célebre frase del divulgador científico Carl Sagan: “solo somos polvo de estrellas”.
Desde mi infancia, siempre he tenido inculcado el valor de la fe, y hasta la fecha no lo he perdido (aunque sí ha cambiado, pero eso es otro tema). Dicho esto, entonces, ¿qué me espera a la hora de mi muerte? Los seguidores de Buda, Jesús, Alá, e incluso a los incrédulos de la religión ¿tendremos todos el mismo final? Es precisamente esa complementariedad la sustancia que contrapesa nuestra existencia.
 

Desarrollo

Un punto importante a señalar es que la vida es existencia, pero no necesariamente todo lo que existe es vida. Bajo este concepto se resguardan muchos símiles. Además, es aquí cuando podemos decir que el alma se desprende del cuerpo; el alma existe, pero no vive, debido a que la vida implica mortalidad y ese aspecto carente conduce a que la existencia nos lleve a relacionarlo como atemporal, implicando inmortalidad.
Ahora bien, cuando somos pequeños, y a medida que vamos madurando, los colegios tienen el deber de instruirnos el conocimiento «necesario» para enfrentar nuestro futuro con solvencia, dándonos a conocer el ciclo de la vida. Ahí nos enseñan cada proceso de la vida desde el nacimiento, el crecimiento de cada ser, los alimentos que se requieren y hasta los hábitos correctos, empero, dejan a la intemperie la etapa final de la vida (la muerte) y evitan a toda costa tocar cualquier tema que implique esta palabra. ¿Hay algún motivo para esconder una etapa que inevitablemente pasará? ¿Una sabiduría carente de esto puede considerarse ajeno a la vida? Esto sin duda delimita al hombre a ver el mundo, impidiendo que tengan una mirada global sobre su condición de ser vivo.
Educar, para tener una conciencia sana con realidad auténtica sobre el hecho de morir, nos da a entender que cada momento de la vida es único e irrepetible y que el presente tiene su propio sentido, sin depender del futuro, por la ignorancia de creer más allá de nuestro presente.
Cabe destacar que, así como todo tiene un principio, tarde o temprano tiene que salir un final. El globo de helio pasajero, al dejarlo libre cual feliz ave, planea sobre la fresca brisa del aire; sin embargo, no tardará demasiado en llegar a tocar nuevamente la tierra y acabar su pleno disfrute. Con la analogía anterior, trato de dar a entender que es inevitable que termine la vida tal como la conocemos en algún momento; mañana, dentro de una semana, un mes, una década o incluso más, pero llegará a su final. Empero, ¿es motivo suficiente para llegar a sentirnos desolados, tristes o angustiados? Si pensamos desde otra perspectiva, que todo el mundo es eterno, ¿llegaría el tiempo en el que se logre la felicidad con esto? Tener como única preocupación el placer o cosas vagas no daría la felicidad suficiente al saber que un logro costó escaso tiempo y sudor de una fracción de vida que jamás regresará. El ser eterno te privaría de estos propósitos al darte solución y materia para reparar cada uno, quitando así, el disfrute pleno.
Dicho lo anterior, entonces, podemos decir que, feliz o desgraciadamente, todos vamos a morir. Esto es irremisible y no debe tratar de endulzarse. El amargo trago que deja este sentimiento debe tratarse con la amargura que apaña su duro significado. Debemos aceptar sin peros que ineludiblemente llegará a nuestros seres queridos y a nosotros el final de todo. No obstante, no se debe dejar que el pensamiento recóndito del óbito de cada individuo inflija en el pasar de cada día, ya que lo único que se consigue con el afecto es una generación de angustia. ¿Será por esa razón que, a lo largo de la vida, la muerte es percibida como una sensación zozobrosa?
En este sentido, Schopenhauer propone las acciones de la naturaleza como

“un acto totalmente natural y despreocupado por desenraizar la vida sin hacer ningún esfuerzo para salva la vida del hombre o del animal” (Schopenhauer, 1993).

La naturaleza, sin oponer un gramo de resistencia a sus organismos; no sólo a la avidez del más fuerte, sino al azar más ciego, al humor del primer imbécil que pasa, a la perversidad del niño; esta expresa así, con su estilo lacónico, concisa y precisa indiferencia al anonadamiento de estos seres que no puede perjudicarla, que nada significa y que, en casos tales, tan indiferente es la causa como el efecto. Es por esta razón que no vale la pena tener el amortiguamiento en estas, ya que quedan exentos de total incredulidad frente al final del hilo.
Entonces, ¿nos queda esperar nada de la vida? ¿Qué nos guarda el seguir viviendo, si sabemos que todo es en vano? Si analizamos estas cuestiones con el propósito de querer acelerar el proceso de tan efímera situación, no hay esperanza de nada más que un vacío por no cumplir nuestro desafío en la vida. Más bien, se trata de una acción meramente egoísta, en la que el único beneficio que se obtiene es la autosatisfacción, la liberación del propio sufrimiento y no el de los demás, a cambio de cortar abruptamente las conexiones con los agentes socializadores. A esto me refiero con el hombre como un ser sociable: que, al momento de comunicarse con su entorno, deja que su vida sea solo suya y se vuelve parte del entorno que lo circunda. ¿Creer en la idea de que el suicidio es el único remedio para liberarse del sufrimiento, es correcto? Quizá alguien lo tomará como acierto, pero debemos considerar un factor importante, y es que al hacer esto nos libramos de un sufrimiento que es aparente, damos la vuelta y no enfrentamos el problema de cara.
Depende la situación en la que se encuentre una persona; si esta se halla en un estado terminal, si su vida está sostenida por agujas en su cuerpo, si no tiene deseos de vivir, si es la única salida que le queda que podría traer al paciente a su estado natural, sin secuelas graves, y estando conforme con la idea de que su vida pasará a la eternidad, es ahí donde puede intervenir la conocida muerte asistida que libraría al familiar de un sufrimiento sin salida. Este conseguiría, así, la pérdida al miedo a la muerte. El hecho anterior entra al análisis desde distintas posturas: culturales, sociales, económicas o religiosas, que podrían negarse irremediablemente a este proceso, por lo que esto queda a consideración de cada situación y, como lo mencionaba, a si no hay más escapatoria, ya que, como sostenía Sartre: “el hombre está condenado a ser libre y elegir su propia conducta que lo lleve a finalizar su proyecto de vida” (Sartre, 2009), en el cual el mismo infierno se revela en la vida, y la muerte se ve como el paraíso.

En este punto, puede cuestionarse entonces: ¿qué sentido tiene vivir? ¿Será esto, pues, la verdadera intención de la vida? La vida de cada uno de nosotros es única e irrepetible; es imposible que se dé otra existencia idéntica a la que nosotros estamos viviendo. Y llegará el momento en que termine. Por lo tanto, cada acto de la existencia debe estar marcada, comprometiéndose con los otros. Saber que el temporizador puede pausarse en cualquier momento nos hace mover y actuar, ya sea de una u otra manera. Y si la vida no fuera finita, tendríamos todo el tiempo del mundo para reparar los actos.
La pandemia azotándonos desde todos lados es el claro ejemplo de que el botón de muerte está a disposición del tiempo, y no se sabe cuándo será nuestro fin. Merece la pena vivir pensando que nuestras metas son únicas, que el cumplimiento de estas, nos van a conducir a la satisfacción que nos llevará a regocijarnos y evitará que se guarde el juicio de nosotros en las dos generaciones vecinas cercanas. De tal manera nos inmaterializaremos en una parte de la historia de la humanidad después de nuestra partida y, así como nos plantea la frase de Sagan, viviremos al son de las estrellas, siendo alabados, bendecidos y agradecidos con los que nos vieron y no partir.
Al fin, Platón consideraba que la idea de filosofar era, en cierto modo, prepararse para morir; señalaba que el saber que vas a morir es lo que hace tu vida única e irrepetible, es la conciencia de la muerte la que convierte la vida en un asunto muy serio para cada individuo, solo que esa conciencia, en ocasiones, llega muy tarde.
 

Conclusión

El hablar de la muerte nos hace expandir nuestro criterio sobre el antónimo de la palabra, nos hace observar lo fugaz con lo que se pasa de un estado a otro. Saber que vas a morir no es sencillo. Primero debes aceptarte tal como eres, debes intervenir en tu desarrollo personal y, de este modo, puedes estar seguro de tu destino, de la única garantía que depara el futuro.
Ante todo, Sócrates otorga al alma un lugar preponderante en el ser del hombre, de tal forma que le considera su esencia, y es por ello por lo que el “cuidado” de la misma es lo único que debe importar al hombre, muy por encima de todo lo demás. No debe extrañarnos, por tanto, que los griegos socráticos estuvieran convencidos de que morir es lo mejor que le puede pasar al filósofo y de que la filosofía es una “preparación para la muerte”. Lo mejor es vivir cada momento de la existencia presente, sin vestigios que nos angustien o acusen, ya que, como propone Eurípides: “quién sabe, puede que la vida sea la muerte, y la muerte, la vida” (Eurípides, s. f).
La muerte se concibe como personal e intransferible, individualizadora e igualitaria. Se suele saber lo que es morirse, pero no se ha experimentado en carne propia; por lo cual, el misterio de la muerte tiene que ser recorrido siempre de manera personal, siempre presente de que esto no debería ser parte de la desesperación y angustia. El sendero hacia la inmortalidad es el sendero hacia el conocimiento.

Bibliografía

Anónimo. (2020). El Universal. El Universal. Obtenido de: https://www.eluniversal.com.mx/nacion/como-la-pandemia-por-covid-19-ha-frenado-la-usticia-para-feminicidios.
— (2020). Obtenido de Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/ Rosario-Castellanos
— (2020). Obtenido de EL SEVIER: https://www.sciencedirect.com/science/article/ abs/pii/S1359178919301752
 
 

Ojo por ojo y el mundo se quedará ciego

Omar Arturo Pérez Gómez

Preparatoria 20
Participantes del Encuentro Filosófico

Resumen

El presente ensayo hace una crítica hacia la sentencia de pena de muerte por feminicidio, sin dejar de lado lo terrible de la situación, más bien considerando las causas sociales que han llevado a la acción de este terrible crimen, partiendo de la cuestión de ¿por qué matar a un asesino? ¿Eso es justicia? Se hará especial énfasis en lo poco viable de la condena, en que no se tiene un sistema penal de fiar y en que esa puede no ser la verdadera justicia para las asesinadas y sus familias. También se tomará como especulación que el surgimiento de esta iniciativa sea con intenciones de captación política, por los últimos acontecimientos de la lucha feminista. Por último, se consideran aquellos factores culturales de la reproducción de un machismo que, más allá de verlo como el simple causante del feminicidio, se une a los problemas psicológicos y patrones de conducta violentos.

Palabras clave: Pena de muerte, feminicidios, justicia.

Introducción

El 25 de febrero del año en curso (2020) surgió la noticia de que los diputados del Partido Verde Ecologista presentaron la iniciativa de pena de muerte a feminicidas, y aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador declarara que esta medida no se aplicará, y dada el alza de feminicidios en el país, vale la pena ahondar en el tema y cuestionar: ¿la muerte al feminicida es realmente beneficiosa?
La última pena no es más que la horrenda imposición del Estado ante el primordial derecho a la vida. ¿En qué mundo se viviría, si no podemos ni estar a salvo del Estado, el cual debería de velar por nuestros derechos, de protegernos y no de liquidarnos? ¿En qué momento dejamos de ser dueños de nuestra vida para ponerla involuntariamente en las manos de un estado corrupto y con sed de victorias fiscales?
Claro que al estar frente a un tribunal nos encontramos a gente que nada tienen de santos, pero ¿el hecho de que hayan matado a alguien nos da derecho a matarlos? ¿Realmente se busca justicia o tan solo un estado de satisfacción? Sin duda alguna, una sociedad debe estar muerta y podrida moralmente para pensar que un crimen con otro se paga. Aún más, y volviendo a la pregunta original: ¿qué tan beneficioso es matar al feminicida? Es decir, sin ánimos de sonar antipático, esas mujeres no volverán. Entonces, ¿la pena de muerte se trata de un castigo ejemplar, o el matar a alguien es sinónimo de justicia en este país?
 

Desarrollo

No se puede impartir justicia si lo que en verdad se busca es encontrar un consuelo en el sufrir del agresor. No podemos dejarnos caer al mismo nivel de aquellos contra los que luchamos, porque si no, nuestra lucha perdería todo sentido.
Además, falta pensar en todos aquellos casos en los que se han condenado a inocentes frente a cualquier tipo de crimen. Digo, no se pueden tomar medidas como la pena de muerte en un país donde el sistema penal es deplorable, sin mencionar que los testimonios en contra del feminicida no siempre son muy confiables, ya que se pueden encontrar sesgados, o que la sugestión juega con situaciones que no se vieron. De hecho, la American Phychological Association (Asociación de Psicología Americana) reveló un estudio en el cual manifiesta que del total de las declaraciones de testigos que habían identificado a personas acusadas de ser perpetuadores de un delito, el 40 % se había equivocado, dando lugar así a condenas erróneas, aunque estos habían afirmado estar entre un 90 y un 100 % seguros de su testimonio (Wixted & Wells, 2017). Ahora bien, el abogado Justin Brooks dijo:
Es imposible decir exactamente cuánto, pero después de todos los estudios, el 5% de los presos en Estados Unidos son inocentes y por muchos años tuvimos litigación oral como ahora tiene México. Pienso que hay mucho más de inocentes en la cárcel que el 5%, posiblemente el 10 o el 15 (Miguel, 2018).
Considerando que esta especulación sea cierta y que se aprobara la última pena, ¿a cuántos inocentes no ejecutaríamos? Y aún más tomando en cuenta la presión social a la que están sometiendo al gobierno mediante protestas y paros nacionales. Suena prudente pensar que el gobierno hará justicia, pero si no lo han hecho con las medidas ya establecidas, ¿qué nos hace pensar que con medidas sumamente radicales se hará?
Si el fin justifica los medios, como dice Maquiavelo, entonces no habrá nada que impida acabar con la vida de inocentes para “salvar” la de unas cuantas o mantener contenta a la población, y como dicen: “aquí nadie da paso sin huarache”. Que no nos sorprenda ver que la lucha feminista sea tema de campaña política en las elecciones intermedias del 2021. Es triste ver cómo todo lo construido por la filosofía en miles de años se ponga en riesgo por simples ideologías, que no buscan unir a las personas sino dividirlas e inclusive matarlas. Esto nos lleva a considerar la postura del abogado estadounidense Michael Vincent Disalle:

Dicha pena ataca a los síntomas del crimen, pero no ataca a sus principales causas, y además elimina la posibilidad de rehabilitación, negándole a las personas la oportunidad de convertirse en ciudadanos útiles a la sociedad. La pena de muerte es meramente una expresión colectiva de venganza, una pasión que no debe existir en una sociedad civilizada. (Morell,1968)


Ahondando un poco más en la primera frase de Disalle, algunos se preguntarán cuáles son esas causas. Ejemplificando con el caso de Ingrid Escamilla, podemos rescatar de la propia confesión del asesino que era drogadicto, sin lugar a dudas, un sector marginado socialmente. Es del conocimiento de todos que las drogas no son del todo buenas y que la sociedad se ha dedicado a satanizarlas; por ende, aquel que tenga uso de ellas será naturalmente el malo del cuento. Sin mencionar que la palabra drogadicto es, dicho de otro modo, adicto a las drogas, y es del conocimiento popular que las adicciones de cualquier tipo son ocasionadas por problemas mentales, ya que estas buscan saciar o tapar algún vacío en el alma y la mente de las personas, así como quien se embriaga para aliviar sus penas o para “combatir” la ansiedad. Entonces me pregunto: ¿no debería el Estado dedicarse a cubrir esas necesidades que se vuelven causas? ¿No debería la sociedad dejar de educar con machismo, mismo que provoca feminicidios?
Dichos factores no se toman en cuenta al señalar a los feminicidas, esto debido a la misma definición del feminicidio: el asesinato doloso de un hombre hacia una mujer, por el hecho de ser mujer. Esta definición, seguida al pie de la letra, deja fuera a las buenas investigaciones de los verdaderos motivos, pues, los casos de violaciones se diferencian de los feminicidios, siendo que generalmente van de la mano, ya que el violador recurre al acto de matar a la víctima, con tal de no dejar cabos sueltos, o bien ejercer un empoderamiento hacia esta misma. Esto también nos habla de graves problemas mentales. Que no se me malentienda; el hecho de que yo hable de motivos no quiere decir que justifique por un momento a estos seres humanos.
Pero, retomando el tema de la pena de muerte, como lo dice Disalle: “no se deja espacio a la rehabilitación, simplemente eliminamos a los criminales, a los enfermos mentales que nosotros mismos creamos al marginar y abusar de ciertos sectores de la sociedad”. Entonces, ¿qué derecho tenemos nosotros de acabar con la vida de las personas a las cuales se las arruinamos y pisoteamos? ¿Qué derecho tenían ellos sobre las mujeres para asesinarlas?
Así pues, entrando en un terreno moral, nos encontramos con Clarence Darrow, un gran opositor de la pena capital a mediados de siglo XX, quien, en el año 1924, defendía a dos jóvenes acusados de secuestro y asesinato, y ante el jurado dio un discurso del cual podemos rescatar lo siguiente: «Si el tribunal condena a estos jóvenes a la pena de muerte, los estará tratando con la misma piedad que ellos tuvieron para con Bobby Franks” (Darrow, 1924). Sin embargo, esto no sería justicia, ya que el Estado no puede imitar a los criminales. ” El Estado tiene que ser más humanitario, más inteligente y considerado, que estos jóvenes que han cometido un acto tan salvaje» (Morell, 1968).
 

Conclusión

Debemos de ser siempre fieles a lo que predicamos. No podemos exigir que no se mate a la par que comenzamos a matar, si no nuestra palabra perderá toda veracidad al demostrar que no tenemos convicciones y que la hipocresía reina en nuestra alma. En el momento en que contradecimos nuestras propias leyes morales y sociales, perdemos la batalla contra las bestias que dejamos de ser hace miles de años.
Al matar a los asesinos, matamos la base de los valores y, a su vez, al ser, por lo que eventualmente las sociedades dejarían de existir para pasar a un mundo caótico. Porque si los valores y los derechos no se hacen valer por el estado, ni el mismo hombre los hará valer en su día a día. Aceptar la pena de muerte ante los feminicidas solo ayudará a regar el caos previamente sembrado, nada sensato para aquellos que aprecien una idea utópica o que mejore tanto a la persona como a la sociedad.
Si matamos a los asesinos, nos convertimos en los nuevos asesinos, y no debe ser así. Debemos ser mejores, aunque pueda sonar un discurso de superioridad moral. Si no lo somos, ¿qué nos daría el derecho de juzgar a los criminales? ¿Qué derecho tendríamos de pedir justicia?
Quiero justicia, y la quiero tanto como todos, justicia para todas aquellas mujeres que fueron asesinadas por su género, por celos, por posesión; quiero justicia para ellas y sus familias, pero juzgo también a la sociedad por educar con machismo, con roles de género. Juzgo a las instituciones hetero patriarcales que se han encargado de reproducir la subjetividad de género. El problema de los feminicidios va mucho más allá que cómo se define. Matar a una mujer por ser mujer es un problema de raíz, de sociedad, de ideología, de estructuras, y además pienso que la muerte es un beneficio para condenar tal atrocidad.

Bibliografía


Miguel, A. (2018) Inocentes, 15% de los encarcelados en México. Recuperado de El sol de Puebla: https://www.elsoldepuebla.com.mx/local/inocentes-15-de-los-encarcelados-en-mexico-1609058.html#!
Morell, V. M. R. (1968) La pena de muerte en los Estados Unidos de América. Anuario de derecho penal y ciencias penales. Madrid: Universidad de Salamanca.
Wixted, J. T. & Wells, G. (2017) The Relationship Between Eyewitness, Confidence and Identification Accuracy: A New Synthesis. Psychological Science in the Public Interest 2017. Obtenido de: https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/1529100616686966
 

 

La influencia de la conciencia de la muerta

Ximena Elizabeth Parra González

Preparatoria Regional de Etzatlán
Participante del Encuentro Filosófico del SEMS 2020

Resumen

Se aborda el tema de la muerte: cómo se percibe en algunas situaciones, en conjunto con las afectaciones que pueden tener las personas; la importancia de la  conciencia sobre dicho tema y su aceptación, añadiendo en qué momento es posible que el hombre esté listo para procesar todo lo que conlleva; importantes pensamientos de filósofos en el proceso de la vida como preparación para la  muerte; además de una pequeña introducción sobre la conciencia de la muerte en la prehistoria, junto con las cuestiones que se pueden generar sobre si una persona ajena al tema es mucho más feliz que aquella que ha llegado a comprender lo que representa; la esencialidad del proceso de madurez y cómo el llegar a tal estado ayuda en la liberación del pensamiento y el alma para aceptar la muerte como algo que forma parte de todos.

Palabras clave: Muerte, comprender, aceptación, conciencia.

Tan temida, aclamada como el origen de tantas dudas y el sentido de la vida, la muerte es un tema por el cual todos se han sentido atemorizados más de una vez, pero como mortales, ¿en qué momento consideramos adecuado comenzar a pensar que lo único que tenemos asegurado es la muerte en la vida? ¿Estamos preparados para el fallecimiento de un ser querido o el propio? Es lo que a continuación se expone.
Desde la prehistoria, los rituales fúnebres comenzaron como sepulturas, dando así un sentido e importancia a la muerte. Como es bien sabido, con el paso del tiempo, el humano evolucionó y, con ello, su razonamiento. Antiguamente, los filósofos plasmaron sus pensamientos e ideas sobre el sentido que para ellos tenía la vida, con todo lo que conlleva y, por supuesto, la muerte.

Ahora bien, ¿aquellas personas, al tener presente el posible fin de sus vidas, la disfrutarían menos en comparación con aquellas que no son conscientes de ello? Pongamos en contexto el planteamiento anterior.
La primera persona descrita pasaría una etapa de su vida asimilando que, en determinado momento, ella y las personas a su alrededor morirían; no obstante, las consecuencias de ir más allá sobre esta idea serían que, durante el resto de su vida, no tendría temor por su muerte, y al llegar el momento, la aceptaría pensado en todas las cosas que hizo durante su vida y que, por consiguiente, le permitieron disfrutarla sin remordimientos. Por otro lado, aquel que vive cegado de dichas posibilidades, pensará de vez en cuando y con gran miedo sobre la muerte, sin poder aceptar que, no importando lo que haga, le alcanzará en algún momento.
Por tanto, lo correcto es dejar de poner resistencia y aceptar la muerte como algo que forma parte de nosotros, para tener un flujo libre en nuestras vidas; separarnos de ella, como lo hacemos durante nuestras vidas para llegar a una prestigiosa universidad. El tenerla presente nos puede cambiar positivamente:

“y es evidencia que la muerte no solo deja a uno pensativo, sino que lo vuelve pensador» (Morín, 2003).


Me atrevo a decir que no es fácil pasar por todos los pensamientos planteados anteriormente; sin embargo, son necesarios para poder comprender no solo la filosofía de la muerte, sino también de la vida y de todas las maravillas que nos presenta.
Según Epícuro en su carta a Meneceo, a “la muerte misma, por su propia naturaleza, hay nada que temer porque nunca coexistimos con ella: mientras estamos nosotros, no está la muerte; cuando llega la muerte, dejamos de estar nosotros” (Epícuro, 1995). La cita anterior no se refiere a que debamos vivir sin pensar en la muerte para no preocuparnos, sino que disfrutemos la vida, teniendo conciencia de ella para eliminar todo temor.
Por otro lado, Sócrates dice que:

“no puede darse una ocupación más conveniente para un hombre que va a partir bien pronto de este mundo, que la de examinar y tratar de conocer a fondo ese mismo viaje, y descubrir la opinión que sobre él tengamos formada”.

Ambas tesis se complementan, ayudando así a construir la conciencia sobre la muerte, su comprensión y aceptación de la misma, sin atemorizarnos sino liberarnos, además de permitir el goce de la vida en sí para llenar el alma de aquello que resulta esencial.
Un ejemplo de esto puede ser una ama de casa, con dos hijas pequeñas y marido, la que repentinamente es diagnosticada de un cáncer terminal y a la que le quedan aproximadamente nueve meses de vida. Tanto para ella como para las personas que la rodean sería una noticia sofocante, mas no se quedarían parados sin hacer nada, sino que descartarían la idea de perder a aquel familiar, intentando todo lo posible para retrasar la muerte, por lo menos un año. Mientras, la persona se sumergiría cada día en una profunda depresión y desesperación por ver llegar aquello que por su mente jamás se había cruzado.

Sin embargo, todo esto sería un proceso que fortalecería pensamientos y lazos, ya que todas las personas que pudieran encontrarse cerca de ella tendrían la noción de que, sin importar qué hagan, todos morirán. Así pues, se puede pensar que, después de algún tiempo, el humano llegue a ver la muerte solamente como la liberación del alma o el término de un ciclo natural para el cual se preparó arduamente durante su vida, sin guardar temor sobre lo que pueda haber después de ella. De no ser así, no se encontrará preparado en ningún sentido para su muerte, cosa que podría llevarlo a vivir en constante negación sobre algo inminente, perdiéndose así gran parte de su vida. Sin embargo, es posible que tiempo después abandone tal estado de negación, puesto que la comprensión de la muerte (sin mencionar otros procesos de la vida) llega con la madurez.

Uno de los primeros acercamientos que puede darse al ser niños es cuando se pasa por la muerte de un pariente, en la cual rara vez uno se para a pensar por qué sucede semejante cosa, y las razones por las cuales las demás personas se ven tan afectadas. De hacerlo, el pequeño pasa por una etapa de desconcierto al no poder comprender un tema de semejante magnitud, razón por la cual lo olvida y no es sino hasta que el individuo alcanza la madurez cuando se está preparado para llegar a una paz interior en la que recibe a la muerte como un igual, haciéndolo mucho más fácil para él y todos aquellos que lo rodean.

Sobre lo que sucede con el alma después de morir, es aún más difícil de comprender, por lo que a veces me gusta pensar como Platón: “es probable que sus almas entren en cuerpos de animales pacíficos y dulces, como las abejas, las avispas, las hormigas; o que vuelvan a ocupar cuerpos humanos, para formar hombres de bien” (Platón, s.f.).  Él aliviaba, de una forma simple, las dudas sobre lo que acontece después de la muerte, dejando así en nuestras manos la cuestión de si hay una vida posterior.

Bibliografía

Epícuro. (1995) Obras. España: Atlaya.
Platón. (s.f.) Platón, Fedón o del alma. Biblioteca digital.
Savater, F. (s.f.) Las preguntas de la vida. España: Atlaya.
En su máxima expresión, felicidad | Ximena Elizabeth Parra González. Preparatoria Regional de Etzatlán

De filosofar en tiempos de incertidumbre

En honor al día de Muertos | María José Gómez Buelna. Preparatoria 9.

No cabe duda de que el año 2020 representó para el ser humano un período de crisis, en el cual se vio sometido a un constante proceso de incertidumbre. El desarrollo del COVID-19 por todo el mundo dejó de manifiesto la vulnerabilidad a la cual nos encontramos sometidos. Si bien es cierto que durante la historia de la humanidad se ha pasado por diversas pandemias, el que en este mismo momento nos esté sucediendo a nosotros, que seamos los protagonistas directos, envuelve de un cariz distinto nuestra vida y nuestra realidad.
La pandemia vino a representar una especie de situación límite, aludiendo a la visión del filósofo Karl Jaspers, una situación que se vive como algo inevitable y que genera una alteración en el discurrir cotidiano. Es así, entonces, cómo la conciencia de esta situación límite nos coloca de frente a la Filosofía. Al ser un momento de crisis, en el que se pone en cuestionamiento, no sólo la realidad sino el sentido básico de la vida, se establece el germen de la reflexión filosófica. Parecería paradójico, pero es precisamente en estos momentos de crisis, de incertidumbres, de dudas, de fragilidades, cuando se hace inevitable la reflexión. Ni siquiera es necesario forzarla, por su naturaleza racional el ser humano está dotado de esas cualidades racionales y críticas cuando se ve enfrentado a una realidad que le interpela.
Es así cómo el fenómeno de la pandemia y todo lo que ha traído como consecuencia se convierte en nuestro objeto de análisis filosófico. Quienes se habían acercado a la filosofía sólo a partir de los textos se encuentran con una realidad que los obliga a volverse pensadores de la misma. Ya no se trata de discurrir sobre lo que otros pensaron sobre su época, sino que ahora tenemos ante nuestros ojos una realidad que nos exige ser analizada, pensada y al mismo tiempo transformada. Y obvio esta nueva realidad que se nos impone incluye la propia existencia humana.
Frente a esta situación de sospecha y de perplejidad en que hemos sido colocados, nos encontramos frente a un espejo que nos cuestiona sobre el sentido de la nuestra existencia, hoy más que nunca se nos ha hecho conscientes de lo frágil y vulnerables que somos, sabemos que vamos a morir, nos hemos dado cuenta de nuestra finitud. Al modo en que Heidegger nos explica acerca de cómo al tomar conciencia de la muerte, también debemos tomar conciencia de la vida.
La discusión filosófica ha llegado a los hogares, a las familias, a los jóvenes y no tan jóvenes, a los especialistas en la filosofía y a los que no lo son. Consciente o inconscientemente la sociedad se ha hecho preguntas filosóficas que nos han enseñado a determinar lo que es verdaderamente importante para nuestra vida y que se han originado directo de las consecuencias de la pandemia. La muerte, el sentido de la vida, la felicidad, la libertad, el amor, el miedo, el cuidado, el trabajo, la educación, la violencia, las formas de control político, el problema de la verdad y el papel de la ciencia en la sociedad, son ahora temas visiblemente discutidos desde el campo reflexivo, crítico y racional.
El confinamiento, por ende, ha conllevado una nueva manera de socializar, de convivir, de vernos frente al otro y de ver al otro. Inmersos en el ambiente familiar, nos hemos percatado de que los procesos de convivencia y de relación, por muy cercanos que éstos sean, implican al mismo tiempo un dejo de conflicto que en algunas ocasiones recaen en conductas violentas hacia los sectores socialmente más desprotegidos: mujeres y niños.
En tiempos de incertidumbre, la filosofía, y más específicamente la actividad filosófica, se convierte en un valioso instrumento problematizador del mundo, pero al mismo tiempo esclarecedor de la nueva realidad que nos ha tocado afrontar. Hoy más que nunca la filosofía debe ser entendida como una actividad analítica, reflexiva y crítica que nos lleve a replantear nuestro lugar en la sociedad y en el mundo. Bienvenidas, por tanto, todas aquellas reflexiones producidas por las nuevas generaciones de jóvenes pensantes, quienes son y serán los responsables de interpretar y transformar la realidad.

Silvia Patricia Arias Abad*

* Estudió filosofía y la maestría en estudios filosóficos en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara. Es docente de la Preparatoria de Tonalá Norte.
 

¿Se toma la importancia necesaria a los feminicidios?

Patricia Manzo Cortés

Módulo Tecalitlán de la Preparatoria Regional de Tuxpan

Participante del Encuentro Filosófico del SEMS 2020

Resumen

Las cifras de feminicidios crecen cada día más y no se toman cartas en el asunto. Todos los días, de ocho a nueve mujeres son asesinadas por el hecho de ser mujeres. ¿Dónde está la seguridad del país? Las mujeres no pueden salir seguras a la calle por miedo, es peligroso que anden solas. Buscan ser escuchadas y lo representan con iconoclasia, que no es lo mismo que vandalismo. No quieren seguir así, no quieren vivir con miedo. Muchas veces callan agresiones de su pareja por miedo. ¿Por qué tienen miedo?, tienen que levantar la voz y no quedarse calladas. El gobierno no hace nada por protegerlas, las denuncias, ahora por la pandemia, se están dejando de lado. ¡Quieren estar seguras! ¡Ni una más!

Palabras clave: Feminicidios, misoginia, inseguridad, costumbres patriarcales.

Introducción

En los últimos años se escucha mucho acerca de los feminicidios, como cada día crecen las cifras de muertes de mujeres. Esto ha ocasionado grandes protestas, no sólo nacionales, sino también mundiales. Este año fue el primero en que el 8 de marzo, las mujeres no salieron, no asistieron a la escuela, no trabajaron, no existieron. Esto fue para que se valorara la importancia que tienen dentro del país. Este tema es muy interesante, porque todos tenemos madre, primas, sobrinas, y amigas, ¿imaginas que un día alguna de ellas falte? 
¿Este problema ha aumentado mucho últimamente? Ya que ha estado mucho en tendencia, pero ¿realmente qué se conoce al respecto? ¿Por qué se les mata? ¿Saben cuál es el problema? ¿Por qué se les matan? ¿por el sólo hecho de ser mujeres? o ¿por qué los antepasados decían que tenían que estar para servirles a ellos y a su disposición? Las mujeres, en el transcurso de la historia, han comenzado a abrir los ojos, a empoderarse y no dejarse mangonear por ningún hombre, ¿y esto ha ocasionado el enfado y la molestia de los hombres que siguen con los ideales de nuestros antepasados?
 
Desarrollo

El feminicidio es el asesinato de una mujer por el sólo hecho de serlo. ¿Por qué tiene sentido distinguir y estipular el feminicidio y no sólo de homicidio calificado con agravantes? A lo largo del tiempo se ha cuestionado por qué se denomina feminicidio y no sólo homicidio calificado. Esto es porque a las mujeres se les viola, golpea y mata por el hecho de ser mujer. Ese es el motivo, por eso se denomina feminicidio.
¿La forma en la que se manifiestan grupos feministas opaca el motivo por el cual lo hacen? Darío Gamboni escribió un libro que se llama La destrucción del arte en el que explica la diferencia entre vandalismo e iconoclasia. El vandalismo no tiene razón de ser, no tiene motivo por el que se hace, sólo son destrozos y ya. “La iconoclasia es el rechazo a una imagen o un monumento y a lo que esto representa” (Gamboni, 2014). Entonces, no hay razón para rendirle culto a un monumento, a imágenes que representan libertad y justicia, cuando las mujeres no tienen libertad ni justicia. Y su destrucción es totalmente válida, ya que no las representa. Se sabe que se ha intentado de todo, y la iconoclasia ha resaltado más para que se les escuche. ¿Acaso el feminicidio no tiene gran importancia, como para ser escuchadas?
¿El feminicidio se ha naturalizado a través de una cultura de violencia? Los feminicidios se han naturalizado a través de la cultura de violencia, por las creencias que tenían los antepasados sobre la superioridad de los hombres sobre las mujeres. Incluso en la actualidad los medios de comunicación constantemente denigran la figura femenina, lo que ocasiona que al escuchar o ver temas donde se menosprecie a la mujer el mensaje se va al subconsciente, creando ideas de “normalidad” acerca del trato que se le debe dar a la mujer. ¿En qué medida los medios de comunicación influyen en la percepción del feminicidio? ¿Por qué se les dan un papel de inferioridad? ¿Por qué a las mujeres? ¿Por qué a los casos de feminicidio no se les da la debida importancia que merecen?
Además, un estudio publicado por El Sevier, dio a conocer por qué algunas mujeres callan por mucho tiempo la agresión que les hacen sus parejas.
“Los factores del microsistema (autoculparse, preocupación por la familia, preocupación por los hijos) fueron los factores más comunes que reforzaron el silenciamiento de las mujeres independientemente del país de origen. Los factores del macrosistema (expectativas sociales, normalización de la violencia, valores religiosos, políticas de inmigración) siguieron en la segunda posición” (Bijaya Pokharel, ELSEVIER, 2020).
Esto da a conocer el miedo que sienten por sus parejas. ¿Qué se tendrá que cambiar para terminar con estas creencias? No tienen por qué vivir con miedo, al contrario, deberían sentirse seguras con la pareja que tienen.
¿Se valida la falsa idea de que las mujeres son corresponsables de esa fatal agresión sólo por repetir el lenguaje sexista? ¿Hemos pensado cómo la mujer es copartícipe de la violencia de género? También son partícipes, por los comentarios despectivos que hacen hacia otras mujeres; por ejemplo, “tenías que ser vieja”, “es que eres vieja”, “si un hombre no puede, menos una mujer”. Este tipo de comentarios menosprecian el poder femenino.
Algo común que se escucha es que la mujer provoca a los hombres con la forma de vestir, ¿Quién les dijo eso?, la forma en que cada persona viste da a conocer su identidad, lo que lo caracteriza. No porque una mujer use un short, quiere decir que está buscando que la violen. Son ideas absurdas que la sociedad busca como justificación a las acciones que cometen los hombres, para justificar muertes de mujeres.
Así pues, ¿se justifica la doble injusticia que viven las víctimas, en vida y después de muertas, al hacerlas corresponsables y juzgarlas? ¿Realmente es más complicada la procuración de justicia en temas de violencia de género por la pandemia? “Arsenia y Araceli esperaban que los feminicidas de sus hijas estuvieran sentenciados a finales de 2020, pero el virus estancó todos los procesos; las fiscalías están fallando, sólo ven casos “urgentes”, lamentan abogados” (Gamboni, 2014). Por la problemática que trajo la pandemia los casos de feminicidios no se han resuelto, el virus truncó más la agilización de los casos.
“La procuración e impartición de justicia no han cumplido con lo necesario para continuar operando durante la pandemia por coronavirus. Las fiscalías de muchos estados interrumpieron sus actividades, estableciendo guardias con poco personal para dar continuidad sólo a las situaciones urgentes, lo que paralizó las investigaciones que se realizan.”, señaló el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Entonces, ¿el feminicidio no es urgente?
¿Desde cuándo se ha visualizado el feminicidio en México? En diversas publicaciones como Ciudad Real, de Rosario Castellanos, “instrumentos de esta alienación incluyen códigos severos de cortesía, el machismo y otras formas de estereotipos sexuales, la codicia y, sobre todo, las barreras lingüísticas” (Anónimo, 2020).
Dice la crítica Mary Gómez Parham en Álbum de familia, el segundo tomo de sus obras completas incluye, además de sus tres cuentarios, los relatos inéditos «Crónica de un suceso inconfirmable», «Primera revelación» y «Tres nudos en la red». En un análisis del texto hecho por Mary Gómez Parham, comenta que «nuevos elementos como la homosexualidad y el feminismo-como-política aparecen […] para explorar nuevas formas de lidiar con el viejo problema de la alienación. Recordemos que estas obras fueron publicadas en 1960” (Anónimo, 2020).
¿La influencia de los medios de comunicación puede favorecer a la equidad de género y como consecuencia a visualizar el problema? Como el caso de Osiris Méndez, de 19 años, y que es una superviviente de violación e intento de asesinato ocasionado por un Uber, en Guadalajara, el 25 de junio de 2019. Habló públicamente con detalle sobre su violación, cómo el hombre la amenazó. Ese sujeto está en la cárcel por la insistencia que dieron al caso los medios de comunicación y la variedad de pruebas que tenían (semen, firmas, el coche y nombre).
¿Será por eso que muchas veces creemos que las desapariciones aquí no pueden pasar, que el feminicidio aquí no pasa? ¿Ante las estadísticas actuales de feminicidios en México, el estado actual está impartiendo justicia hacia las mujeres que han sido víctimas de tan atroz agresión?
Esta situación de inseguridad es real, los datos diarios dan evidencia de este grave problema nacional. Todos los días, de ocho a nueve mujeres son asesinadas por el hecho de ser mujeres. Ya no es seguro salir a la calle, subirse a un taxi o salir solas por la noche. Las mujeres no pueden estar seguras en un país que no toma cartas en el asunto; que vive con misoginia, con costumbres patriarcales, con gobiernos que no hacen caso a sus peticiones expresadas en el cada día más frecuentes manifestaciones, un gobierno que profundiza la herida de muerte al justificar las violaciones como “desahogo sexual”. Es necesaria la justicia por todas las mujeres que no regresaron a casa, por todas las que han sido acosadas, violadas y asesinadas. Necesitan salir seguras a la calle, sin miedo de que un hombre les haga daño, de que ahora sean ellas las que no vuelvan a casa.
 
Conclusión

En México no se están tomando cartas en el asunto sobre los altos casos de feminicidios, no es justo que las mujeres no puedan salir con tranquilidad a las calles y que vivan con miedo.
Es, pues, aceptable la forma en la que se manifiestan las feministas, porque es una forma de expresar el rechazo que tienen hacia una estatua que no las representa.
Se busca la igualdad, que no se les menosprecie, que no se les señale por el hecho de ser mujer, que no se critique su forma de ser y de vestir, que puedan salir seguras, sin miedo. Luchan por tener un gobierno justo, que defienda sus derechos, que tenga seguridad el país; que no existan el feminicidio, la misoginia y que se terminen las costumbres patriarcales.
¿Será suficiente Levantar la voz hasta lograr estar seguras, ser escuchadas y pedir: ¡Ni una más!?
¿Las costumbres patriarcales pareciera que están renovándose al grado de provocar la muerte a las mujeres, por el sólo hecho de ser mujeres que han decidido empoderarse? ¿Serán suficiente los cursos de la nueva masculinidad para terminar con esta gran injusticia? O ¿será porque en el fondo aún no se logra construir una sociedad de respeto por el otro que eres tú y que soy yo?

Bibliografía


Anónimo O. (2020). El Universal. El Universal: https://www.eluniversal.com.mx/nacion/como-la-pandemia-por-covid-19-ha-frenado-la-justicia-para-feminicidios.
— (2020). Obtenido de Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Rosario-Castellanos
— (2020). Obtenido de ELSEVIER: https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/ pii/S1359178919301752
Gamboni, D. (2014). La destrucción del arte: iconoclasia y vandalismo desde la revolución francesa. Madrid: Cátedra.
Pokharel, B., K. H. (s.f.). Feminismo. Obtenido de Youtube: https://www.youtube.com/ watch?v=3XE cfyIWZUw
 

Juventud y crisis de valores morales

Cecia Evelyn Gutiérrez Solís

Módulo Atequiza de la Escuela Regional de Educación Media Superior de Ocotlán

Participante del Encuentro Filosófico del SEMS 2020
Asfixiada | Sergio Toscano Aceves. Preparatoria Regional de El Salto

Resumen

Los valores morales están en crisis, porque la mayoría de padres en nuestra sociedad actual no han puesto como principal prioridad el inculcárselos a los jóvenes. La falta de valores ha hecho de los hombres y las mujeres, seres humanos contaminados y corrompibles. La praxis de valores ha dejado de inculcarse en las familias, por ende, entre las personas no los viven ni transmiten de generación a generación. Estamos viviendo una realidad en que la mayoría de  jóvenes vivimos al borde de un desastre moral.
            Desafortunadamente, el hombre utiliza los valores para su beneficio personal, convirtiendo estos en subjetivos, ocasionando que los  jóvenes sean rodeados e influenciados por adultos deshonestos, agresivos, intolerantes, petulantes, sin dominio propio e insolentes; trayendo consecuencias devastadoras, por ejemplo: la toma de decisiones erróneas y malas actitudes, como tener relaciones sexuales a temprana edad e irrespetar la autoridad, ya sea civil, escolar o familiar.

Palabras clave: Crisis, defensa, inmoralidad, antivalores, valores.

Muchos ya no siguen los sueños y valores de sus padres, sino que absorben todo lo que ha sido distorsionado por una sociedad y cultura enfermiza, la cual los lleva a la inmoralidad. El gobierno afirma que la solución es una mejor educación, dice que con más programas preventivos la sociedad mejorará. Los educadores opinan: la solución es más dinero, si invertimos más dinero en nuestras escuelas, formaremos mejores niños. Los activistas creen que la solución es la impartición de justicia, declaran que debemos erradicar la injusticia y la opresión. Otros sugieren que necesitamos más policías, castigo corporal, más cárceles, oportunidades de empleo, más programas sociales. Muchas de estas posibilidades son buenas pero al sólo enfocarse en los síntomas se queda corto y no resuelve la crisis en la que están los valores morales. Nuestro problema es mucho más profundo que la fácil disponibilidad de armas o drogas; desafía a los programas preventivos y las soluciones sociales. Este es un problema que no se solucionará nunca a menos que identifiquemos su origen y tratemos sus causas. Debemos profundizar, mirar más allá tratando las causas fundamentales. Los valores se construyen por el principal agente social: la familia. Por lo tanto, los jóvenes deben ser educados con la mejor aplicación de la enseñanza sobre los valores desde casa; para forjarles estos de manera que no sean tan fáciles de ser influenciados por lo malo y de esta forma se evitan embarazos no deseados, abortos, violaciones y asesinatos, los cuales se viven, en nuestra sociedad actual. La sociedad en la que vivimos se ha encargado de confundir a los jóvenes por medio de la cultura. Como resultado, aceptan falsificaciones acerca de la verdad, la justicia, el amor y el dominio propio por causa de las nuevas ideologías que han surgido en la sociedad y cultura actual.


Pero ¿por qué los jóvenes están aceptando falsificaciones? Porque están viendo sus opciones a través de lentes defectuosos; han aceptado una perspectiva relativista de los valores y no les permite ver la diferencia entre lo bueno y lo malo, entre lo falso y lo auténtico. De acuerdo con el filósofo y escritor Josh McDowell (2011) “muchos de los jóvenes creen que se puede justificar el hecho de mentir a un padre, que el engaño les puede ayudar a salir adelante o que el robo les puede ayudar a vengarse”.
Pero dirá usted: “¿no se dan cuenta de lo equivocados que están o del dolor que ocasionan?” No, la mayoría de ellos no se da cuenta, porque desde su punto de vista todo es negociable. Si las circunstancias lo exigen, piensan que sus acciones se justifican. De acuerdo con el escritor Bob Hostetler (2011) “piensan y viven en base a una perspectiva distinta, una perspectiva que considera las acciones buenas y malas algo dinámico y cambiante”. Pero esta forma de pensar les engaña, haciéndoles creer que las decisiones malas son “buenas”. De acuerdo con el filósofo y escritor Josh McDowell (2011) “en consecuencia, aceptan lo falso, y piensan que están consiguiendo lo auténtico”.
La mayoría de las falsificaciones que ellos aceptan ofrecen “beneficios” inmediatos, mientras que las decisiones correctas parecen ofrecer beneficios a largo plazo. Los antivalores se presentan en paquetes muy atractivos en nuestra cultura e incluyen una satisfacción de promesa inmediata. Por otra parte, las decisiones correctas (los valores morales) frecuentemente requieren posponer la satisfacción inmediata y esforzarse más para alcanzar los beneficios a largo plazo. Por eso tantos optan por los antivalores morales, porque ofrecen gratificación instantánea. De acuerdo con el escritor Chip Ingram (2015) “demasiados jóvenes están sufriendo consecuencias de haber escogido sustitutos dañinos”.
Josh McDowell escribió en uno de sus libros:
 
Hace tiempo una adolescente llamada Mónica escribió una carta poética pero devastadora. Decía:

“Las relaciones sexuales me han dado las emociones más solitarias que he vivido. Me han dado el temor como regalo y la vergüenza como vestido. Me han cegado los ojos con falso amor y me han dejado una profunda herida en el corazón…”

(2015).


 
Los jóvenes quieren lo auténtico. Necesitan adultos con valores morales. Ellos buscan confidentes para sentirse escuchados y comprendidos. Desde lo profundo de sí mismos piden consejeros con valores objetivos para poder ser guiados a todo lo que es correcto. Quieren el sentido de protección, de amor, paz y justicia. Necesitan adultos que los motiven a tener dominio propio.
No estamos impotentes para contrarrestar los valores inmorales de la sociedad y la cultura, y comenzar a cambiar nuestro mundo. Después de todo podemos inculcar valores en los jóvenes en medio de una “generación malvada”. Podemos contrarrestar a la sociedad y reforzar los cimientos derrumbados de los hogares. Podemos enfrentarnos a la locura de una sociedad que se revela contra Dios. A pesar de que la defensa de estos no será fácil, sí vale la pena; pero ¿por qué se revela contra Dios? ¿Cómo enfrentarlo? ¿Cómo defender los valores en medio de una generación que todo corrompe y distorsiona? No es complejo, aunque es extenso. Toda esta sociedad actual se revela contra Dios porque ha  distorsionado el orden en que creó las cosas. Ha corrompido a la humanidad, especialmente, a los jóvenes. Ha causado la pérdida de  identidad e integridad. Provocó la búsqueda en lugares equivocados. Motivó a  seguir pasiones perversas. Les dejo un vacío tan profundo que los llevó a la depresión. Destruyó miles de familias. Estoy segura que podemos esmerarnos en hacer lo que es bueno, agradable y correcto. Insto a los padres de familia que no tengan miedo de corregir a sus hijos.
Los jóvenes quieren hacer lo que es correcto, quieren obedecerlos y amarlos. Padres: no se sientan intimidados, nadie nace con el conocimiento de saber hacer las cosas de manera perfecta. En esta sociedad siempre habrá personas que querrán seguir estancadas, vivir mediocremente. Sin embargo, hay esperanza. Los valores morales son indispensables para que los jóvenes puedan ver más allá del presente. Los valores les harán entender que su designio es cósmico, es mucho más vasto, es eterno. Es cierto, somos seremos humanos con la capacidad de razonar, así que, razonemos y apliquemos los valores en casa. Practíquenlos todos los días en su vida cotidiana e inculquen a través de su ejemplo como padres.  De acuerdo con el escritor y líder Lucas Leys, “Dios creó en nosotros la capacidad de razonar” (2016).
Al poner en práctica el razonamiento para aplicar los valores no se trata de querer, sino del hacer. Dios nos dio voluntad para hacer las cosas. Padres: tengan la voluntad de aplicar los valores en sus jóvenes. Jóvenes, no todo es pragmático, hay cosas que se logran con sacrificio y este trae resultados a largo plazo. No vendan su identidad e integridad como algo barato, no escuchen a la sociedad ni a la cultura, tampoco se amolden a ella. Sean diferentes, honren a sus autoridades, protejan a los indefensos, sean agradecidos, honestos, responsables, respetuosos, amables y sabios. Piensen a futuro y esmérense por dar un mundo lleno de buenos valores a sus hijos y nietos. En fin, esto no sólo es un beneficio a largo plazo, los valores morales nos harán madurar como seres humanos. Quejarnos no ayuda en nada; recuerda: hay tres tipos de personas: los que no saben qué está sucediendo, los que ven suceder las cosas y los que hacen que las cosas sucedan. Es difícil no compararnos con otros y decir que hay personas peores, lo auténtico consiste en enfocarnos en Dios y no en quienes nos rodean. Aún quedan generaciones con integridad, personas quienes inculcan a su descendencia (hasta la cuarta y quinta generación) los valores; ellos no son el ojo del público, no son reconocidos ni admirados ni idolatrados; son personas como tú que decidieron ser antisociales, firmes, sabios.
Los exhorto a no rendirse, perseverar con amor, paciencia. Sigamos ejemplos de virtud, integridad, dominio propio, templanza y sabiduría. Es cierto, estamos siendo bombardeados por todo tipo de inmoralidad; sin embargo, que la mayoría haga una cosa o esté de acuerdo con algo no significa que sea correcto. Aprendamos a distinguir entre lo bueno y lo malo, somos responsables de nuestras propias vidas y no las ajenas a nosotros.

Bibliografía

Ingram, C. (2015) Choque Cultural. El Paso: Mundo Hispánico.
Leys, L. (2006). No me metan en la bolsa. Buenos Aires: Mundo Hispánico.
Mc. Dowell, J. (2011) ¿Es bueno o es malo? El Paso: Mundo Hispánico.
 

Normalización de la violencia

Karen Alejandra Meza Jiménez

Módulo San Agustín de la Preparatoria Regional de Tlajomulco

Participante del Encuentro Filosófico del Sems 2020


Resumen

Dialogaremos cómo la violencia de género y el feminicidio se han normalizado en nuestra sociedad, a través de ámbitos personales, sociales y familiares. Cómo es que desde nuestra niñez hemos adoptado y perpetuado los tan marcados roles de género, debido a que literalmente todo lo que nos rodea los representan: los medios de comunicación, la escuela, nuestros familiares y amigos. Al igual de cómo hemos naturalizado y romantizado en algunos casos las agresiones hacia las mujeres, quienes pueden terminar en situaciones lamentables como lo es el femicidio, y cómo este se termina distorsionando completamente en algunos casos. Aunque algunas veces no lo parezca, vivimos en una cultura de violencia en la que los más inofensivos actos pueden condenar a una mujer de por vida. Es primordial distinguir la importancia de erradicar ese conjunto de ideas y comportamientos misóginos, ya que se han vuelto a nivel mundial un problema que perturba a todos los sectores de la sociedad

Introducción

Desde que era pequeña he escuchado diversas frases, que son tan comunes en nuestra sociedad, como: “Es su culpa por cómo iba vestida”, “no debía estar en la calle a esas horas”, “ella se lo buscó por provocarlo”, “seguro hizo algo mal o le hizo enojar”, “eso le pasa por decir que no”, “quién la manda a salir de fiesta y emborracharse”. Entre muchas otras más, las cuales responsabilizan a la víctima y justifican las acciones del victimario. ¿Cómo es posible que actos tan atroces sean culpa de otros tan inofensivos? No fue hasta que tuve las herramientas necesarias para informarme, que me di cuenta de que todo eso es erróneo. Se debe a que el feminicidio se ha naturalizado a través de una cultura de violencia, y es justo de esto que me gustaría compartir y discutir.
 
Desarrollo

El feminicidio es la cumbre de la violencia ante la mujer, pero antes de eso hay agresiones presentes, las cuales se derivan de ideas y comportamientos, que surgen de la interdependencia de factores personales, familiares y sociales, los cuales son los detonadores de la naturalización de la violencia. El machismo, la misoginia y la masculinidad tóxica son algunos ejemplos, y estos los tenemos tan arraigados (ya que es la forma en como nos criaron) que en algunas ocasiones resulta difícil distinguir cuando nosotros mismos estamos perpetuando conductas misóginas, aún más detectar cuando estamos en un círculo de violencia.
El concepto feminicidio, en todas sus variantes, abre un campo de análisis en torno a la violencia extrema que priva de la vida diariamente a mujeres de todas las edades en el mundo. Las ubica en el marco de dominación masculina orientada por el deseo sexual de control sobre el cuerpo y la libertad de las mujeres, e identifica la complejidad de instituciones hegemónicas que lo disimulan, toleran o justifican o incluso atenúan su gravedad mediante la prevalencia de legislaciones penales que justifican estos crimines (Romero, 2014).
Desde siempre hemos visto normal el hacer comentarios grotescos acerca de las mujeres, y sea por sus acciones o manera de pensar. Nos venden la idea de que las mujeres son sumisas y que desempeñan un papel específico en la sociedad; el de ser una buena esposa y madre. Nos representan como un objeto de consumo, las cuales no pueden tomar sus propias decisiones sin un hombre. He crecido escuchando a mis familiares, e incluso a la fecha a algunos conocidos frases despectivas y limitantes hacia nosotras, y pareciera que no se percatan de la gravedad de sus palabras, ideas como:

“Tú no puedes hacer esto porque eres mujer”, “tú dedícate a tu hogar e hijos”, “las mujeres pertenecen a la cocina”, “apártate, esto es cosa de hombres, mejor haz algo de comer”, “su opinión no vale porque es mujer”, “cállate y obedece a tu esposo”.

Hasta llegar a algunas peores como el culpar a las víctimas, literalmente nos dicen que nosotras buscamos que nos asesinen.
La representante de la Organización de las Naciones Unidas en México, Belén Sáenz, comentó que en el país siete de cada 10 mujeres y niñas menores de edad han sufrido un episodio de violencia de género en su entorno social y cotidiano. También dijo en una entrevista con CNN que la violencia contra la mujer mexicana está “extremadamente normalizada” y que es una de las principales razones por las cuales México es uno de los países con más feminicidios en el mundo. Pero, si es nuestra culpa, por cómo vestimos, o por la hora en que salimos, ¿Cómo es que se le atribuye la culpa a una niña? Simplemente es porque no la hay. “No hay nada que una persona diga o haga que dé permiso para que otra persona la lastime, controle o invada -ni su cuerpo ni su mente” (Plata, 2015).
Cuando los feminicidios son por parte de una pareja o expareja, es común escuchar que es su culpa por relacionarse con ese tipo de personas, o por no saber escoger pareja. Pero es realmente difícil percatarse cuando se está dentro de un circulo de violencia, sobre todo cuando te romantiza esta, por lo cual es muy complicado salir de ese tipo de relaciones. Nos han metido en la cabeza, a través del amor romántico que el amor lo soporta todo, nos han enseñado a ser sensibles y susceptibles y perdonar absolutamente todo, porque “no es la gran cosa”.


Los factores más comunes para silenciar el maltrato que las mujeres experimentan en las relaciones íntimas, son vergüenza propia, preocupación por la familia y los hijos, y, en segundo lugar las expectativas de la sociedad, normalización de la violencia y valores religiosos

(Bijaya Pokharel, 2020).

Toda la vida nos han repetido que “el hombre llega hasta donde la mujer quiere” y esto no es así, el hombre llega hasta donde él quiera sin importar lo que la mujer quiera, y es que acaso ¿ellos no se pueden responsabilizar sobre sus acciones?
Parece que siempre, sin importar qué, la culpa va a ser nuestra, y es por esto fácil entender por qué las mujeres se callan, puesto que tienen miedo a ser juzgadas y rechazadas, además de que muchas veces viven manipuladas o amenazadas por sus cónyuges.

Casi 40% de las mujeres asesinadas en el mundo han muerto en manos de sus parejas.

(Who, 2013).

A menudo los medios de comunicación hacen referencia a esto, atribuyéndoselo a los celos o el alcohol o, como ya vimos, los distorsionan y clasifican como “crímenes pasionales o historias de amor”.
Lamentablemente ese problema prevalece en todo el mundo, el hecho biológico, el haber nacido mujer nos encadena a una vida llena de vulneraciones y a ser constantemente inferiorizadas. Investigaciones desarrolladas por organismos nacionales e internacionales, por universidades y por partidos políticos, evidencian que las distintas formas de violencia contra las mujeres son ejecutadas en todo el mundo. Mujeres de todas las nacionalidades, niveles económicos, educativos y edades parecen compartir una experiencia determinada por su género, la opresión y la violencia. No importa el país, entorno social, económico, cultural o político cuando de identificar los daños físicos, emocionales, psicológicos, económicos y sociales que marca la experiencia de la vida de las mujeres se trata (Montiel, 2009).
Los medios de comunicación juegan un papel muy importante, al constituirse como una fuente de educación para la sociedad, junto con la familia y la escuela. Sus mensajes pueden alterar o fortalecer las costumbres y comportamientos, y tienen una gran influencia en la perspectiva del lector. Estos han tenido una gran influencia en la naturalización de la violencia.

Mi vida, mi poesía favorita | María Fernanda Soto Plascencia. Preparatoria Regional de El Salto.

Para el premio Nacional de Ciencias Exactas, la astrónoma María Torres Ruiz: El lenguaje es relevante porque constituye la forma en la que se entiende el mundo, entonces cuando vemos que en los medios se utiliza de forma irresponsable, en general, sabemos que esto genera efectos. Cuando se trata de prácticas machistas, esto es aún más importante y hace que pensemos como sociedad en cómo evitar que esta forma de actuar traspase a lo cotidiano. Si bien no podemos decir que los medios de comunicación determinan la violencia de género, sí se encargan de reforzar estereotipos continuamente.
 
Estudios como los del Servicio Nacional de la mujer (Sernam) han indicado que “los medios refuerzan estereotipos de género en el uso de las imágenes y contenidos de sus discursos, destacan la presencia masculina en espacios públicos y de las mujeres en espacios domésticos y familiares”. ¿Cómo es posible que no crezcamos asignando roles dependiendo el género que tengamos? Si los vemos tan reforzados en todo lo que nos rodea, cuando vemos películas, series, telenovelas, anuncios o incluso cuando escuchamos música. Todo el tiempo nos están encasillando, poniendo a las mujeres en desventaja.
Es peor aun cuando hablamos de feminicidios, puesto que manipulan la información, dando un contexto completamente diferente. Como ya mencionamos, los femicidios suelen distorsionarse, no los cuentan como un hecho, sino que crean una historia, la cual encasillan como crimen de amor, o hacen que la responsabilidad recaiga sobre la mujer.
Un ejemplo en el que se distorsiona el mensaje y se intenta poner en duda la reputación de la mujer es el siguiente: “Mata ex concubina de un disparo. La mujer asesinada departía con un grupo de amigos en una terraza”, “tenían separados unos siete meses” (El Nacional, lunes 6 de junio de 2016). Deja en la interpretación de los lectores que ella es la culpable, cuando ella tenía el derecho a disfrutar de su autonomía después de tener meses separada. Deja entrever que ella se los buscó por su comportamiento. Así como este hay muchos más, en algunos se intenta abordar confusamente el hecho histórico y otros intentan justificar al feminicida. Los medios de comunicación inciden en las percepciones de los lectores como fuente creíble de los hechos de violencia contra la mujer, pero si el abordaje de los feminicidios y de los casos de denuncias por violencia son asumidos e interpretados desde un sistema de creencia cultural que distorsiona, desculpabiliza al agresor y cosifica a la mujer en los estereotipos tradicionales de subordinación e inferioridad ante el hombre, se estará contribuyendo a normalizar los feminicidios y la violencia basada en el género (Mármol, 2017).
Es necesario, pues, erradicar todo tipo de violencia de género, movilizarnos para hacer conciencia, hablar con familiares y amigos, para cambiar la educación y la forma en cómo se ven las cosas. Utilizar nuestro privilegio y transformarlos en enseñanzas, por ejemplo; cuando se hacen chistes que “inofensivamente” perpetúan la violencia hacia la mujer, por más sutiles que sean. Debemos creerles a las víctimas, no juzgarlas y acompañarlas en su proceso.
Otra opción sería la abolición de género, para no encasillar a nadie y reducirles a sus genitales. Si bien en nuestra persona inicia el cambio, los medios de comunicación son de suma importancia. Se ha detectado un efecto protector en las noticias, cuando están enfocadas ya no en los crimenes, sino en las medidas frente a la violencia contra las mujeres y los feminicidios (relativas a leyes, declaraciones y entrevistas). En el caso de Costa Rica, por ejemplo, al ser aprobada la Ley de Penalización de la Violencia contra las mujeres en 2007, se produjo un importante descenso en las cifras de feminicidio, prácticamente la mitad en años anteriores, explicable sólo por la entrada en vigencia de la Ley y la amplia difusión en los medios. Se debe cuidar el contenido que se transmite y comenzar a viabilizar el reconocimiento y respeto a los derechos de las mujeres.
 
Conclusión

Después de haber planteado todo esto, nos podemos dar cuenta que la naturalización de los feminicidios, que surgen de la violencia de género, los tenemos presentes en cada ámbito de nuestra vida, ya sea social, familiar, político o personal. Podemos caer en cuenta de esto observando y analizando las acciones, noticias e ideas de la sociedad, ya que vivimos en una cultura que normaliza la violencia. Te puedes percatar de esto prestando atención a tu entorno cuestionándote todo lo asumido como verdad y verlo desde la perspectiva de género. Tenemos que ver más allá, educar y responsabilizar, para que las nuevas generaciones tengan una nueva mentalidad.

Bibliografía:

Anónimo. (s. f.) Violencia contra las mujeres en los medios de comunicación y la publicidad. Gobierno de México. Consultado en: https://www.gob.mx/conavim/articulos/violencia-contra-las-mujeres-en-los-medios-de-comu- nicacion-y-la-publicidad
Lara de Mármol, S. (s. f.) Aporte. Los medios de comunicación como influenciadores en la percepción sobre la violencia de género. Recuperado de: https://hoy.com.do/aporte-los-medios-de-comunicacion-como-influenciadores-en-la-percepcion-sobre-la-violencia-de-genero/
Lázaro, H. G. J. (2019). El delito del feminicidio: violencia contra la mujer por machismo y misoginia. Lima: Editorial Hala Editores.
Toledo, M. (s. f.). Cómo los medios de comunicación reproducen y naturalizan la violencia de género. Universidad de Chile. Consultado en: https://www.uchile.cl/noticias/117560/como-los-medios-de-comunicacion-naturali- zan-la-violencia-de-genero
Toledo, P., Lagos, C. (s. f.). Medios de comunicación y homicidios de mujeres por razones de género: apuntes sobre los casos de Europa y América latina. European Union. Recuperado de: https://eu.boell.org/sites/default/files/uploads/ 2014/07/feminicidio _ mc _ ptoledo _ clagos _ es.pdf
Plata, M. (2018). ¿Por qué la violencia de género está tan normalizada? Recuperado de: https://www.marianaplata.com/blog/2018/8/30/por-qu-la-violencia-de-gnero-est-tan-normalizada
Pokharel, B., Hegadoren, K. (2020). Factors influencing silencing of women who experience intimate partner violence: An integrative review. ScienceDirect. Recuperado de: https://doi.org/10.1016/j.avb.2020.101422
Vasil’eva, J., Centmayer, H. (2015). Violencia de género y feminicidio en el Estado de México. La percepción y las acciones de las organizaciones de la sociedad civil. Recuperado de: https://books.google.com.mx/books?id=HEiACwAAQBAJ&printsec=frontcover&source=gbs _ ge _ summary _ r&cad=0#v=onepage &q&f=false
Vega, a. (s. f.). E-Compós. Ecompos. Recuperado de: https://www.e-compos.org.
br/e-compos

El ingenio filosófico

Algunos de los que hemos decidido tener en la filosofía tanto la fuente de trabajo, entretenimiento y forma de vida, estarán de acuerdo conmigo en que a veces envidiamos la valentía intelectual con la que nuestros alumnos son capaces de defender filosóficamente un punto de vista. Nos muestran que con una idea bien fundamentada e ingenio argumentativo se obtiene un texto interesante de leer. Basta sólo que como lectores estemos dispuestos a dialogar con los escritos, y pensar problemas de suma importancia. Espero poder trasmitir la emoción que me causó leer los ensayos aquí publicados. Invito al lector a prepararse a filosofar y preparar sus mejores argumentos para la discusión.
En “Eutanasia como libertad”, Cristian Daniel identifica una contradicción que nos determina en nuestra libertad, a saber, la manera en la que nos educan. Por lo tanto, debemos cambiar el discurso educativo. Si esto se cumple, entonces, podríamos notar que la muerte es quizá el suceso más importante de la vida y, así, Daniel sostiene que la eutanasia es la mayor expresión de libertad. En otro ensayo, “Paridad de género en la educación”, Andrea Leticia nos ofrece un panorama general del problema de las diferencias y consecuencias de las diferencias de género. La tesis que Andrea defiende aquí es que, por medio de la educación, podemos cambiar el paradigma que determina nuestra manera de entender los géneros a partir de las habilidades y no hacerlos pelear como si de una competencia se tratase.
También encontramos en “La eutanasia, ‘derecho a no morir’”, que Stephanie Rivera sostiene que cuando pensamos en el fenómeno de la eutanasia como problema, parece que inevitablemente llegamos al punto de estar a favor o en contra; propone que, si ese es lo que pasa necesariamente, entonces, debemos entender el problema para tenerlo claro y así poder discutir sobre ello. Por último, en “Equidad, ¿por qué?”, Karla Jiménez habla sobre el problema de la equidad de género realizando distinciones filosóficas sobre cómo abordar el problema, dentro de las cuales destaco el concepto de “sociedad discapacitada; hace referencia a la incapacidad social de entender la equidad de derechos. La tesis que defiende Karla es contundente: lo primordial a buscar no es la equidad de género, sino la equidad social, si conseguimos esta última, inevitablemente tendremos la de género.

Dorian Hernández Vázquez*


 
* Licenciado en filosofía y maestro en estudios filosóficos por la Universidad de Guadalajara, es profesor en la Preparatoria de Tonalá desde 2015. Imparte las asignaturas de filosofía y ética, así como la de comprensión de la ciencia.
 

Eutanasia como libertad

Cristian Daniel Fonseca Flores

Preparatoria Regional de Atotonilco

Participante del Encuentro Filosófico del SEMS 2019

Resumen

Este escrito analiza, argumenta y defiende el tema de la eutanasia y lo plantea como una forma de libertad, incluso como su máxima expresión. En su desarrollo se tocará un tema que en nuestra sociedad se considera tabú: la muerte, y el poder de decisión sobre la misma, abarcando cuestiones interesantes como el cristianismo, revisando tanto los puntos negativos que dejó en la sociedad actual, como también los puntos buenos que ha forjado, y cómo esta visión se nota en el discurso de nuestra sociedad. Todo esto pensando filosóficamente y argumentando ideas que apoyan mi tesis, para entender mejor que en la vida nosotros decidimos quiénes ser, cómo actuar y, más importante, cómo terminarla. Daré mi opinión como cierre general y compartiré mi forma de pensar y mis ideales respecto de la gente que me rodea.

Palabras clave: Muerte, eutanasia, dios, discurso, libertad, decisión, sociedad.
 

Cambia lo superficial, cambia también lo profundo, cambia el modo de pensar cambia todo en este mundo.


Mercedes Sosa

La sociedad, en el transcurso del tiempo, se ha visto envuelta en un sinfín de cambios, tanto en su forma de actuar como de pensar. Y podemos darnos cuenta de esto por el solo hecho de que ninguno de nosotros pensamos igual a nuestros padres o abuelos; la sociedad ha cambiado. Siempre hay quienes aportan nuevas perspectivas sobre las ideas y acciones que, aunque al principio parezcan locuras, después se convierten en un nuevo pensamiento, y eso es lo que quiero hacer en este ensayo. Pretendo tocar un tema que por lo general no se nos permite hablar, procurando que sea más normal y deje de ser visto como tabú. Tal tema será la eutanasia. La pregunta guía que utilizaré es la siguiente: ¿tiene el ser humano derecho a decidir su propia muerte?
Ante esto partiré de una idea sartriana que es muy conocida, la cual dice que

“el hombre está condenado a ser libre” .

(Sartre, 2018: 16)

Esto es: la vida del ser humano se hace por las decisiones que toma a lo largo de su vida; sin embargo, en nuestra cultura poco se nos permite analizar y decidir sobre nuestra muerte, pues la consideramos como algo que está fuera de nuestra elección. No obstante, yo considero que la muerte es uno de los sucesos más importantes de nuestra vida —si no es que el más—, pues, como diría el filósofo alemán Martin Heidegger: “somos seres para la muerte” (2016: 274), y por eso creo que también debería ser una opción de la cual podamos decidir. A continuación lo explico mejor. Para esto, continuemos con una cita del filósofo francés Michel Foucault, quien dice:
 


(…) Supongo que en toda sociedad la producción del discurso está a la vez controlada, seleccionada y redistribuida por cierto número de procedimientos que tienen por función conjurar sus poderes y peligros, dominar el acontecimiento aleatorio y esquivar su pesada y temible materialidad (2005: 14).


 
Es decir, que en toda sociedad se usa el poder del discurso para inculcar ciertas creencias o costumbres seleccionadas, señalando qué se puede decir y pensar y qué no, por lo tanto dominan las decisiones de las personas.
Así, en nuestra cultura se nos enseña que todo ser humano, al crecer, tiene el derecho a elegir lo que quiera ser, y cómo lo quiera hacer. Eso está bien, y se lo debemos a los derechos humanos, que fueron los que sentaron las bases de la libertad que entendemos hoy en día. Sin embargo, aquí hay una contradicción, porque por un lado se nos dice que somos libres, pero por el otro se nos priva de la libertad de pensar sobre la muerte y, más específico, sobre el momento de nuestro final. Esta contradicción nace de un mismo discurso: las creencias del cristianismo.
El cristianismo decía que todos tenemos derecho a tener nuestras decisiones, pero que todos somos hijos de dios y que él nos dio libre albedrío. Sin embargo, este mismo discurso dice que la vida nos pertenece, pero sólo él (dios) tiene la decisión de cuándo quitárnosla. Ahora bien, nos dice también Foucault que el fundamento de todo discurso es el autor, pero no pensado como una persona, sino como una idea que le da coherencia. Él dice lo siguiente:


 
(…) [Hay que pensar] Al autor no considerado, desde luego, como el individuo que habla y que ha pronunciado o escrito un texto, sino al autor como principio de agrupación del discurso, como unidad y origen de sus significaciones, como foco de su coherencia. (ibidem: 29-30).
 


Entonces, si seguimos con esta idea, se supone que el autor del discurso es dios. Sin embargo, desde Nietzsche se tiene la idea que dios está muerto (2003: 131), lo que nos permite tomar lo bueno del discurso del cristianismo: que el ser humano es libre, y también poder pensar nuevas cosas, en este caso, la decisión de nuestra muerte.
Con base en esto, y respondiendo a la pregunta inicial, afirmo que el ser humano tiene derecho de elegir su propia muerte, y más cuando las condiciones en las que vive ya no son las óptimas. De ahí que considero a la eutanasia como un derecho.
Antes de definirla quiero comentar los puntos en contra de la eutanasia. Entre los más importantes están los que ya he mencionado, que tienen que ver con las creencias religiosas (centrándonos en el cristianismo y en su discurso), y el otro desde el punto ético de los doctores, que afirma que los doctores están para salvar las vidas y no para quitarlas y, por lo tanto, si realizan una eutanasia no están cumpliendo con su deber. Sin embargo, no podemos juzgar estas acciones como inmorales igual que constatar un hecho, como decir “el edificio tiene 10 pisos”, porque nos basamos en un discurso vigente para para decir si algo es inmoral o no. Por lo tanto, aplica lo que ya he dicho sobre los discursos.
Definiendo la palabra, tenemos que es “intervención deliberada para poner fin a la vida de un paciente sin perspectiva de cura” (Real Academia Española, 2019), o también “muerte sin sufrimiento físico” (ibidem). Por razones de extensión no me dedicaré a analizar los dos tipos que existen, porque pienso que atajando su fondo, ambas quedan justificadas. Cuando digo “ambas” me refiero a que usualmente se consideran dos tipos de eutanasia: la activa y la pasiva. La primera es cuando existe la intervención directa de un tercero, y la pasiva es cuando por omisión al paciente se le deja morir.
Como mencioné antes, la muerte es el acontecimiento más importante de nuestra vida, ya que es la cúspide de la misma; por lo tanto, deberíamos poder elegir sobre ella, y por eso desde un principio se debería ver con más naturalidad. Ante esto propongo que nuestra educación, o en términos de Foucault, el discurso en el que nos educamos, debe cambiar. En este caso, lo que propongo que se debe modificar es que hay que entender a la muerte de otra manera, dejar de verla como un tema inmoral y fuera de nuestro entendimiento; educar a nuestros hijos que decidir el momento en el que queremos morir no es algo malo, sino una decisión más de la vida, y que hacerlo nos provee de madurez mental, y más cuando nuestras condiciones físicas nos hacen vivir en sufrimiento y tristeza.
Esto diferencia la eutanasia del suicidio, puesto que la eutanasia decide terminar la vida de una forma pacífica y dialogada con nuestros seres queridos, dejando todo en orden, estado bien con sigo mismo y con los demás, dejando la vida sin remordimiento. Y así, si ya hemos dialogado, no sólo en ese momento, sino desde antes, con nuestra familia, sabremos que, por un lado, si es eutanasia activa, estamos haciendo bien las cosas, y si es pasiva, que nuestros familiares están haciendo bien, y en cualquier caso se evitaría que aquellos que estuvieron involucrados puedan ser acusados de cometer un crimen.
Entonces, la eutanasia es la expresión máxima de la libertad humana, pues al decidir sobre la muerte estamos tomando una decisión sobre la vida. Por eso, dice Sartre:

“en el punto de partida no puede haber otra verdad que esta: pienso, luego soy; esta es la verdad absoluta de la conciencia captándose a sí misma.” (Sartre, 2018: 24).

Esto significa que no podemos “ser” sin pensar antes, y no podemos pensar completamente sin pensar en nuestra propia muerte; por eso sólo pensando en nuestra propia muerte podemos ser completamente libres.
En este escrito he hablado acerca de que el discurso tiene el poder de estructurar una ideología, diciendo lo que podemos hacer y lo que no, lo que se puede pensar y lo que se puede ser, pero que cuando se deja de tomar en cuenta y su discurso pierde vigencia, podemos pensar libremente cosas que no se podían. Entonces, si podemos decir que dios está muerto, o sea, que un discurso ya no está vigente, por lo tanto la eutanasia debería dejar de ser visto como un tema inmoral y que debería de ser un derecho.
En este sentido hay que decir que somos seres que aprenden, que se adaptan, que pueden orientarse hacia donde nuestra mente nos guíe, es decir, que somos seres libres, pero no lo somos completamente si no empezamos a considerar que la muerte es parte de nuestro ser, que no hay nadie más que nosotros para decidir lo que queremos hacer y, sobre todo, para decidir cómo terminamos con nuestro camino: si lo terminamos pronto o decidimos alargarlo un poco más “hasta que nos llegue la hora”. Lo importante es que nadie nos niegue la decisión, y que muramos felices y en paz con nosotros mismos.

Cristales de verano | Mónica Yaneth Beltrán Díaz. Preparatoria de Tonalá.

Bibliografía

FOUCAULT, M. (2005). El orden del discurso. Buenos Aires: Fábula Tusquets.
HEIDEGGER, M. (2016). El ser y el tiempo. México: Fondo de Cultura Económica.
NIETZSCHE, F. (2003). La Gaya Ciencia. México: Edivisión.
SARTRE, J. P. (2018). El existencialismo es un Humanismo. México: Éxodo.
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. (2019). Diccionario de la Lengua Española. [Versión 23.2 en línea.] Consultado en: https://del.rae.es
 

 

Paridad de género en la educación

Andrea Leticia Barajas Montes

Preparatoria Regional de Ciudad Guzmán


Participante del Encuentro Filosófico del SEMS 2019
Vivos | Braulio Gutiérrez Ayón. Preparatoria Regional de Tlajomulco de Zúñiga.

Resumen

Paridad, igualdad o equidad de género, machismo y feminismo son conceptos que han estado sonando. Eventualmente, se puede recordar que hace cerca de un siglo la mujer no tenía voz ni voto, y ni mencionar siglos anteriores, porque ella, como si de moneda se tratara, estaba aún más devaluada. Hoy en día cada vez se aprueban más leyes en pro de la igualdad de derechos entre ambos sexos; sin embargo, el país todavía no está preparado mentalmente para vivir la igualdad pues, así como existen hombres machistas, también existen mujeres que discriminan a su propio género, el otro extremo que maltrata a su pareja, al igual que hombres que agreden e incluso asesinan mujeres sólo por pertenecer al género femenino. Lo anterior sin duda se debe a la educación que cada persona ha recibido, y para llegar a la equidad primero se debe cambiar la mentalidad.

Palabras clave: Paridad, igualdad, equidad, género, educación, hombre, mujer, mentalidad, discriminación, derechos, oportunidad, costumbres, roles, sociedad.

Durante cientos de miles de generaciones se ha vivido una problemática que afecta a toda la sociedad, puesto que ha venido dañando la integración y la convivencia de las familias; esta problemática es la desigualdad de género a la que las mujeres han sido sometidas.
En el caso de México, el gobierno aparenta una conformación basada en el principio de la paridad de género. Dicen cada día aprobar leyes que favorecen a la equidad, pero, ¿en verdad sucede?, ¿realmente son las mujeres tratadas con igualdad?, ¿es verídica la paridad?, ¿es la sociedad un factor influyente en los roles que debe desempeñar el hombre y la mujer? En México, ¿es necesario alcanzar la paridad de género para el crecimiento y desarrollo de la mujer?
Con este trabajo se pretende defender la neutralidad entre los géneros femenino y masculino, dejar en claro que uno no es más que otro sólo por ser hombre o ser mujer y que, si bien existen habilidades propias de cada sexo, se deben reconocer como tal y no tratar de opacar o entrar en competencia.
Si se buscan escritos del siglo xviii hacia atrás en los que se mencione a la mujer como un ser pensante con las mismas capacidades del hombre, lo más cercano y halagador para el género femenino que se puede encontrar es algo parecido a lo siguiente: Las mujeres

“ni son expertas, ni pueden ni desean serlo en ningún arte, que les falta el ingenio, que los libros salidos de su pluma son todos fríos y bonitos como ellas, que les falta razón para sentir el amor e inteligencia para saber describirlo” (Rousseau, 1758).


Para entonces existía una mínima cantidad de mujeres no analfabetas y una cantidad aún menor de mujeres con profesión, porque se decía que la escuela era sólo para los hombres, y ¿quién lo decía?, por supuesto que ellos; las leyes eran escritas por hombres y para hombres, no les convenía tomar en cuenta a las mujeres:

“Deben aprender muchas cosas, pero sólo las que conviene que sepan” (Rousseau, 1763).


En la actualidad, existe mucha polémica acerca de si las mujeres deben tener los mismos derechos y obligaciones que el hombre y de si son físicamente capaces de lograrlo. Por una parte, debido a su fisiología, sólo las mujeres pueden dar vida y amamantar a su niño en sus primeros meses. Sin embargo, necesitan también del padre para que se pueda dar lo antes mencionado, por lo tanto, los padres deben contribuir al cuidado y crianza de sus hijos.
En el caso del hombre, cuenta con una fisiología apta para desempeñar trabajos pesados, debido a que tiende a desarrollar más músculo en las extremidades que la mujer, pero esto no quiere decir que la mujer no pueda laborar en áreas que requieran intelecto, y que deba quedarse en su casa; al contrario, es necesario tener presentes las habilidades innatas de una mujer en una oficina, en un salón de clases, en un quirófano y en todo lugar; por ejemplo: a la mujer le puede ser difícil el trabajo de albañilería por el esfuerzo que requiere, pero no significa que no le sea posible o no lo deba hacer; sin embargo existe la opción de ser la arquitecta a cargo de la obra así como lo podría ser un hombre.
Si de creatividad y cuidado se trata, la mujer toma el puesto, pues debido a su instinto maternal, siempre está buscando la organización dinámica en todo lo que hace, desde tomar una simple nota, hasta encargarse de un trabajo y tres hijos a la vez, así la mujer adquiere habilidades de liderazgo. Volviendo con el instinto maternal con el que una mujer nace, y que poseerá, aunque nunca sea madre, una mujer siempre va a ser más comprensiva, paciente y calmada, incluso madurará más rápido que el hombre; mientras que éste es más rudo y descuidado. Es obvio que el género define la percepción del mundo; no obstante, existe un factor más importante que define la percepción, que es la educación, crianza y ejemplos recibidos en el desarrollo del individuo.

“Varón pensante, mujer acompañante. Tal distinción es puramente artificial producto de una educación discriminatoria dentro de una sociedad patriarcal” (Wollstonecraft, 1792).


Sin duda, la sociedad mexicana está educada para que las mujeres atiendan a los hombres y para que todo lo que ellos hagan bueno o malo sea bien visto e irreprochable, mientras que la acción de ellas siempre será cuestionada y puesta en duda, los resultados de esta educación son falsos roles a seguir, además de cientos de estereotipos con una mentalidad equívoca. Muestra de ello está en los censos realizados en el año 2018, con motivo de las campañas políticas en todo el municipio de Tamazula de Gordiano, con la intención de generar estadísticas entre los candidatos a la presidencia municipal. De los cinco candidatos, dos eran mujeres; uno de los puntos de la encuesta pedía que el ciudadano describiera si podía o no ser presidente (a) cada uno de los candidatos (as); como era de esperarse, las candidatas sólo tuvieron aproximadamente un 20% de aprobación. Lo impresionante fue que ellas tuvieron más aceptación de los hombres, que dijeron que si su mamá los había sacado adelante con poco recurso, una mujer podía hacerse cargo de un municipio, mientras que la mayoría de las ciudadanas respondieron que la mujer servía para la casa y que no tenía nada que hacer en esas cosas del gobierno. Por supuesto, muchos varones contestaron lo mismo.
En una sociedad con tal percepción del mundo, por más leyes que se aprueben a favor de la equidad y la paridad de género, es imposible que la mujer se pueda desarrollar, primero, porque le enseñaron a que no importa si no va a la escuela, pues al final se va a terminar casando y va a tener hijos. Para eso no se necesita una carrera, es más, ni siquiera el bachillerato. Una niña a la que hacen pensar así, por lo regular abandona los estudios y se convierte en mamá adolescente. Ella a su vez lo transmite a sus hijos y así sucesivamente, esas niñas adultas no son capaces de defender sus derechos porque tal vez no saben que los tienen. De esta manera se crea la perfecta sociedad desigual.
La única forma en la que la mujer pueda crecer y desarrollarse como tal es cambiando la mentalidad y percepción de las personas, para ello es necesario una nueva forma de educar a los niños, pues de esa manera empezarán a crearse generaciones renovadas ideológicamente hablando; dichas generaciones serán capaces de aceptar en cualquier trabajo o actividad a ambos sexos. Por lo tanto, es indispensable la paridad y la deconstrucción de género para poder alcanzar una nueva idea de humanidad; sólo así se evitará la violencia y discriminación por el hecho de ser hombre o mujer.

Bibliografía:


MEDRANO, C. (2019). Vaivén. Consultado en: http://vaiven.sems.udg.mx/
hay-la-obligacion-moral-de-ser-solidarios-con-todo-el-mundo/
ROUSSEAU, J. (1758). Carta a D’Alembert. Ginebra: Tecnos.
— (1763). Emilio, o De la Educación. Ginebra: Alianza.
WOLLSTONECRAFT, M. (1792). Vindicación de los derechos de la mujer. Texas: Taurus.