Leernos

Ni los profesores ni los alumnos somos completamente conscientes de las actividades que realizamos. Todos entramos en una dinámica en la que muchas actividades se colocan como prioridad, dejando de lado otras que, al ser tan obvias, parecen no tener importancia. Los alumnos están a veces más preocupados por contabilizar los créditos que les faltan, por saber cómo es la personalidad del profesor que impartirá una materia y así planificar la mejor estrategia que les hará acreditar, por intentar resolver la enorme burocracia institucional. Los profesores, por otro lado, se la pasan trabajando en pensar los contenidos del siguiente semestre, aunque no hayan acabado los actuales, y tratando de resolver la burocracia. Entre tantas preocupaciones, nos olvidamos de leer y escribir.

Los alumnos ven a sus profesores tan atareados y ocupados, que dudan, con justa razón, que los lean con atención. Los profesores, por su parte, no logramos proyectar a nuestros alumnos que en verdad nos interesa saber qué piensan. Quizás, si como profesores logramos convencer a nuestros alumnos de que serán leídos con mucha curiosidad, que nos importa saber cómo sienten, piensan y estructuran la realidad, ellos podrían conseguir mucha seriedad en sus reflexiones. Así, muy posiblemente ocurriría un salto en la calidad y el cultivo de las disciplinas humanísticas.

Vaivén es un esfuerzo por hacer notar que importa escribir, leer y ser leído. Por ejemplo: Cristian Martínez afirma que el arte es una necesidad humana y una razón importante es que podemos constatar la historia. Gracias a ello, podemos distinguir diferencias significativas que permiten entendernos. Andrea Díaz, por su parte, sostiene que el arte es una herramienta que contribuye al desarrollo del espíritu, porque la representación visual de las ideas contiene una interpretación personal, lo cual necesariamente interactúa con los demás en convivencia. Por último, Cinthia González identifica acciones sometidas a cálculo y control, las que llama “transparentes”. Estas favorecen al capitalismo y una de sus principales consecuencias es aniquilar el espíritu humano.

Hagamos saber a todos, pues, que nos interesa leernos entre nosotros, sin importar que no seamos ni profesores ni alumnos. Y el resultado de esto no será otra cosa que una comunidad intelectual mucho más fuerte. Solo se necesita disfrutar de la lectura.

Dorian Hernández Vázquez*

*Licenciado en Filosofía y maestro en Estudios Filosóficos por la Universidad de Guadalajara, es profesor en la Preparatoria de Tonalá desde 2015. Imparte las asignaturas de filosofía y ética, así como la de comprensión de la ciencia. 

¿El arte es una necesidad humana?

Andrea Janaí Díaz Rosales

Extensión Teuchitlán de la Preparatoria Regional de Ahualulco de Mercado

Participante del Encuentro Filosófico del SEMS 2021

Resumen

El arte social es una manera de expresión, de carácter creativo, el cual es interpretado a través de técnicas que nos permiten construir y analizar mediante los cinco sentidos. Sin duda alguna, el aprendizaje se ve influenciado por el arte, ya que facilita la comprensión, por medio de la imaginación, de antecedentes importantes ocurridos a lo largo de la historia. El ser humano posee características propias, de las cuales se vale para transmitir y explotar los diferentes rubros en los cuales se divide el arte, ya sea danza, dibujo, pintura, literatura, música, etc. Con el paso del tiempo, las personas descubren sus talentos y, con base en ello, realizan actividades de su agrado, las cuales pueden verse favorecidas y mejor valoradas si se emplea la creatividad, con el fin de que el contenido resulte llamativo para los demás.

Palabras clave:

Expresarnos, imaginación, creación, arte, sentidos, rubros, transmitir, clasificación, instrumentos, aprender, beneficios.

En los tiempos actuales, los intereses del ser humano se han visto reflejados e influenciados por las actividades del tipo de arte social. Es bien sabido que los conocimientos que tiene cada ser humano se ven modificados directamente por el entorno que le rodea, pues es aquí donde se ve la imaginación, la creatividad y la habilidad que posee el individuo. Por lo tanto, todos los seres humanos han tenido la necesidad de transmitir sus ideales y maneras de pensar, resultando esto, en muchas ocasiones, en la motivación para crear un deleite artístico que busca ser entregado a la sociedad.

El concepto de arte puede apreciarse de distintas maneras, ya que este es para todo el que quiera experimentarlo. Se puede encontrar en más lugares de los que podemos imaginar, desde las canciones que escuchamos, las películas, la poesía, el teatro, etc. Pero para generarlo debe existir un proceso artístico donde abunde la inspiración, surgida a partir de las vivencias y estilos únicos de cada individuo. Al final, al momento de crear la obra, el artista expresa mediante un lenguaje simbólico sus sensaciones, fantasías y emociones, mismas que influyen directamente en todo aquel que tenga contacto con la obra, creando el conocido fenómeno del contagio artístico.

Para comenzar a hablar de arte se debe definir qué es arte. En su concepción clásica, el arte “Es un sistema de reglas extraídas de la experiencia, pero pensadas después lógicamente, que nos enseñan la manera de realizar una acción tendente a su perfeccionamiento y repetible a voluntad, acción que no forma parte del azar” (Restrepo, 2005). En otras palabras, el arte es un conjunto de virtudes y emociones que motivan a la creación de una pieza artística, revelando las capacidades o las habilidades del creador.

Al crear arte, las emociones reprimidas encuentran una vía de escape en la cual se manifiesta lo creado, obteniendo así una mejora no solo en el artista, sino también en el que disfruta del arte, ya que los que disfrutan del contenido pueden llegar a verse reflejados en la obra. Por ello, se debe reconocer que el verdadero arte no necesita ser bello o atractivo, sino que debe de ser capaz de emocionar e invitar a la reflexión, produciendo así una necesidad básica del ser humano: la superación. Los beneficios del arte no son solo el demostrar las emociones del artista, sino también facilitar la comunicación no verbal, la exploración cognitiva, la actividad lúdica y el placer. Cada tipo de persona recibe información y la procesa de diferente manera; por ello, los cinco sentidos juegan un papel importante a la hora de interpretar lo percibido, dado que estos lo determinarán como agradable o no, según sus experiencias previas.

Si bien el arte es una expresión que está presente en todo lo que interactuamos en nuestro día a día, resulta extraño detenerse y analizar cómo fue que un objeto o pieza llegó a volverse parte de lo común, disminuyendo así sus particularidades, tanto propias como interpretativas. Tomando este punto como partida, podemos afirmar que la representación visual permite establecer esa conexión entre las ideas de cada individuo y el significado de cada interpretación personal. Para explicar esto, se puede hacer la analogía del vaso de agua llenado a la mitad: si bien para algunos puede resultar un vaso medio lleno, para otros puede ser un vaso medio vacío.

Según palabras de Riquelme: “A través de la historia, se han conocido muchos tipos de arte, y en estos es posible ver el desarrollo de ciertas técnicas e instrumentos utilizados” (Riquelme, 2012). Por lo tanto, el arte abarca varias disciplinas: pintura, música, dibujo, literatura y danza, entre otras, y cada una destaca por mérito propio. Diferentes estudios a lo largo del tiempo han demostrado que escuchar música tiene diferentes beneficios para nuestra salud. A su vez, ciertas canciones son capaces de cambiar el estado de ánimo del individuo, así como también de mejorar su acervo cultural.

Lo aplicado a la actividad humana es poder comprender el misterio del mundo. También es un componente de la cultura, puesto que refleja la parte económica y social de una población, de tal manera que promueve la transmisión de ideas y valores a lo largo del tiempo. Siguiendo las ideas de Riquelme:

Podemos decir que el arte tiene como elaboración o la estructuración con algún material para llegar a expresar o comunicar el sentido de quien lo realice. Otra cosa que decir sobre el arte es que debe ser libre para poder expresarnos mediante alguna experimentación estática, para poder sobrepasar las barreras ideológicas impuestas. Sin embargo, a lo largo de la historia el arte ha servido al entorno ideológico del artista (2012).

Para adentrarnos en el entorno ideológico del artista se debe de conocer el desarrollo humano que se presenta en su entorno social, ya que esto definirá la representación y el estilo que vaya desarrollando. “Cada persona forma parte de la sociedad. Esto se puede beneficiar en el entorno de un grupo de individuos, y si compartimos las características propias podemos lograr el desarrollo social” (Ortega, 2018).

Por lo tanto, al existir un buen desarrollo social, se pueden realizar varios proyectos que promuevan el arte, como lo son murales en espacios públicos, instituciones culturales, talleres de música y muchos otros más.

Podemos decir que el arte es indispensable porque es una herramienta que contribuye de diversas y bastas maneras al desarrollo del espíritu y la comunicación entre artistas y consumidores de arte. Quiero recalcar también que, como parte del proceso del arte social, es importante tener en cuenta que no solo debemos saber qué es, sino, además, ponerlo en práctica, pues esto nos permitirá asignarle un valor a nuestro modo de pensar, y con ello, lograr promover la comunicación y el conocimiento, el juego y el placer, tanto individual como colectivo.

Bibliografía:

Ortega, M. (2018). Formación ciudadana. México: Umbral.

Restrepo, M. (2005). La definición clásica de arte. Madrid: Saberes.

Riquelme, B. (2012). Arte y sociedad. México: UMSA.

No abras puertas a las que no quieres entrar | Ana Karen García Robles. Preparatoria 15.

¿Qué pasa en la sociedad?

Cinthia Elena González Coronado

Preparatoria Regional de Lagos de Moreno

Participante del Encuentro Filosófico del SEMS 2021

Resumen

En el presente texto ensayaré tres ideas del libro “La sociedad de la transparencia” (2014) de Byung-Chul Han, las cuales están vinculadas a la intimidad, la información y la revelación. ‘’La transparencia se ha convertido en un fetiche totalizante, pues no se reduce al ámbito de la política o la economía. En consecuencia, la sociedad de la transparencia es el paso hacia una sociedad positiva; esto es, abandonar cualquier negatividad para alisar y allanar las acciones sociales e insertarlas en un torrente que favorezca al capital, la comunicación y la información. Las acciones se tornan transparentes cuando se hacen uniformes y operacionales, sometidas a procesos de cálculo, dirección y control’’ (Han, 2014).

Entre las cosas más importantes para nosotros está la comida, la vestimenta, los productos de higiene personal, los domésticos, el transporte, la electricidad, el agua potable y otras tantas. Desde siempre se ha trabajado para poder conseguir recursos económicos y así cubrir estas necesidades. Pero, con el paso del tiempo, ya no se trató solo de cubrir las necesidades primarias del hombre. El mercado comenzó a sacar más y más novedades que, claramente, para todos resultaron interesantes, pero no por eso necesarias. Hoy hemos llegado a un punto en el que las personas solo compran por comprar, teniendo siempre en mente la frase ‘’algún día lo puedo necesitar’’. Pero lo curioso es que tal vez ese día nunca llegue; eso es el consumismo: comprar cosas que ni siquiera son necesarias, pero que son sumamente atractivas por ser una novedad.

Entre estas novedades se encuentra la tecnología, la cual ha avanzado a pasos agigantados, facilitando nuestras vidas al punto de volverse esencial para nosotros. Y está bien, dado que ese no es el problema, sino las cosas que se ven en los nuevos aparatos tecnológicos —como los celulares y computadoras—, entre las cuales están las redes sociales. Y como bien sabemos, todo tiene su lado negativo. En este caso, lo que se presenta en las redes sociales no siempre es fidedigno. Y digo que no siempre porque, en diversas ocasiones, las redes sociales han fungido como herramientas de vigilancia y liberación, como ventanas a la realidad social. Esto ha ayudado a que algunas personas despierten, a que desarrollen conciencia y alcen la voz, dejando de lado el miedo a hablar y decidiendo utilizar su libertad de expresión, aunque esto pueda ocasionar conflictos. En este sentido, las redes sociales cumplen un papel importante en la liberación de la sociedad, pues la manipulación que los medios ejercen sobre la información es algo que nos mantendría cegados y desconectados del mundo si, como en el pasado, no tuviéramos alternativas de expresión y conocimiento.

Desde hace mucho tiempo vivimos en una sociedad controlada, y no hablo de las normas y leyes que nos rigen, sino de las cosas que han hecho los gobiernos corruptos y las tácticas que han aplicado para que no nos percatemos de ellas. Byung-Chul Han señala que «la intimidad es la fórmula psicológica de la transparencia. Se cree conseguir la transparencia del alma por el hecho de revelar los sentimientos y emociones íntimos, desnudando así el alma» (2014). De acuerdo con el autor, en el consumismo se utiliza como estrategia exponer la intimidad del individuo y, gracias a eso, lo van convenciendo de que necesita lo publicitado. Esto genera personas que ya no son libres de elegir, con lo que se convierten en individuos controlados por los medios. Basta con observar la frecuencia con la que los productos utilizan en su publicidad la imagen de una mujer ‘’perfecta’’: lindos pechos, abdomen súper plano, cintura esbelta, piernas definidas, excelente trasero y rostro angelical, dejando de lado las implicaciones que esto puede tener en la autoestima de otras mujeres.

Y tenemos que aceptar que sí existen mujeres así. Lo malo es que el mercado ha metido ideas erróneas en nuestra mente. Por ejemplo: que así es como todas las mujeres deberíamos estar, que si no tienes ese cuerpo no eres hermosa o que necesitas tener esas características físicas para que alguien pueda fijarse en ti. Y todo es una completa mentira. Debemos estar de acuerdo en que el mercado anuncia lo que para las compañías resulta mejor, no lo que debería serlo. Ponen una cara bonita y un cuerpo perfecto, pero el problema viene cuando las personas comienzan a creerse lo que les anuncian, aquella bien llamada “publicidad engañosa”.

Por otro lado, las redes sociales se han vuelto esenciales también para los políticos, ya que muchas personas las utilizan para mantenerse informadas, y es allí donde ellos aprovechan para publicitarse. Pero cuando alguien habla mucho, tiene más posibilidades de equivocarse. Esto ocasiona que, al estar los políticos interactuando de manera constante con la gente en las redes sociales, estas últimas puedan conseguir mayores oportunidades y herramientas para confrontar a los primeros.

En consecuencia, la sociedad de la transparencia es el paso hacia una sociedad positiva; esto es, abandonar cualquier negatividad para alisar y allanar las acciones sociales e insertarlas en un torrente que favorezca al capital, la comunicación y la información. Las acciones se tornan transparentes cuando se hacen uniformes y operacionales, sometidas a procesos de cálculo, dirección y control (Han, 2014).

En conclusión, de acuerdo con el material revisado, puedo decir que las personas se están dejando llevar mucho por el consumismo. Ya no se trata solo de cubrir las necesidades, sino de conseguir cosas que rebasan por mucho la necesidad. Por otra parte, es cierto que los medios manipulan la información, con lo que han logrado tener control sobre la población, cosa que ha sido aprovechada por los políticos. Sin embargo, las nuevas tecnologías, que por un lado pueden ser dañinas, han ayudado para empoderar al ciudadano, quien ahora tiene a su disposición el conocimiento, herramienta vital para subsistir ante las adversidades, tales como la mala publicidad y la política. Como parte de este conocimiento, no debemos olvidar que todos deben tener la facultad de expresarse libremente, siempre y cuando esto no interfiera con los derechos de los demás.

Bibliografía:

Han, B. (2014). La sociedad de la transparencia. Barcelona: Herder.

Letras vacías | Iris Marisol Ramírez Caro. Preparatoria Regional de Ameca.

La necesidad del arte

Cristian Martínez Méndez

Módulo San Patricio Melaque de la Preparatoria Regional de Cihuatlán

Participante del Encuentro Filosófico del SEMS 2021

Resumen

Este trabajo pretende señalar la necesidad del ser humano de expresar lo que siente a través del arte y subrayar los beneficios de la labor artística: la perfección del estilo y la expresión, la socialización con personas afines a nosotros y la motivación que podríamos brindarle a otros. Pero el arte no solo ofrece placer y entretenimiento; a lo largo del tiempo, podemos observar a artistas que fueron reconocidos debido a que sus obras plasmaron acontecimientos importantes de la historia humana y marcaron una diferencia significativa. Así pues, se presentarán argumentos fundamentados para insistir en el valor e influencia del arte histórica y en la actualidad.

Conceptos clave:

Importancia del arte, necesidad de expresión, arte como necesidad, relación hombre-arte.

Scary eyes | Jenifer Yarely de Anda Serratos. Preparatoria Regional de El Salto.

Introducción

El arte debe ser considerado una necesidad elemental del ser humano, y para esto observaremos algunas expresiones artísticas que han logrado dejar su marca en la historia. Civilizaciones antiguas ya poseían la apreciación al arte, pues desde tiempos remotos, incluso antes del descubrimiento del fuego, ya existían manifestaciones artísticas en cuevas.

El ser humano necesita expresar lo que siente, sus estados emocionales, logros, fracasos y lo que acontece en su entorno. Esta necesidad de comunicar llevó a algunas personas a plasmar lo que sucedía en la sociedad de su época y en los lugares que habitaban, y a consecuencia de esto lograron un reconocimiento. Por ejemplo: Leonardo da Vinci, quien fue distinguido por lograr capturar el humanismo en sus obras como ningún otro lo había hecho.

Desarrollo

Se tiene presente que existen obras con bastantes años de existencia. Algunas indican que fueron hechas hace más de 40,000 años y las podemos encontrar en cuevas y montañas (Domínguez, 2019). Estos descubrimientos nos muestran que desde que el hombre tiene conciencia, ha creado obras significativas con la finalidad de recordar o enseñar con base a lo plasmado en los petroglifos.

Con el paso del tiempo, la especie humana ha evolucionado y modificado las formas de relacionarse y pensar, y estos cambios han sido registrados gracias al arte, logrando su constancia permanente.

Los humanos siempre tenemos la necesidad de expresar lo que sentimos, tal como lo hicieron artistas como Pablo Picasso, Leonardo da Vinci, Paolo Uccello, Vincent van Gogh y Rafael, por mencionar algunos de los muchos que plasmaron en sus obras sus sentimientos y formas de pensar, por las cuáles se volvieron reconocidos en el mundo.

Por tanto, podemos apoyar la afirmación: “El arte es al hombre como el agua es a la vida” (Parrilla, 2013). En el arte encontramos una cohesión y dependencia comparable a la necesidad del líquido vital para asegurarnos la vida, ya que a través de esta actividad podemos desarrollar la práctica de plasmar, comunicar e inspirar acciones sociales innatas en el ser humano. René Huyghe menciona:

El arte y el hombre son indisociables. No hay arte sin hombre, pero quizá tampoco hombre sin arte. Pero con este, el mundo se hace más inteligible, más accesible y familiar. Es el medio de un perpetuo intercambio con lo que nos rodea, una especie de respiración del alma, bastante parecida a la física, sin la que no puede pasar nuestro cuerpo. El ser aislado o la civilización que no llegan al arte están amenazados por una secreta asfixia espiritual, por una turbación moral.” (Huyghe, 1965).

El pensamiento de Huyghe nos remite a la relación entre el hombre y el arte que ha existido desde tiempos antiguos. Cuesta imaginar un mundo en el cual no exista el arte, pues, ¿cómo podría el hombre manifestar lo que piensa, lo que siente o simplemente dejar plasmadas las bellas cosas de la vida? No habría manera de expresarse, y mucho menos se tendría la esperanza de dejar huella en las generaciones futuras. Ahora bien, de acuerdo con Nora Ros:

El arte, en sus más diversas expresiones, es una actividad eminentemente social, que se hace presente en la vida cotidiana del hombre. Es un aspecto central de su vida que lo ayuda a diferenciarse del resto de los seres vivos ya que él es el único capaz de producirlo y disfrutarlo. El arte ocupa un lugar destacado para todos, es parte de la experiencia pública, ya que a través de él se manifiesta la propia cultura.” (Ros, 2004)

Podríamos considerar el arte como una necesidad intrínseca en el ser humano, una forma de comunicación y socialización.

Conclusión

Con base en la observación que realizamos, podemos concluir que el arte es una necesidad humana imprescindible, pues, así como requerimos de alimentación, protección y afecto, el arte también es vital para el bienestar humano. Por medio del arte podemos expresar lo que sentimos, aprendemos cosas nuevas e incluso motivamos e inspiramos a más personas. 

Bibliografía:

Domínguez, N. (2019). Descubierta la obra de arte más antigua. EL PAÍS. Consultado en: https://elpais.com/elpais/2019/12/11/ciencia/1576085162 _065582.html

Huyghe, R. (1965). El arte y el hombre. Barcelona: Planeta.

Parrilla Canales, J. (2013). El arte como necesidad. LINARES28. Consultado en: https://www.linares28.es/2013/11/23/arte-como-necesidad/

Ros, N. (2004). El lenguaje artístico, la educación y la creación. Buenos Aires: Revista Iberoamericana de Educación.

Cruzando tu oscuridad | Jennifer Fernanda Pacheco Ramos. Preparatoria Regional de El Salto.

Una generación que nombra y escribe

En ocasiones, cuando nombramos aquello a lo que tememos, es con apelativos descomunales, de monstruos, bestias, pues es más fácil aceptarse vencido ante algo que es superior a nosotros. Sin embargo, la mayoría de las veces, nuestros más grandes miedos se encuentran latentes en actos más cotidianos. Nombrar es, entonces, combatir de a poco contra nosotros mismos y nuestro entorno. Por ello, para aquel que es escritor, mitificar o ficcionalizar sus miedos es sin duda ganar grandes batallas y perderse en un campo en blanco: la victoria.

Esta naciente generación de escritores, que pueden ser erróneamente percibidos como desprovistos de interés, mal juzgados por su tierna edad, están tan sumergidos en todo cuanto les rodea, que son capaces de volcar en unas cuantas líneas, grandes reflexiones, cargadas de una multitud de sentimientos; de narrar fantásticas historias que no solo envuelven al lector, sino que le invitan a un diálogo en el que lector y escritor se ven reflejados y entendidos.

Las letras que a continuación se plasman son el resultado de mentes ágiles, de fuertes voces que han encontrado en la escritura, ya sea de cuento o microrrelato, el eco de todo aquello que no se debe callar: gritos desesperados y clamantes de respuestas.

En un futuro, las páginas continuas serán, además de referentes, precursoras de lo que puede hacer una generación cargada de interés, armada con las palabras y la forma correcta de trasmitirlas, pues han encontrado y demostrado que en su capacidad de escribir lo que sienten y viven, está el entendimiento de la gran responsabilidad que hay detrás de manifestarse contra todo.

Estos talentosos escritores lograron en el comienzo de su camino sacudirse de trabas y tabúes, mostrando su fortaleza en la vulnerabilidad y sensibilidad con la que abordan los temas más complejos. Solo entre almas iguales podrían entenderse. Por eso, lector, debes cambiar con cuidado de página, detenerte minuciosamente en cada una de ellas. Entre breves y largas líneas, sentirás el cúmulo de voces que, aunque sombrías, arrojan luz en una generación que nombra y escribe.

 Andrea Monsserrat Torres Vaca*

*Egresada de la Licenciatura en Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara. Colabora en el SEMS en el área de Difusión y Extensión desde el 2020.

Symmetria

Manuel Tejeda Enríquez

Preparatoria 4

Una belleza universal y los profetas que proporcionan el devenir en una absoluta perfección. Ideas acerca de la creación y la destrucción, un aforismo para el todo, supremacía simétrica a la realidad; la ficción y toda creación humana es por naturaleza proporcional a un todo que nos refleja. Ideas inertes que salen de una voz unificada, una voz que acompaña al paso de los tiempos, que pasan rápidos y pasan para no volver, pero sí dejar el eco de las voces de aquellos que se reflejan, los que crean y buscan aquella belleza de la que se ha hablado. Primera persona soy y tercera persona también, narrándome a mí mismo, escribiendo trasnochado lo que de mi interior sale, y para el que lee esto ya habrá pasado, pues un pretérito constante ha de acompañarme, y al haber pronunciado las palabras que se preceden, se está leyendo mi presente. ¿Qué soy sino un ente lingüístico? Soy tú a través de tu pupila, yo. Una persona lee en algún lugar un cuento de sí mismo, se está narrando en tercera persona, pero sabe que es él. Está leyendo algo sobre la belleza absoluta, ya había escuchado acerca de la belleza. ¿Qué es la belleza?, se pregunta, te preguntas. Recuerda al narrador que le acompañaba hace un minuto, ahora es él mismo quien narra, tú, yo. Narración acerca de ti mismo, piensas, lees, te miras, te preguntas. Un hombre escribe sobre otro hombre en un tiempo que no ha pasado. Está recostado y concentrado en escribir sobre la belleza absoluta. Se desdobla, te desdoblas. La narración sigue por ti a través de distintas pupilas. Somos narradores, nos reflejamos, te reflejas, me reflejo, te estoy escribiendo a ti, me estoy escribiendo a mí, me estoy leyendo. Toda creación es reflejo de la realidad, tú y yo somos parte del todo. ¿Quién nos escribe? Seguiré narrando incluso cuando dejes de leer…

Hana | Samantha Guadalupe Castro Orozco. Preparatoria 3

Pedazos

El ferviente vaivén de las olas dirigió al barco directo a su perdición, a una perdición estrepitosa y rápida; después, al hundirse con lentitud calmada, dejando al aire gritos y chapoteos agónicos. Y aunque pudo dirigir su cuerpo hacia otra dirección, se dejó estrellar, dejó que su cubierta se desplomara, se dejó quebrar. La escolladera fue la causa, que, como un cuchillo sin filo, solo con la capacidad de golpear, dividió, destrozó y cortó al barco en dos partes. En el agua quedaron sus restos: madera y tela, vidrio y metal, sangre y cuerpos a medio hundir. El agua es cómplice e indiferente, el basurero de un homicida, o su tumba, ambas en el caso del barco, quien se dejó quebrar junto a sus tripulantes muertos, asesinados todos, escondidos todos, hundidos todos junto a su asesino hecho pedazos.

Cardiólogo diagnostica mi corazón con la forma de mis letras

El amor corre por mis venas, amor en cada acción, energía que bombeo en mi iniciativa por querer escribir, por la sangre que corre, por el pensamiento que bombea, por la memoria y el recuerdo de cada sentido, de cada musculo que recuerda; tacto, olor, gusto, sentidos que aman su memoria con todo el corazón y toda la sangre, con toda la mano y su iniciativa por escribir. Amar con rebeldía, haciendo florecer en el papel y con la pluma lo que nuestro cuerpo y por los sentidos entra. ¡Somos tan complejos! Podría pensar que nos hicieron florecer en algún poema, y tal vez corremos por la sangre de otro corazón que en su iniciativa nos crea con el poder de un dios. No por nada escribo. Afanoso. Aferrado. Terco. Ingenuo. Crédulo. Por la belleza universal y el amor que le tengo a las pequeñas acciones, amor que corre por mis venas. ¿Por qué escribo? Y escribiendo pienso en si tiene que haber respuesta. Tal vez no, tal vez sí. Como sea lo hago, y si no es por amor, ¿por qué? Cardiólogo, por favor, diagnostica mi corazón con la forma de mis letras.

Manuel Tejeda Enríquez

Preparatoria 4

Diario de una obsesión

Alexia Valentina Aguirre Contreras

Preparatoria 9

Sabes que es imposible tenerlo a tu lado, pero lo quieres tan desesperadamente que solo anhelas que sea tuyo y que esté físicamente para ti siempre.

Entonces, hipotéticamente, consigues estar con él, puedes tocarlo, abrazarlo. Todo parece indiscutiblemente perfecto. Ahora, querido lector, necesito tu consejo. Te quieren arrebatar a esa persona de ti, no los dejarás, ¿cierto?

Debe ser un lugar que tú y solo tu conozcas… ¿Dónde esconderías su cuerpo?

Preparación

María Fernanda Hernández Espinosa

Preparatoria 9

Donde la protección del manto de la mismísima muerte lime mi pellejo, dormirá una vez más la traición, sin estruendos que retumben la grava clavada, que se incrusten en la somnífera idea que guardé hace lustros, que se cimbren los pilares llenos de indignación o asco.

Sin ser ópalo, deambulo protegida, escurrida en obsidiana estrecha e incontables onzas de incienso con olor a mérito, rodeada de un festín de arrepentidos donde todos comen de mis manos y todas beben de mi bilis. Y si atraigo a mis anchas, espero ser la cortina delatora y que mis sórdidas ideas sean desveladas de a poquito, con la escasa habilidad que se encharca cada que sofoco sus luces.

Ya no puedes evadirlo, el encendedor ya no sirve y ya no eres ilícita sin condena, ni creyente sin fe; solo una enviciada a la pérdida.

No consiente ni a sí misma dictar su condena, está ensombrecida debajo de siluetas mudas buscando lo mullido que la lástima pueda ser, capaz de cubrirle hasta la punta de los pies.

Está equiparada con laceraciones casi fundadoras de la siniestra soledad que le sigue al caminar. A veces entre susurros incita a ser presa de rituales que sucumben la fría y odiosa memoria, que casi intacta, le permite mirar hasta el iris roto por un flash o evocar las consciencias sanas para devorarlas a parpadeos. Ya dejará de traer hiedra como souvenir; mejor sus falacias para atragantarse en ellas y ser una vez más la prohibida. Al fin, en el seno del ciprés cerrará su juicio.

Ojalá venga, aunque esté rota, mal vestida o empalagada, pero por favor venga por mí.

Mal viaje

Aurora Monserrat Flores Hernández

Preparatoria 3

La música sonó a todo volumen dentro del bar y no logré entender lo que Ángel trataba de decirnos sobre lo que vio en las noticias, así que, con los ojos, le indiqué a los demás que me siguieran al baño. Una vez ahí, le pedí que repitiera lo que decía, mientras armaba un porro de mota con mis dedos.

—La chota anda agarrando a cuanto morrillo se le cruza. Si nomás porque les solté un buen madrazo con las botas me pude zafar, pero si no, ya estuviera en el bote o quién sabe dónde —nos contó el Ángel.

—¿Pero pues qué les hacemos, o por qué nos andan buscando? —preguntó el Chino.

—Mira, todos los polis son unos cerdos. Y como vamos en contra del sistema, quieren reprimir el movimiento punk y todos los grupitos que les molestan. Nos odian por no soportar sus tratos mierdas y ponernos al tiro, protestando —les expliqué mientras encendía el porro—. Nada más hay que andar con cuidado, ya se la saben —dije, y posteriormente le di una calada al toque, antes de pasárselo a Ángel.

—Pero bueno, ¿pos’ qué se le va a hacer? —suspiró Nico, rascándose la nuca con flojera y acomodándose la cresta verde que tenía por cabello—. Cambiando de tema, se me hace que ya van a salir los del grupo de tu primo, Yahir. Quedarnos aquí en el baño fumando no está chido.

—Simón, hay que hacerle caso al Nico.

Después de unas cuantas caladas más al porro, los muchachos y yo salimos del baño, aspirando el olor a bar viejo, alcohol y hachís que rondaba por el ambiente, olor que la mayoría de los vecinos, que pasaban por afuera, al salir de trabajar, aborrecían. En las bocinas sonó una cumbia de las viejitas, una de esas que por más punketo que seas, te animas a cantar de lo buena que está. Se oyeron las risas de unos camaradas, y también voces disparejas, tratando de seguir la rola, pero nadie la bailaba ni por mucho que sus pies se lo pedían bajo las mesas.

Para olvidarnos del problema que nos contó Ángel, los muchachos y yo buscamos una mesa para sentarnos a seguir rolando el toque. Nos pedimos unos drinks, y notamos que los de la barra cuchicheaban entre sí, aparentemente preocupados, pero no le dimos mucha importancia. Quizá ya iba siendo hora de cerrar.

Después de un largo rato, entre plática y más caladas, el Chino sacó unos cuadritos del bolsillo de su chaleco de mezclilla, y los ofreció con la palma de su mano en el centro de la mesa.

—Saz, ¿quién se rifa uno? Me los vendió un amigo del Ángel —mencionó el Chino entre risas.

—La neta yo no, carnal. Todavía ando escamado con lo que pasó con la chota —dijo Ángel, volteando la cabeza.

—Al Nico no le ofrezcas, aún está chamaco —le reclamé al Chino, señalando al menor de nosotros con la barbilla—. Pero, bueno, yo sí le entro.

—Mmm’ta madre… Pues ya qué. Si se van a poner así, mejor yo tampoco. Toma, te lo regalo —dijo el Chino, extendiendo su mano frente a mí, mientras me ofrecía el cuadro de LSD—. A ver si no te pega fuerte por la mota y el alcohol. Ni te vas a dar cuenta qué es alucinación y qué no.

Puse el llamativo trozo de papel bajo mi lengua, esperando que así se absorbiera más rápido el ácido. En lo que esperaba a que llegara el efecto, seguí platicando con los muchachos un rato más, y pedí también uno que otro drink para ver si así me daba mejor.

Al cabo de unos minutos, al fin sentí que me pegó, y la música y las voces se volvían cada vez más lejanas, pero también más ruidosas y atropelladas. Las luces se agrandaban y achicaban aleatoriamente, y los colores comenzaban a cobrar más vida, como si pudiera ajustarlos del mismo modo en que ajustaba la tele de mi casa.

Mi viaje apenas comenzaba, y yo ya tenía ganas de pedirle otro cuadrito al Chino, pero antes de que pudiera agarrarle uno, él se levantó como queriéndose asomar a las ventanas del bar.

—No mames, wey. No seas mamón… —le oí musitar, y justo cuando los demás le iban a preguntar qué pedo, la puerta del bar se abrió de golpe.

A partir de ese instante, ya no pude comprender lo que pasaba, ni mucho menos oír qué era lo que exigían esas voces roncas que nos gritaban entre explosiones diminutas. Algo tronó detrás de la barra, y yo solo sentí cómo mis compas me jalaban al piso, pidiéndome que me agachara. Uno volteó la mesa, y mis oídos tintinearon junto al impacto de un vidrio en el suelo rojo, antes de que la mesa fuese pateada lejos de donde había caído en primer lugar.

—¡Ahora sí, cabrones! ¡Ya estuvo bueno su relajito punk! —gritó un uniformado gordo con voz potente, y enseguida extendió su manaza contra Nico, cuyos cabellos se vieron enredados en sus dedos agresivos y fuertes. Sentí un jalón similar por detrás, cerca de la coronilla, pero entonces fui soltado de repente, al mismo tiempo que oía al Ángel y a otro tipo gritarse.

—¡Déjalo, wey, hazte para acá! —llamó el Chino al Ángel, y sin soltarse del brazo de Nico, trató de arrimarlo hacia donde nosotros estábamos. Pero un golpe seco resonó detrás nuestro, sin que él pudiera hacer nada. En cuestión de segundos, otro tronido se escuchó de su lado, y después de una fuerte sacudida, Chino se tropezó y cayó al suelo. Nico no hizo más que arrastrarse hasta mí, emitiendo sonidos de horror.

No sé qué tanto lloriqueó Nico después, pero sentí cómo luchaba por empujarme y llevarme a algún otro sitio, refugiando su cabeza bajo su brazo. Pensé que esperaría a Chino, como siempre hacía, pero él estaba tumbado en el suelo mientras un charco de pintura azul escurría de su cabeza y varios ojos redondos y blancos flotaban en ella. Volví a sentir un empujón en mi pecho entonces, y al dirigir mi mirada a esa mano esquelética que me ordenaba avanzar, no pude evitar alejarme de ella, chocando de espaldas con un bulto que se sentía igual que un arbusto de rosas al apretarlo.

Una especie de astronauta gigante se acercó entonces a la calavera por la espalda, pero esta dio un salto y se levantó para correr hacia la salida ondulada del bar; sin embargo, apenas pudo ponerse de pie. Un rayo de luz multicolor la atravesó por las costillas y la hizo caer de rodillas, antes de atravesarle de nuevo por el cráneo y hacerlo explotar entre espirales.

Anonadado, sin poder darle un sentido lógico a todo el desmadre que pasaba a mi alrededor, sentí cómo volvían a agarrarme, esta vez por debajo de las axilas, y una voz que se escuchaba como vieja y joven a la vez me empezó a escupir palabras al oído, aunque yo no pude entender ninguna de ellas.

Me dirigieron a la salida triangular del bar, y una vez ahí, me voltearon para que saliera caminando de espaldas, lo cual permitió que mis ojos se inundaran con un collage de imágenes grotescas y alegres, todas coloridas y torcidas ante mí.

Chino estaba de color azul, al igual que la pintura que le había visto escurrir antes, y varias manos salían de su pecho, como queriendo arrastrase hacia mí. Aquel arbusto de rosas amarillas que había sentido antes tenía la cara de Ángel marcada en sus hojas, y de la boca de este salían pétalos que luego avanzaban al suelo y se convertían en mariposas muertas. La chamarra de Nico cubría el cuerpo de la calavera que había visto morir, y las letras blancas de su espalada que antes expresaban su gusto por el rock, bailoteaban y se desintegraban, uniéndose con las espirales negras que había cerca del riñón.

Lo último que recuerdo después de haber visto aquello, además de algunas imágenes de cuerpos acostados, coloridos y deformes o palpitantes, es que un policía me cargó hasta un corral elevado y me encerró ahí, junto a otros monstruos con su mismo uniforme. Varios de ellos me sujetaron, y el sonido de las sirenas retumbando en mi cráneo me avisó del movimiento al que era sometido ahora, avanzando en línea recta.

Cuando vi el semáforo sobre mi cabeza, con sus luces verdes y rojas peleándose con las azules y rojas que emanaba el transporte donde iba, fue que supe que esto sería un muy mal viaje.

Ventana al cielo | JuanDiego Chítica Gutiérrez. Preparatoria Regional de Tlajomulco de Zúñiga.

El escritor

Víctor Alexander Cuadros Olguín
Preparatoria 9

Igual que siempre, salí a caminar, trabajar, comprar víveres y regresé a cenar, como si todo se repitiera. Aunque intenté, hasta no poder más, salir de la rutina, fue en vano porque seguí donde mismo, como si me controlaran… Pero un día, se me fue el aire y me desmayé. Desperté en un cuarto extraño… Se escuchaba una persona, estaba escribiendo algo. Fui a revisar y en cuanto la vi, me desmayé, me desperté y, al igual que siempre, salí a caminar, trabaja, comprar víveres…

A ciegas | Eunice Nohemi Cardona Venegas. Preparatoria Regional de El Salto

Palabras

Dorian Enrique Chávez Serrano
Preparatoria 9

Un día, como todos los demás, me levanté y me percaté de que algo no andaba bien… Luego me desmayé. Por el frío que hacía dentro de la casa, me levanté a los cuantos minutos. Sí, algo no andaba bien. De repente, sentí un susurro detrás de mi oído. Era la muerte. Me dijo que mi tiempo había acabado, que tenía que irme, así que le propuse un trato, que mañana viniera por mí; quería un último día. Firmamos el contrato y al día siguiente vino reclamando… Así que le mostré el contrato que decía: “mañana”. Y desde ese día, cada que viene la muerte, le enseño el contrato y me da un día más.

La magia de la luz | Diana Verónica Martínez Guzmán. Preparatoria Regional de Tlajomulco Zúñiga.

Verde

Angélica Concepción Pérez Rivas
Escuela Vocacional

Podía moverse.
Lo descubrió cuando, sin intentarlo demasiado, casi como si lo hubiera hecho el viento y no ella misma, movió una hojita de un brote que apenas le estaba naciendo. La apartó de la tibieza del Sol y esta nació en una forma peculiar, extraordinaria, en una posición tan poco natural como lo era poco visible. La frágil y verde hojita nació sin darle la cara al Sol.
Era sobrenatural, extraordinario y sin embargo era pequeño. Y no se notaba a la vista, era insignificante, pero sería el primero de muchos otros, como sucede muchas veces en nuestras vidas. Para ella marcó el inicio del verdadero cambio, una transformación.
Ella no podía creerlo. Al principio, quiso intentarlo diez veces más para convencerse a sí misma, pero no alcanzó a hacerlo.
Contempló la idea de hacerlo, ir más lejos, y cuando apenas se decidía, uno de los seres se acercó a mirarla.
Podía sentir su presencia. Cierta pesadez, y su aliento cerca, le hacía saber que estaba allí. Siempre que alguno de ellos se acercaba, podía inhalar aire, que usaba para alimentarse, crecer y desarrollarse, así que agradecida absorbió el que necesitaba. Respirando por sus hojitas, sentía sus estomas diminutas y trabajadoras abriéndose para recibirlo. Mientras tanto, dejaba que el ser la tocara.
Espulgaba entre su follaje, y arrancó una de sus hojas, incluso. Ella lo permitió, por un lado, porque no tenía otra alternativa, y por otro, porque aquella hoja arrancada estaba ya muy seca, al borde de la muerte. Como dije antes, no podía moverse y por lo tanto no podía conseguir agua para sí misma, para eso dependía de los seres.
Cuando finalmente se fue, ella intentó hacerlo de nuevo. No sentía más el calor del Sol, pero intentó mover una ramita hacia donde creía era el opuesto. No lo logró y, desesperada, intentó otra vez. Quizás con una hojita, algo pequeño. Lo hizo. De nuevo, se las arregló para, esta vez, voltear una hojita de su rama más baja.
Había creído, por un momento, que tuve una ilusión y que en realidad no había sucedido. Pero sí podía. La prueba estaba en aquella diminuta hojita que el viento hacía temblar.
Podía. Era real. Aunque quizá no era mucho, y no podía desplazarse tanto como hacían esos seres que regaban su cuerpo a diario. Pero era un hecho, ella podía mover, por su propio deseo y voluntad, una parte física de sí misma. Por lo pronto, tenía esa satisfacción.
Esa noche, cuando sus botones se mecían con el frio del viento y los grillos rozaban sus patitas haciendo música, experimentó otro cambio: un dolor en las raíces.
El dolor persistió; ella nunca había sentido nada parecido. A veces dolía cuando la pisaban por accidente, pues sus ramas estaban ya muy largas. Pero entonces la podaban, que también dolía, aunque menos y significaba que no podían volver a pisarla. Mas nunca había sentido algo parecido.
Sabía, podía reconocer que era en sus raíces. Sabía que no era porque estuvieran creciendo. (Quizás sí lo era.) 
Pero era una planta, y lo que no sabía superaba a lo que sí. Por ejemplo: no sabía comparar ni hacer metáforas, así que, si le hubieran preguntado, no habría sabido cómo describir su dolor.
Si hubiera sabido… Si Dios hubiera dado a las plantas la capacidad de pensar, de hacer sinapsis y, de alguna manera, hablar, habría dicho que dolía demasiado, como el dolor que sientes justo antes de que un cabello se desprenda de ti cuando te lo jalan.
Así dolía y así dolió. Persistió por días, meses. En algún momento ella ya había olvidado cómo era vivir sin aquel dolor, si es que en algún momento había sucedido algo así.
También hubo otros cambios, a partir de esa noche.
Ella empezó a tener memoria. Por primera vez, podía recordar qué era lo que había pasado ayer, qué era lo que había ladrado, de cuál retoño iba a salir una flor.
Los recuerdos, memorias, se empezaron a guardar en alguna parte de sí, y con ello comenzó a reflexionar.
Poco a poco. Poco a poco, pensaba. Sus brazos, sus hojas, sus botones y retoños. Empezó a darse cuenta de qué era, y cómo era, cómo existía físicamente, en toda su extensión.
Podía percibir el mundo y procesarlo. Trataba de entenderlo. Un día le surgió una pregunta: ¿dónde estaba? Y nunca dejó de preguntársela.
Dios la había bendecido con razonamiento y no podía estar más agradecida.
Por primera vez comenzó a asociar voces. La voz dulce, un poco cansada, era la del ser que le daba agua casi todas las mañanas.
La más grave, generalmente respiraba pesadamente y le arrancaba hojas. Si estaba de buenas, eran las secas; si no, de cualquier forma, las arrancaba. Y otras voces, que casi no reconocía, pues venían muy de vez en cuando, y no llegaba a distinguir si eran solo dos voces diferentes, individuales, o era la misma, una sola. Una cantaba y otra la pisaba. Casi siempre venían juntas.
Vivió un tiempo así, quizás meses, aunque también puede que solo fueran días. El tiempo es relativo, y a ella le pareció relativamente poco; nunca se cansaba de sentir, de experimentar, y de aprender sobre el exterior. Lo exterior a ella.
Un día empezó a ver.
No supo cómo, pero se sumaba a sus capacidades la de observar. Por cada poro, estoma, célula de su cuerpo, ella podía observar. Veía la tierra en la que sus raíces se extendían y las lombrices que había, también el verde de sus hojas, de sus ramas, y sus retoños. Pudo ver a los seres y su cuerpo extraño que les permitía desplazarse. Agradeció al Sol, que era una voluta brillante en lo alto, que además de calentar sus hojitas y ramas, la bañaba de luz. Era fascinante.
En ese entonces, vio por primera vez muchas cosas. No existen aún palabras ni colores suficientes para describirlas todas, así que contaré solo una.
Sucedió cuando era de noche y todo estaba oscuro y sus raíces dolían.
El Sol, que ella tanto amaba, ya no estaba. Se había ido, desaparecido ante su eternamente sorprendida mirada. Primero unos rayos se escondieron, y al final solo unos rayos quedaron, débiles, pero brillantes, hasta que incluso estos desaparecieron.
El exterior se quedó oscuro. No veía nada. Le recordó al pasado, y la idea de que eso fuera todo, de que eso fue todo lo que había por ver, comenzó a atacar su mente.
Tiritaba, asustada. Pudo haberse vuelto loca esa noche, que ella no sabía que era noche y creía que era el fin. (No podía ver más allá.)
Enrolló, sin darse cuenta, cada hojita sobre sus ramas. Se encogió, esperando algo, aunque no sabía muy bien qué era. Transcurrió así toda la noche, su primera noche mirando, en ascuas, las raíces doliéndole y el alma en vilo.
¿El Sol había perecido? ¿Ella volvería a ver? ¿Qué fue eso que vio? ¿Lo imaginó todo?
Temblaba, aunque no hiciera mucho frio. La angustia y el suspenso eran sensaciones que no conocía, y en medio de tantos sentimientos, abrumada como estaba, no se dio cuenta en que momento empezó a clarear.
Cuando pudo fijarse, el cielo era de un azul marino hermoso, que apenas acabara de ponerle nombre, este cambiaba de tonalidad: azul fuerte, magnifico, azul orquídeo, azul rey, azul níquel. Y de repente un naranja.
¡Había rayos naranjas!
Solo podía significar una cosa, pensó emocionada. Y efectivamente, al poco tiempo los rayos se tornaron amarillos y el Sol, su Sol, se alzó en el horizonte, majestuoso, iluminándola y abrazándola. Ella renació en sus brazos, reconfortada. El dolor en sus raíces desapareció para siempre. El mundo entero desapareció, solo podía ver y sentirlo a él.
Era fascinante.
Se quedó observando, sintiendo, respirando. Absorbiendo tanta suntuosidad y grandeza. Era fascinante, y lo que había sufrido no importaba ya en esos momentos. A partir de allí todo brilló para ella.
Ella estaba en su maceta, en su mundo, observando la cerca blanca de enfrente. Tenía la bóveda de un límpido azul encima de ella y, contagiada, quizá por su amante el Sol, se sentía fabulosa. Sentía que era el centro de esto que existía.
Los seres la regaban. El sol la alimentaba, la tierra la fortalecía y ella crecía, verde, hermosa. Era perfecto, y lo sabía.
Sin embargo, todo es efímero, y aún más para un ser frágil y vulnerable como lo era ella. Y esos meses de experimentar la grandeza y magnificencia, también llegaron a su fin.
El sol se estaba metiendo, recordaría más tarde. Años más tarde aún podría recordarlo.
El cielo estaba pintarrajeado en tonos desde amarillo a lila.
Y ella se sentía plena.
De pronto, su vista comenzó a cambiar. Poco a poco, y de la nada, ya no veía por cada poro de sus hojas, sino por sólo dos, y el cuadro que componía su vista no estaba conformado por millones de pedacitos, sino por dos escenas grandes que se complementaban.
Cerró sus párpados, y ya no veía nada. La plantita aceptó estos cambios con gusto, pues la última vez que le había sucedido uno, había sido para bien. Que algo malo le sucediera era lo último que pensaba.
Sin embargo, en sus raíces sintió el dolor de antaño, aumentado al cien por ciento. No creyó soportarlo, pero cuando menos lo espero, este cesó.
Abrió los ojos, tratando de respirar por sus hojas. Pero ellas no estaban.
Se miró, y por fin entendió por qué había cambiado tanto, cuál era la finalidad de tantos cambios. Entendió el propósito de alejarse tanto de su esencia de planta.
Tenía dos brazos, dos piernas, y de pronto ya tenía un torso.
—¡Mamá! —habló una voz que reconoció como la voz que la pisaba. Lo miraba con ojos a punto de salírsele, y una sensación extraña para ella le recorrió la espalda—. ¡¿Por qué hay un niño verde en tu jardín?!
Ella no entendía nada. Su cuerpo tenía la forma de uno de los seres, y aun así la miraban como a un bicho raro.
—¿Un qué? —la vez femenina entró secándose las manos en el suéter.
Ella no podía con la confusión. Pero cuando lo miró, adoptó por un instante la misma expresión que la voz que lo pisaba.
Después la cambió. Con misericordia, quien sería su única motivación en adelante, le preguntó:
—¿Estás bien, pequeño?

Once upon a december

Zayra Naomi Ramos Pineda
Preparatoria 9

Enero
Asher y Gil se conocen.
 
Febrero

Asher y Gil se enamoran.
 
Marzo
Asher y Gil son pareja.
 
Abril
Asher ama a Gil, Gil ama a Asher.
 
Mayo
Asher y Gil tienen una vida perfecta.
 
Junio

Asher le pide matrimonio a Gil.
 
Julio
Gil planea su boda.
 
Agosto
Gil ha sentido mareos y debilidad.
 
Septiembre
Gil oculta algo.
 
Octubre
Asher está preocupado por el comportamiento de Gil.
 
Noviembre
Gil se lo cuenta todo a Asher.
 
Diciembre
Cuando las estrellas adornan el cielo, Asher estrecha a su amada contra sí, la mira por un largo tiempo, tratando de guardar todo en su memoria. Después la besa, repara en cómo Gil se relaja en sus brazos y siente una cálida bocanada de aire brotar de la boca de su esposa. Sabe que ha llegado el momento, Gil tiene leucemia. Gil lo deja…

Ángel justiciero | Verónica Paola Cervantes Olmos. Preparatoria Regional de Etzatlán

3
El hombre de saco y sombrero dejó de ser él y se extinguió al dejarse caer de aquel largo edificio.
 
2
Me acerqué al colorido de la calle central. Fue maravilloso el recorrido, subí hasta la orilla y por fin entendí mi lugar.
 
1
Hoy desperté con ganas de no ser nadie en este mundo. Tomé mi sombrero de gala con mi traje de charro y salí en busca de otro lugar para existir como alguien nuevo.
 
Cero 

Juliana Belén Villafaña Silva
Preparatoria 9

Amor destinado | María Luisa Rivera Garrido. Preparatoria Regional de El Salto