Author Archive: Vaiven

Lo que no debe existir

La brecha que había entre la luz y la oscuridad ha desaparecido. Me la arrebataron; me arrancaron el más importante de mis sentidos, el más querido; el del amanecer, el del ocaso, el de las horas cero de las que escapaba con precaución. Me quitaron la vista, y más lamentable aún, me quitaron mi trabajo.
Yo era camionero, digo era nada más por la vista, porque lo sigo siendo. Mi padre decía que camioneros nacimos y así nos quedamos. No sé si es la prisa, o el bigote, no sé qué es lo que me sigue haciendo camionero, ahora tal vez el recuerdo, este que puedo dibujar a penas, muy a penas desde mi sillón sin color, desde mi habitación que a tientas existe, porque ahora lo es todo así, a tientas y a medios pasos. Aquí es que pienso el camino, horizonte nunca alcanzado, infinito ras del mundo. Ahora que estoy postrado es que puedo apreciar la belleza de mi oficio.
Bien me dijo mi padre que estuviera atento a las pequeñas cosas, a aquellas que de entre lo que no se ve, aparecen; venados, vacas, en ocasiones personas. Entonces un salto al camino para mí pudo haber significado la muerte. Frenas, pierdes el control, te estrellas, o te sales del camino. Con suerte te mueres, porque de lo contrario quedas indispuesto.
Nunca le presté atención a las pequeñas cosas, nunca le hice caso al leve rumor que salía de los matorrales cuando me bajaba a orinar, nunca me dio miedo la oscuridad, ni las peligrosas horas cero, ni las prisas, ni ser camionero.
La brecha que había entre la luz y la oscuridad, la que está hecha de natural miedo, tampoco existía. Ahora le diría yo a mi padre: cuidado con las cosas que ni pequeñas ni grandes, esas que no deben existir; la mala suerte, los amuletos, un rosario colgado en el retrovisor, persígnate, témele al rumor de los matorrales, témele a lo que dejas detrás cuando pisas el acelerador. Tal vez la prisa del camionero es la prisa del que escapa. Yo le diría a mi padre: cuídate de lo que no escapas, de lo que no ves.
Postrado y sin vista, pienso lo rápido que me arrancaron los ojos, tal vez debí haber pisado aún más el acelerador, tal vez debí voltear cuando estaba orinando. Y es que no le temí al ruido que se acercaba por mi espalda. No es hasta que el dolor desgarrador me arrancó mi oficio que le tuve miedo a lo que no debe existir.

Manuel Tejeda Enríquez

Preparatoria 4

Paranoia| Iliana Alelhí Zepeda Santillán. Preparatoria 2

Picia

Julio Ricardo Morales Raygosa

Preparatoria 9

Ella era fea.
Su padre le decía que la belleza no importaba. Su madre le decía que la belleza partía según quien la mirara; así de fea era. Un ojo le guiñaba a la muerte, otro le guiñaba a la tristeza, sobre todo frente al espejo.
No solo es que fuera fea, es que miles de años sobre la importancia de la belleza le deformaban los hombros. Su fealdad atraía asombro, y su incredulidad dolor.
El agua huía de su reflejo, así lo veía ella. Se acercaba diariamente con timidez a su rostro, negociando con sus fantasmas, peinando un ligero brote de esperanza que le ocultaba pesadamente un poco de vergüenza.
Intuía que ni la muerte la quería. Sin embargo, en ello se equivocaba; la muerte más que nadie sabía apreciar su amarga apatía, su cólera, su punsión inevitable al odio —sobre todo a sí misma— que la absorbía.
Un día vio pasar ante sí una rosa tan brillante como oscuros sus ojos; sí, una rosa. Nada hiere o glorifica más a la belleza que una rosa. Ante ella se encontraba lo que ella jamás poseería, y entendió por fin que la belleza no lo es todo tras ver a alguien comprándola con solo una moneda.

La poesía no ha muerto

Con todo y el pasmo de lectores y creadores, es preciso aceptar que, para el grueso de la población, lo mismo que dios para Nietzsche, la poesía ha muerto. Hay personas que afirman, incluso, que los poetas son una especie extinta que se puede encontrar solamente al pie de algunos textos, en aquellas otras reliquias de la antigüedad llamadas libros…
Si la lírica es cosa del pasado, ¿qué es el silencio de las cosas en el hastío de los domingos?, ¿qué son las manos arrugadas de los viejos que en cada surco esconden una verdad?, ¿qué es el clamor por justicia y paz de las y los que por ellas luchan? Poco importa lo que piensen algunos: la poesía no puede morir porque habita el mundo incluso antes de la humanidad; es la esencia de todo lo que existe y solo se extinguirá cuando se apague el universo.
En el presente número de Vaivén nos encontramos con quince autores que han logrado asir un pedazo de poesía para regalarlo a través de sus palabras. Estos poetas, disfrazados de estudiantes de preparatoria, nos devuelven a la antigua Roma, como en “Díaita”, y resignifican aquellas locuciones latinas que parecieran creadas para los aparadores; en “Papel cauce de lo no dicho”, el autor nos describe el resurgir de la inspiración en un tono absolutamente moderno, en “Mujeres de México” la autora denuncia la violencia de género en nuestra sociedad. Así, cada uno de los autores rescata a la poesía de languidecer y la puebla de imágenes novedosas, aquellas que habitan sus sentidos.
Para Hölderlin, los poetas eran pararrayos de lo divino, vates capaces de asir el espíritu del tiempo, el “zeitgeist”: el ser humano escribe porque necesita comprenderse a sí mismo. La poesía, a través del lenguaje, el ritmo y la metáfora le devuelve un reflejo, pero este no es cien por ciento fiel a su imagen, el reflejo es lúcido y le habla a su alma, le invita a mirar, a detenerse, a amar, a respirar, a morir, a bailar. Los textos reunidos en el número 22 de esta revista nos demuestran que nunca seremos los mismos después de haber leído un poema, porque vivimos otros tiempos y otras mentes, y como ocurre en todo el arte: dejamos de ser nosotros mismos para habitar por momentos a ese Otro misterioso.

Elba Irene Vega Fregoso *

* Es licenciada en Letras Hispánicas por la Univesidad de Guadalajara y maestra en Tecnologías para el Aprendizaje por la misma casa de estudios. Sus textos han sido publicados en plataformas nacionales e internacionales. En 2016 presentó la plaquette titulada “Tanta maravillosa, exquisita maldad”, con Editorial Disoluciones. Desde hace tres años se ha desempeñado como docente.

La necesidad me ha traído hasta aquí

Diana Sheccid Sandoval Aldana

Preparatoria Regional de El Salto

¡Qué lástima!
Solo careciendo
soy capaz de crear.

Si tú eres, yo soy| César Osvaldo Hernández. Preparatoria 9

Díaita

A priori, es necesario entender que, todo es un programa.
A posteriori, los programas tienen un fin.
Ergo, todo termina por cesar.

Grosso modo:
“Memento mori”.
Memorándum:
“Carpe diem”.

Sin ego, la personalidad no existe.
De facto, todos tenemos ego.
Ultimátum: “Tener ego es indispensable”.
Mi modus vivendi es mi culpa.

Mi estatus es un lapsus.
¿Modus operandi versus vox populi?
Alter ego, las palabras matan.
Ego, andad con calma.

Diana Sheccid Sandoval Aldana

Preparatoria Regional de El Salto

La poesía es opulenta

Joceline Alejandra Grajeda Pérez

Preparatoria 3

Si yo no escribiera poesía
jamás habría superado
las brutales pruebas del fuego y de la derrota

Si yo no escribiera poesía
las penas del ser
no se convertirían en una obra lúdica

                                 ebria y fingidora

Si yo no escribiera poesía,
muy probablemente,
no amaría con tanto ímpetu mi lenguaje
-la dadiva de mis antepasados-

Si yo no escribiera poesía,
sería parte de las comparsas imaginarias
-yo soy un testigo-
lo único certero
son mis heridas esta noche.

Fin

Mariana Soto Almaguer

Preparatoria Regional de Santa Anita

Me he desatado las palabras,
me he lavado la tinta de la boca,
he llenado bolsas de basura con cientos de versos,
me he provocado el vómito,
he amputado partes de mi cuerpo,
donde habitaba ella.
Me he librado de la poesía…
Porque era ella,
un frasco de dulce miel,
mezclado con aguijones,
Porque era ella,
un vestidito blanco,
manchado con la sangre del poeta.
Porque era ella,
un algodón de azúcar,
que, al derretirse en los labios,
se convertía en veneno.

La poesía me pidió un momento mis aspiraciones,
y no las devolvió.
La poesía me hizo machacar muchos signos,
degollar frases enteras,
descuartizar letra por letra.
Soy un prófugo,
repudio la poesía…
Y si la vuelvo a ver,
Y si la vuelvo a ver,
No dudaré en cortarle las alas.

La vida momentánea como la duración del tabaco| Marlen Elizabeth Duque. Preparatoria Regional de Etzatlán

Papel cauce de lo no dicho

Manuel Tejeda Enríquez

Preparatoria 4

Inspirado en el Arte Poetica de Vicente Huidobro, y en mi largo estancamiento creativo.

Papel cauce-causa de mis aguas turbulentas
Quise escuchar al cisne y le dejé de cantar a la rosa
El agua llegó con lodo al papel cauce de mis penas

Tortuoso interior
Estancamiento visceral

De mis poemas no dichos estoy llorando tinta
¡Oh, poetas! hacedla florecer…
He olvidado lo demás
Me he olvidado

No me llaméis pretencioso
Que sí lo soy pero no sé que lo saben y si lo saben 
[no soy porque me duele en el ego alto que me
[llena las aguas desbordadas ya sin causa ni furor

Veo a lo lejos un desagüe
Y solo para nosotros-yo-mis causas-mis cauces existe
Salida vertiginosa de un estancamiento abismal
Veo a lo lejos un desagüe

Ha florecido la podredumbre
El sol no encuentra lo que no existe
Pequeño dios-yo
Creación violenta
De ritmo incesante e incapacidad de poner

[puntos en las tintas

¿Qué mata a un dios?

Las cosas que no viven
¿Y si me acerco más al desagüe?
Escape a la presión
Tubería de cuello de cisne
Olor a rosas sin florecer

Del otro lado lo que no existe…

Adultos

Rodrigo Qohelet Bernal Caballero

Preparatoria 9

Así tal perros,
ancianos discuten,
jóvenes morimos.

Vergüenza – Sacrificio Nacional

Manuel Tejeda Enríquez

Preparatoria 4

El sacrificio- deporte
Y el césped rojo
Dioses con uniforme
Seguidores-adeptos-aficionados-adictos
Trifulca de bandos de muerte de golpes
Por un sacrificio- deporte
Nacional
Orgullo Tricolor- la sangre-el césped-la muerte

La historia en nuestras manos| Paulina Lizeth Pinedo Jacinto. Preparatoria Regional de El Salto

Entretenimiento ambiguo

Joceline Alejandra Grajeda Pérez

Preparatoria 3

Un hombre jocoso danza al filo de mi oreja
dice palabras difíciles de interpretar
yo lo veo
plácidamente lo escucho
y si él dice entretenimiento
y si él dice que el objeto siempre es el mismo y

[son tus lentes pluricolor los que
[distorsionan una taza y una hormiga

y si él dice que la felicidad y el sufrimiento,
yo siento cómo las arrugas de mi boca
también fatigan en mi corazón
como un ataque al miocardio,
es una cosa compleja, insalvable,
que nos ofrece un humor cítrico.
Y él, sigue hablando,
ha dicho tanto que no sé cuál es la verdad,
estoy pensativa, lenta y entumecida,
me ha conquistado,
me tiene embobada de sus frases
-de su ingenio-
y hubo un agarrotamiento en mis adentros,
fue la necesidad
y, tal vez, creí que tuve conocimiento

[de mis anhelos

pero no era más que un dibujo vacilando

[con ilusiones ópticas,

era la oscuridad clarificada
la que me seducía en juegos de palabras
y él siendo testigo de este agotador caos
me miró con sonrisa de triunfo.

Querido onvre

¿Qué es lo que te ofende?
¿No ser el centro de atención?

¡Déjame por mi duelo pasar!
Permite que la lágrima pueda caer
por mis hermanas que no están,
permite a la madre desgarrarse
por esa hija que no vio crecer.

Todo en nuestro ser te molesta.
Exiges a viva voz respeto y paz,
mas a tus propios consejos no sigues,
pues a nuestros símbolos destruyes.
Deshaces de mis hermanas su cuerpo,
profanándolo con tus castigos crueles.

Cuando hartas estamos de tu toque
hacemos a los grandes edificios temblar
con la ira de años acumulados.

Pintamos las paredes con nuestro dolor
y todavía posición rabiosa guardas.

Te lo pido de rodillas por favor;
a mis muertas déjame recordar,
por mis niñas déjame luchar,
por mis hermanas déjame pelear,
y mi bienestar déjame asegurar.

Si la ira no puedes contener…
tendrás que tus ojos cubrir,
con esa misma indiferencia
que con orgullo has de portar
frente a las inhumanas torturas
que tu sexo nos ha de regalar.

Daniela Itzel Esparza Huerta

Preparatoria 19

Explosión de color

Me gusta pensar en México
como una chocante ola de color.
Cada uno detalla su esencia.

El verde representa
la naturaleza diversa,
los animales endémicos,
la belleza de paisajes 
irrepetibles en el mundo.

El blanco expresa el brillo
de la población bondadosa,
con un anhelo de cambio,
de esperanza en la mejoría.

El rosa da las vibras
de una cultura de nobleza,
de abundante comida,
rica en folclor
y envidiables tradiciones.

Aunque el rojo está ganando fuerza,
cubriendo a la nación de sangre,
ocultando el resto de colores.

Hoy solo es visible
la sangre de mujeres
humilladas y sin respiración,
la sangre de estudiantes
que saboreaban un futuro,
la sangre de niños
arrebatados de su inocencia,
la sangre de periodistas
con hambre de verdad,
la sangre de activistas
buscando plenitud.

Aunque intento amar a mi país,
termino sobreviviendo en él.

Daniela Itzel Esparza Huerta

Preparatoria 19

El payaso| Valeria Solís Dorantes. Preparatoria 9

Tu libertad condicionada

Jael Montes Cervantes

Preparatoria Regional de Amatitán, módulo Arenal

Podía ir tan rápido como quisiera
sentir el viento reventar cadenas
el mundo era mío,
desde mi bicicleta.
Y yo sonreía con inocencia.

Pedaleaba alegre
pedaleaba discreta
y la distancia se hacía presente
a cada instante
y sin problema.

Y mi sonrisa era admirada
y relevante.

Un piropo,
un pensamiento
miedo…
¿Podría retornar a casa?
O…
¡acaso un titular más!
me sobresalta.

Y me sobresalta también
el canto de los pájaros,
que ahora implora
volver a casa.

Un anhelo me esperanza
es el descanso cómodo
en el regazo de la bondad,
inocencia,
y añoranza.

Miradas deambulan
mientras mi andanza,
son miradas oscuras
entre sombras
perspicaces
y malas.

Pedaleo en tinieblas
contra las miradas
para que nunca más 
mujeres divinas,
y delicadas
sientan miedo
ni desesperanza.

Nunca más inclinadas
ni entre calles
ni entre miradas
ni nada.
Tu cabeza siempre al frente
mujer
ante semejante atrocidad.

Sin retorno

Sandra Guadalupe Piña Ibarra

Preparatoria 9

Si algún día no regreso,
quiero que consuelen a mi madre,
que se empeñen en encontrarme,
levanten la voz por mí,
denme una digna despedida
con música y risas,
no dejen que mis hermanos se estanquen,
no dejen que se sientan culpables,
que lloren pero que sigan adelante.
Si algún día no regreso,
seguiré presenté en sus recuerdos
pero quemen hasta el último monumento,
griten tan fuerte mi nombre,
que se asusten en Palacio de Gobierno,
griten hasta que tiemble el cielo,
alcen la voz tan fuerte
hasta que me traigan de entre los muertos
para volver como un alma errante.
Si algún día no regreso,
quiero que encuentren al culpable,
que mi alma por fin descanse
encuéntrenme en las estrellas,
en los caminos que recorrí,
en las frases que una vez di,
estaré presente en cada minuto,
seguiré en sus sueños
y estaré en mis anhelos.
Sí algún día no regreso
mamá, amigos y hermanos,
quiero que tengan presente esto.

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