Todos estamos hechos de historias

Todos estamos hechos de historias, al llegar la noche. Nos llegan como bombas para construir nuestros sueños; y en silencio, cuando uno cree que todo está sereno, llega la marea y golpea lo más profundo de nuestro ser con preguntas que nosotros mismos fabricamos y que además buscamos responder cuando en paz recordamos el resumen del día.  Entonces avanzan los minutos y, finalmente, nos damos cuenta de que “aunque el mundo propio es el mejor”, siempre persiste el deseo de tener el otro. Por eso escribimos, por eso contamos o leemos.
Cuando tenemos en nuestras manos una novela, escuchamos un cuento o conocemos por primera vez un microrrelato, lo que nos maravilla de ese encuentro es la historia que vivió el personaje, pero sobre todo nos apasiona la idea de suponer aquéllas vivencias o acciones que no están escritas y que, fascinados como lectores, tenemos que descifrar.
Es por eso que este apartado narrativo está construido por una serie de relatos breves contados por manos jóvenes, por la visión fresca y la necesidad que cada uno de estos escritores tiene de poder decir, gritar: escribir. Es así que gracias a las distintas voces que componen armónicamente este número, usted podrá disfrutar de algunas descripciones, espacios exactos y extraños, temporadas, desastres, suertes, circunstancias y, por qué no, emociones.
Ahora, entre “Un beso callado”, “Despedidas”, “Juegos”, “Cuerpos”, “Entre la guerra y el cielo”, vuelvo a usted, querido lector, al que quiere la mejor compañía, al que busca y busca hasta encontrar al otro no necesariamente humano: y entonces las historias. Aquél que prefiera no buscar o encontrar lo dejaré a un lado, le aconsejo disfrutar su soledad en total ausencia y silencio; sin aves, misterio, rimas ni miel, canciones o autos, libros, poesía, cuentos… sin nada.
Insisto: sacúdase, acérquese un café, ¿qué se yo? Tenga a la mano su bebida favorita y acepte que aquí es el lugar indicado para aquellos que sueñan con contar vivencias a veces suyas, a veces nuestras, a veces otras. Dese cuenta que este es el lugar para que usted, que ahora mira incrédulo entre estas líneas, decida recorrer las propuestas que los contadores de las siguientes relatos han construido para que el uno que va en busca del otro  (como un ritmo que tiñe la sensualidad de un tango dispuesto a encontrarse con los pies del que lo baila o, si lo prefiere, como los dedos volátiles del guitarrista que desea poseer a su instrumento) pueda encontrar al personaje perfecto, y que cuando se mire al espejo, pueda decidir parecerse o no, a él, pues al final déjeme insistir, todos estamos hechos de historias.

 Natalia López Madrueño*


* Natalia Madrueño estudió la licenciatura en letras Hispánicas y un máster en Estudios avanzados en Literatura española e hispanoamericana, expedida por la Universitat de Barcelona. Escribe ensayo, cuento y minificción.  Ha publicado en distintas antologías y revistas internacionales como Íkaro, publicada en Costa Rica y España, y en la Antología de minificción mexicana. Pertenece al colectivo de minificción, internacional: MP. Es amante del café, las manos, música, comida y el viento.