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La banca

Alma Monserrat Bautista Martinez
Preparatoria Regional de Tlajomulco de Zúñiga

Había un parque donde siempre había una banca vacía; no porque nadie quisiera  sentarse, sino porque, según decían, hablaba. 

Una tarde, una niña, Sarahí, decidió intentarlo y sentarse en ella. Se sentó y al  instante, escuchó una voz suave: 

—¿Eres Sarahí? ¿la misma niña que eras hace un año? ¿O eres la misma niña  después de cometer un error? 

Sarahí en ese instante pensó en sus malas decisiones, en las peleas con su mamá,  en lo mucho que había cambiado su forma de pensar y actuar. 

—Sí, soy la misma… pero también no —respondió confundida. 

—Si cambiaste tanto, ¿qué parte de tí sigue siendo tú? —insistió la banca. 

Sarahí miró sus manos. No eran las mismas de cuando era niña. Sus gustos tampoco. Su forma de pensar menos. Pero había algo que permanecía: una especie de hilo invisible que unía todos sus recuerdos y experiencias. 

—Tal vez soy mi historia… mi propia historia —dijo al fin. 

La banca no volvió a hablar. 

Sarahí se levantó de la banca distinta. Entendió que crecer y equivocarse no es dejar de ser uno mismo, sino aprender que somos un cambio constante y que podemos  mejorar… y aun así, seguimos siendo nosotros.

Donde las miradas hablan la tormenta susurra
Paola Guadalupe Limón Ríos
Preparatoria Regional de El Salto, Módulo Juanacatlán