Reconstruida

Vania Navarro Gómez

Preparatoria 10

Nací reconstruida,

nací reconstruida pues.

Rodeada de mujeres

nací, crecí y moriré.

Nací reconstruida.

Ningún hombre impuso una orden:

la partida y el abandono.

Una reconstrucción adherida

a la sombra del recuerdo desconocido:

la figura masculina.

Al no contar con este recuerdo

a lo largo de mi vida.

Nací reconstruida.

Nací yo.

Tu amor a mí me sostendrá
Pamela Abigail Romo Raymundo
Preparatoria Regional de San Juan de los Lagos

Tiempo

Perla Stefanya Cardenas Ramos

Preparatoria 12

Tomas mi paciencia

comes mi tranquilidad

tiras mi estabilidad por la ventana.

Vuelas como una estrella fugaz

tus secuelas se sienten hasta

después de años luz

sin métrica como polvo de isla

vibrando están mis recuerdos

los pétalos durmientes del cosmos yacen

en ti.

¿Qué soy sin eso?

Bryan Omar Mejia Loreto

Preparatoria Regional de Ahualulco de Mercado

Siempre fui el niño inteligente,

así me llamaban, inteligente y talentoso,

prodigio de alto rendimiento, por delante de la clase

palabras de elogio y afirmación.

Mi familia estaba orgullosa de mí,

un niño inteligente siempre saca 100,

y un niño inteligente tiene el favor de sus maestros,

un niño inteligente sabe la respuesta en clase,

irías a él si no lo supieras,

irías a él solo por eso.

Pero cómo tiembla mi lápiz,

sobre cada examen que estoy haciendo.

¿Qué pensarían de mí si me equivoco?

Un niño inteligente no tiene menos de 100,

soy demasiado para algo inferior.

Inteligente y talentoso. ¿No era eso?

Echo de menos los elogios,

extraño los halagos de mi familia,

es como si todos hubieran olvidado,

lo inteligente que solía ser.

¿Quién soy si no soy él?

El chico con calificaciones perfectas, y una sonrisa en el rostro,

con el que acudían para respuestas en clase,

con el que acudían si no lo sabían.

¿Quién soy sin eso?

Mi lápiz tiembla.

¿Quién soy ahora?

Peguntas retóricas

Perla Stefanya Cardenas Ramos

Preparatoria 12

¿De qué me sirven esos ojos tuyos puestos en mí

si no me vas a regalar tu hambre?

¿Para qué quieres mi atención si no vas

a recibirme con los brazos abiertos del tranquilo mar?

¿De qué me sirve tu atracción si no te

vas a llevar amarrado mi corazón hasta

el triste final de tus días?

¿De qué te sirve la vista

si no ves claramente que estoy

desesperada anhelando tus labios rotos?

¿De qué me sirve enterarme si no me vas a

amar completa?

¿Cuándo será que por fin tendrás

el fuego para iniciar a quemarme?

¿Por qué estoy aquí ahora queriendo

el cuidado de tu alma?

¿Dónde ocurrirá la ocasión en que te robes

aquella tierna flor cargada en tu deseo?

¿De qué me sirven tus miradas

si no te sueltas a la pasión que tanto inhibes?

¿De qué te sirven los labios si

no vas a mojarlos de la adefagia mía?

¿Cómo puedo acabar con la bruta caricatura que cavé a causa tuya?

¿Por qué debo yo escribirte esto si no puedes leer mi mente

como lees mis movimientos a espaldas mías?

Cómeme

Alan Josue Sánchez Tapia

Preparatoria 21

Quiero que me comas por pedazos,

que me cocines

con los ingredientes que prefieras.

Déjame comerte yo también,

déjame probar tu carne

mientras tú pruebas la mía.

Ábreme el estómago, come mis entrañas

y mi corazón, hasta desaparecer mi amor

y mis pulmones, hasta mi último aliento.

No fue tu culpa
Pamela Abigail Romo Raymundo
Preparatoria Regional de San Juan de los Lagos

Me dices las hojas que…

Juan Guillermo Bautista Zamudio

Preparatoria 9

“La libertad es como la mañana.

Hay quienes esperan dormidos

a que llegue, pero hay quienes

y caminan la noche para

alcanzarla”.

-Subcomandante Marcos-

Me dicen las hojas que un día dejará de llover,

que sobre ellas será la luz del sol perseguida,

me dicen las hojas que del monte van a caer,

que en las faldas del cerro será la nueva vida.

Me susurran, me hablan en el viento,

interrumpen el silencio, solo el lamento

de hojas cayendo a mis pies, y me doy cuenta;

un día las balas serán solamente palabras.

¿En qué momento las hojas ya lloran?

¿En qué momento llegará la mañana?

¿En qué momento hasta las hojas son

víctimas también de este sometimiento?

Algún día hasta las hojas lograrán sentir,

hasta van a saber cómo se siente besar,

algún día hasta las hojas podrán escribir

y me dirán: “entonces esta es la libertad”.

A mis hermanos del pueblo africano, cuyo invierno aún no ha cesado.

“Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o su origen, o su religión. La gente aprende a odiar, y si ellos pueden aprender a odiar, entonces también se les puede enseñar a amar, el amor llega más naturalmente al corazón humano que su contrario.”

-Nelson Mandela-

La parca y la dama

Daniel Abyzaid Moreno Piz

Preparatoria Regional de Tlajomulco de Zúñiga

La parca ama a la dama blanca llamada Karla.

La abraza, la carga y la alaba.

Karla, callada, pasa la charla a la parca.

La parca la llama ‘Ájala, chaparra, la dama más amada. Anda, parla, alabada dama’.

Acabada la hazaña, Karla apalabra a la parca ‘La banca blanca hará la charla, acabada la

cháchara habrá alabanza’.

La calaca da la danza a la dama, habla Karla ‘¡Ah, chaparra! ganada fama agarra la dama’.

La dama habla ‘Amargada parca, anda a la casa a pactar a la cama’.

La calaca arranca pa’ la casa. Karla anda callada

‘Apaga la flama, parca’ brama la Karla.

La parca acata la mandata.

La calaca y la dama planchan la cama.

La parca alaba a la dama

la agarra, la jala, la acaba, la traga.

Karla lanza a la parca

la caza, la araña, la abraza.

La parca amarra a Karla, y la parca, ya zafada mata a la dama.

Ajna in wounded hand
Manuel Gavilan Ibarra
Preparatoria Regional de Tlajomulco de Zúñiga

Una revolución por la paz

A la luz del tiempo, el arte y la literatura han cumplido la tarea de transformar el silencio en un rayo que sacude; se han encargado de ser la vía a través de la cual los silencios, la represión, el coraje, la tristeza y los miedos han podido quedar en libertad.

Es así que, de entre el caos, los seres humanos han descubierto la manera de visibilizar sus emociones y sus demonios, y han podido comenzar a liberarse de sí mismos.

Porque no hay mayores guerras que las internas, la literatura ha sido entonces el lugar en el que las y los soldados han podido forjar sus armas para enfrentarse al enemigo: a sí mismos. Y en esta guerra, en la que se puede caer deliberadamente hasta el fondo, hemos entendido que, aunque la lucha es introspectiva, las batallas terminan mermando el contexto en el que vivimos. Y ahí radica la importancia de ganar.

En estos tiempos modernos, en los que el ser humano atraviesa una aparente crisis de identidad colectiva, más que nunca es importante aferrarnos al camino seguro: al de nosotros mismos. Porque no puede ser de otra manera, ir hacia el interior de cada uno de nosotros es apenas el inicio de una revolución verdadera, una revolución por la dignidad, por la independencia, por la paz. 

Óscar Daniel Gómez Mendoza

Novelista y dramaturgo, estudió la licenciatura en Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara. Colabora en SEMS en el área de Difusión y Extensión desde el 2018.

Cristales refractados

Alvaro Huerta Hipólito

Preparatoria 10

Existes,

tremenda realidad.

Yo te miro,

tú me llamas.

Cautivas mis dolores,

desvelas mis anhelos.

Retrato de un martirio,

el color sepia en mi ruta cotidiana,

lúgubres memorias de mi conciencia.

Eres brisa también,

la presencia extraña en mis intentos.

En vísperas de un cambio,

ilusiones peregrinas alivian un tormento,

vuelo nocturno en nubes de seda,

fugaces delirios asemejan un recuerdo,

donde soy diferente;

y entonces vuelvo,

regresa tu mirada inerte,

y nada se apaga,

y nada ha cambiado.

Anatomía
Dalia Anyuli Romero Reyes
Preparatoria Regional de El Salto

El miedo y el perdón

Daniel Ogazon Apolinar

Preparatoria 12

Toco toco y tambaleo

salto y veo que de la hojarasca y sangre

nativos nacen entre pieles

gritan y lloran y piden

que de mí les llegue el perdón,

que el santísimo me otorga, bajo mi arma de la justicia,

que de mí nazca el amor hacia los salvajes,

que me amenazaban con sus armas de muerte y

hacia mi señor altísimo

Jun taim me vieron y dijeron

jun taim siguieron al verme

jun jejam ahjam gritaron al morir por mi amor

y rodaron sus cabezas, de sus cuerpos

el perdón se asomó salpicando a los vástagos

engendrados de los pecados de aquellos ciegos,

y salvado por mi fe y amor fui.

Años después

el jun taim volvió

y mi amor preparé otra vez,

jun taim siguieron en frente de una cierva



viendo a venado recién nacido

tímido y lamiendo las llagas engendradas por nuestros besos

el pequeño se acercó

buscando la caricia del nativo



Quizás ellos también amaban

quizás ellos también me hubiesen pronunciado su amor.



Quizás el jum taim no fue amenazador.

Paranoia
Paulina Guadalupe Salas Barreto
Preparatoria Regional de El Salto

No me leas

Naomi Caro Silva Sotelo

Preparatoria 12

Acaso yo siempre soy la que hace daño,

todo tiene un porqué, supongo

¿te has preguntado lo que realmente sucede?,

¿a quién de verdad le importa?

Tú no estabas cuando nos  r o m p i m o s,

decidiste alejarte,

¿Qué obtienes ahora?

                El olvido,

                               el rechazo,

                                               el odio.

Puedes culparme cuanto quieras,

acostumbrada a tus mentiras estoy,

ahora, quisiera que no significaran nada pero por algo duelen.


¿Qué vínculo me ata a ti? ¿Por qué no puedo dejarte ir?

Me necesitas más tú a mí, que yo a ti.

Solo estás cuando te queremos alejar.

De otra forma tu rastro desaparece,

                en la oscuridad nos dejas.

No entiendo el juego, nada está bien,

                lo sabes,

                               lo ocultas,

                                               lo dejas;

decides recurrir a la violencia.

No puedo hacer que los rangos dejen de doler,

sé que son mentiras.

Basta,

ya me cansé de ser a quien más culpas y lastimas.

Podemos verlo cuando estamos fuera,

pero dentro,

el enojo está en su máximo esplendor.

Me hierve la sangre, tiembla el cuerpo,

inmóvil cómo la roca del volcán.

Dices que todo lo sabes, pero no te apiadas

¿Qué más quieres? ¿Qué más pides? No somos iguales.

Derramo mi sangre, no te das cuenta,

y cuando la laguna escarlata inunda el lugar

“exagerada” me llamas, mal ejemplo pongo.

Todo lo inicio yo, esto que digo es mentira,

cuidado con que alguien lea, no sea que en tu contra le lleve.

Me insultas, me acusas.

Arregla tu mundo, y en paz a nosotras nos dejas.

Arregla tus heridas, y sin cargo quedas.

Mis errores los reclamas, no soy yo,

lo que no hago lo inventas y atacas.

No me leas

mis sentimientos son malas influencias.

Hombre en septiembre

Cesar Daniel Guillen Moran

Preparatoria 7

Me desagrada el color de tu vestido

No va con el plan de hoy

¡Maldita sea!

Se me olvidaba que a ti no te importa nada de lo que quiero

¡¿Qué no sabes que esto importa más que mi vida?!

¡Hoy le pediré matrimonio!

¿No crees que tu vestido azul y tus aretes blancos se verían mejor?

No es que crea que te ves mal

solo que no quiero que llores

Lloras cuando usas el vestido gris

No me queda otra más que calmarme

Al fin de cuentas

es tu naturaleza

Seguiré mi plan

Solo que ahora

tendré que llevar un paraguas

¡Gracias!

Solo una persona
Gabriela Leticia Membrilla Vázquez
Preparatoria Regional Tuxpan

El silencio

Ernesto Gabriel González Santiago

Preparatoria 7

Intento descifrarlo.

El silencio es al unísono.

Todos lo hacemos. Yo en mi cuarto, mis padres en la sala, la gente en la calle.

Todos se detienen para agudizar el oído y distinguir.

Sonidos fuertes, pero cortos. Estrepitosos, pero finos; cortando la normalidad por unos segundos. El silencio es horroroso.

Es ese momento en el que la música cesa, las personas callan. Donde intento que mi cerebro también lo haga.

Es cuando mantengo la mirada atenta y quieta a la ventana; en los insuficientes barrotes que la decoran y cortan el árido paisaje.

Bromeamos sobre su origen, y logramos engañarnos. Con suerte, y sí son cohetes. Con suerte, y sí es una moto, o un mofle, o un boiler. La excusa que sea, no distingue.

El silencio es agudo.

Nos alarma, nos prepara. Nos alista a la escapada si realmente llega a ser lo que creemos, y, si lo es, sabemos que todo es insuficiente.

Que los barrotes en la ventana no las detienen, que la mesa no nos protege, que los árboles no nos esconden.

Sabemos que nosotros somos insuficientes, tanto para protegernos como para cambiarlo.  Que por más rapidez o astucia no nos salvamos. Que por más gritos o marchas no se detienen.

Ellas no.

El silencio es pasajero.

Eso es lo peor.

Tras ver los cohetes, tras confirmar la excusa; aunque sea a medias, todo regresa.

Las personas siguen platicando y riendo. Mis padres siguen cocinando y trabajando.

Yo, incluso, ignoro la ventana y retorno a la música.

Porque el silencio no dura.

No, no dura. más que un segundo, no más que un minuto.

El silencio.

Ruinas

Luna María Cueva García

Preparatoria Regional de Ciudad Guzmán

En el ardor que calcina mi pecho

huyo de un fin eventual

en que seamos llamas extintas

                y no seas más que un recuerdo

                               que no puedo discernir de un sueño.

En la agonía de mis viejas costumbres

                alargo las noches

fragmentando memorias de dos

de hojas con la tinta fresca.

Lloro a las cenizas

mientras las brasas me queman los ojos

y recelo de la sequía

en un cuerpo que es tormenta.

Tu llamar es un lamento lejano

cuando estoy en la mar,

repudio tu canto de sirena

para evitar la galerna

a medio verano.

A mi alrededor hay un refugio

de siete pisos

sin ventanas ni puertas,

sus cimientos sobre paja

humedecidos por mi sangre

se derrumban

y veo el techo caer sobre mí

                en

                cámara

                lenta.

Llega antes

la mano que tiendes,

me acurruco en el suelo

a esperar la caída

                                               y dejo perderse tu imagen

                                                                                entre los restos.