Cuando muera

embálsame de besos
y palabras dulces,
que las luces de tus ojos
sean cirios velatorios,
que todos tus ángeles
y todos tus demonios
le canten una canción suave
al frío de mis despojos durmientes.
Cuando muera,
grábame en la seda memorial de tu alma
más amante que ninguna,
como un karma
que te amó infinitamente
y pon sobre mi urna
flores de recuerdos nocturnos
y lunares.
Amortájame en ti
vélame en tus venas
y en tus sienes,
porque no veo sepulcro
más cálido que la memoria
ni veo más gloria santa
que tu cuerpo al alba,
en la ultramar de mi inframundo.

Luis Enrique Solorio Salazar
Preparatoria 10

Cuando despierto

Esclavo de la perfección │ Estefanía Baltazar Ramírez, Preparatoria 13.

Esclavo de la perfección │ Estefanía Baltazar Ramírez, Preparatoria 13.

Estoy cansado
de este amanecer rancio
que apesta el café de todas las mañanas
en las que me levanto pensando
qué habrá sido de ti.

Si también te estorba la nostalgia
para tomar el frasco de azúcar.
Si también derramas un poco sobre la mesa
por la magnitud de unas manos que tiemblan
(estragos del insomnio)
con gran destreza.

Si también enciendes tu móvil
para seguirle los pasos al tiempo
y consecutivamente
la esperanza te abandona
con un viejo poema arrugado
bajo la mesa
y una taza sobre el mantel.

Me pregunto
si también tú
te quemas un poco los labios
con un sorbo de café
sólo para recordar
que todavía
puedes sentir algo.

Ángel Camaño Andrade
Preparatoria 2

 

Al loco que me conmovió

Los cuarenta hijos que le tejen telarañas
debajo de los ojos,
tienen pensamientos de un negro-gris.
Se asemejan a las hormigas ensangrentadas pegadas en la suela de cansancio
de don Ausencio.
Para las doce del día,
hoy yacían en los párpados del padre con el impulso de abrirles.
Cansados, cerrados a la vida, abiertos a la muerte.

Patricia Guzmán Franco
Preparatoria Tonalá norte

Soy de piedra

Quiero ser fértil
como la curva dorada de la luna
como marea de octubre
asfixiada en luz blanca
abrigo de tu reflejo nocturno
sumérgete en agua
alma del llanto que cae en Venecia
triste por ser infértil
pálpito del quetzal de jade
llanto de oro en Guatemala
te perdiste en la Utopía de un mundo maternal
muero, secándome en Jordania
siendo una escultura de mármol
olvidada en la entrada de Petra.

Andrea Michelle Ramos López
Preparatoria 20

Cicatrices

Yo sólo pregunto con juicio
porque es el juicio mismo
que me alienta a decirte
con los ojos necios
con las manos sensibles.

No me hagas caso a mí
te ruego, te imploro
escúchame el tiempo
la mirada y el miedo.

No me prometas
con las manos llenas
de caricias heridas
de cicatrices recientes
que me alcance el diluvio
de la verdad en pedacitos.

Da igual, qué importa
te espero… espero.

Ángel Camaño Andrade
Preparatoria 2

Se me fue el hambre

Vidal │Norma Citlalli Rodríguez Aguayo

Vidal │Norma Citlalli Rodríguez Aguayo

Estoy reservando dolorosas memorias
tras la amenaza de un atroz torbellino.
Removiendo
los íntimos lazos que guardo
con tu cariño arbitrario.
Ya lo sabía,
había simulacros saliendo del teléfono
justo después de cada una de tus despedidas.
Siempre los derribé con cerveza…
aún no te marchas,
aún no…
sigo escuchando tus recurrentes llamadas
a mediodía
en las esquinas del sillón.
¿Qué hago con ellas?
Te alejas,
pero te quedas,
para joderme la cena.

Ángel Camaño Andrade
Preparatoria 2

Mar

Flautista

Flautista│Susana Guerrero Durán

Como el sonar del heptágono
pulpos sin aliento viajan sobre la tibia curva del agua
memorizan cuentos escritos en la arena
para olvidar el sufrimiento de su tinta ultramar.

Andrea Michelle Ramos López
preparatoria 20

Lluvia neón

Pluma colorida

Pluma colorida | Juan Manuel Galindo Reyes, Preparatoria Regional de La Barca

Quiero ser fértil
a pesar del silencio en mis curvas transparentes
mi caprichosa piel sangra sobre rosas blancas
matizo de pasión los bosques
extraño fosilizar corazones en ámbar
ocultos en las montañas solitarias
sueño sobre el rocío neón que gotea del cielo cada 11 de julio
brillas en mi mente con un destello ocre
aquel que portan los desamores incongruentes.

Andrea Michelle Ramos López
Preparatoria 20

Nostalgia

Me traes un sentimiento, flor dentro de flores,
de que la vida después de ti
es únicamente sentarse y viajar lejos
a un prado verde y tranquilo, quizás,
bajo la sombra de un árbol desconocido
y un lirio de mano en mano.

Diego Andrés Vázquez Cisneros
Preparatoria Regional de Autlán de Navarro

Otoño

Otoño | Adrián Alejandro Senda Núñez, Preparatoria Regional de La Barca

La aventura del verso es de un hambre absoluta

Lo que me gusta de quienes empiezan a escribir poemas, por encima de la frescura o las ganas de decir algo, es la poca idea del riesgo que conlleva enlazar las palabras. Me gusta el apremio, incluso en los versos ingenuos, de toparnos con lo que ya se dijo, con eso que ignoramos, leímos u olvidamos. Sin embargo, la aventura del verso es de un hambre absoluta: no siempre disponemos del verbo que madura mejor con nuestra idea; del adjetivo seco que marida con las hojas tan verdes; o trascendente, con una puesta al ideal del lenguaje. Sucede que, cuando jóvenes, nos bastan la emoción, los sentimientos, el asedio hormonal o las vísceras graves para llenar la página. Los lectores cómplices (amigos, la familia, otro autor novel) nos aplauden y hasta leen la revista o el libro que tal vez publiquemos. Pero esto no es el éxito; tampoco las becas o los premios. Me parece que regresar al poema con otro (agudo) riesgo, con mayor intuición y oficio, y una curiosidad distinta, nos daría la humildad para decirnos poetas, no antes de haber logrado el gran poema. Mucho menos después. Es justo en ese momento, precario, tan efímero en que los versos luchan por su vida, cuando los sostenemos en las manos, con la vista, el aliento… Las palabras riesgosas no admiten autores poco experimentados, amigos o familia que se queden atrás de nuestros versos. Es decir, cuando arriesguemos la vida con el vaivén que implica esta palabra y nos enfrentaremos a este movimiento sobre la cuerda en vilo que nos dará qué decir.

Luis Armenta Malpica*

*Luis Armenta Malpica (Ciudad de México 1961). Poeta, ensayista y traductor de francés.
Ha recibido diversos premios y reconocimientos nacionales e internacionales.

Pintura de luz

La Luz

La Luz | Elizabeth Carolina Hernández Carrizales. Preparatoria Regional de El Salto.

La tarde me acompaña
los recuerdos son abrumadores
la risa de las flores amarillas me acompaña
te lo digo por si no te das cuenta
soy magia
entrecierra los ojos y observa la luz de los postes
la pintura de luz extendiéndose por encima del cielo y por debajo del suelo
en un punto casi perfecto
me convierto en Berlín a punto de colapsar
soy Corea
por las noches agua salada
inhalando melancolía
estudio mis pasiones reprimidas
agua dulce del río escapa
vayamos juntos al Nirvana
incendiemos los falsos recintos
las religiones profanadoras de la razón
comencemos a ser
a cuestionar todas las ideologías castigadoras
enamorémonos
saboreemos la guayaba y déjame hundirme
olvidemos los estúpidos parámetros de comportamiento
enterremos la sociedad podrida con banderas de capitalismo
para cosechar ideologías en el mundo.

Andrea Michel López Ramos
Preparatoria 20

A tu lado soy agua

Ocultas tu fragilidad
la ansiedad se compacta en un cigarro
la idea de amarte debería ser censurada
caigo en la vulgaridad de pedirte
que me toques sin parar
sólo desnúdame y fuma tu placer
muérdeme sin piedad
siente mi cuerpo fuera de control
usa tus manos y conviérteme en agua
deslizándose por tu espalda

 

Andrea Michel López Ramos
Preparatoria 20

Metamorfosis lunar

La verdad atrapada en nuestros ojos

La verdad atrapada en nuestros ojos | Alberto Parra Correo. Preparatoria Regional de Tequila.

I
Sordo:
Violines  al  viento
en  melancolía  inversa  a  los  juncos  “suenan”
Mudo:
Has  callado  para  otorgar  el  habla
al  lamento  del  humano  roto
luto  nebuloso;
escombros  de  pelusa
polvo  de  ocaso,
caída  azul…
¿Un  sepelio  para  el  sol?

Lágrimas  de  galaxia
tejen  relatos  con  hilos  de  estrellas,
grillos  en  vela
cantan  historias  en  fogatas  cometas
¿Sera  la  caída  de  la  luz  nuestra  lucha  eterna?

II
Somnolencia  rutinaria  de  un  astro  cálido  despierta
en  la  frialdad  de  su  invernal  esfera  gemela;
hechizo  simultáneo  de  resurrección  taciturna
se  eleva  la  hora  de  la  cena
Rostro-espejo  comprensivo  para  el   lánguido  y  hambriento
susceptible  al  café  humeante,
un  toque  chorreante para  el  adicto  a  la  vía  láctea  flotante…

Miraba  enamorada  el  punto  concéntrico.
Seducida  por  el  jugo  de  plata
eclipsé  mis  pupilas,
inhalando  el  sueño  lucido
que  me  obsequió  el  desvelo.

III
Soy yo,  luego  ya  no;
amante  de  las  tinieblas
lunar  en  la  piel  del  cielo;
en  la  espectral  sombra  del  gato  negro  me  contemplo…
Huraña,  sola,
con  las  pupilas  amarillas  y  desnudas  creciendo.
Soy  la  esfinge  de  la  luna
y   la  risa  del  escéptico,
el  horror  del  supersticioso
y  el  prisma  diáfano  negruzco  del  viento.

Alejandrina Rodríguez González
Preparatoria 5

Sillas rotas en la habitación

Aferradas con vehemencia al círculo vicioso de las palabras injuriosas.
Una imagen se desliza dentro del claustro de cuatro muros vacíos:
Dos ojos cerrados,
Dos pasos silenciosos,
Dos figuras inconexas, autómatas,
Que se anhelan con los brazos extendidos.
Desesperados en la agnosia y el susurro,
Destrozados y levitando por el espacio que se mantiene,
Se subleva sutilmente y luego, entre los fragmentos de las almas se disipa.
El aire se engancha de la desnudez de los cuerpos,
Se compenetra en la oquedad de su pecho, en la respiración entrecortada.
La ignición los combina el uno con el otro
Los comprime, los enreda.
La fuerza los une y los separa, Los violenta, los humilla.
Se desgarra, los lastima;
Se acelera, los explota.
Las figuras taciturnas se contemplan,
Se imploran, se inhiben,
Se fracturan poco a poco.
El movimiento arranca el sonido de las extremidades chocando contra nada.
Los gritos ahogados se destruyen
Sin eco, sin reverberación, sin sombra, sin más.

 

Andrea Azucena Avelar Barragán
Preparatoria 2

Silencio

Las palabras se revuelven,
Se empujan y se escurren
Entre los labios,
Como un sólo sonido incomprensible.

Silencio.

Las sensaciones se torturan,
Se disuelven y se enclaustran
Dentro de la memoria
En un solo espacio
Torvo, abyecto, cruel.

Silencio.

Las imágenes se contrastan,
Se decolora y se pulverizan.
Las siluetas se combinan,
Se fragmentan y se rozan.
Los pasos se aceleran,
Las palabras se hieren,
Los gemidos se distorsionan.

Silencio.

 

Andrea Azucena Avelar Barragán
Preparatoria 2