Ausencia
junio 25th, 2026
Martin Alberto Cisneros Martinez
Preparatoria Regional de Tlajomulco de Zúñiga
No avisó la tarde.
No hubo relámpago que firmara la tragedia,
ni pájaros huyendo del cielo.
Solo el teléfono.
Solo esa voz quebrada
que partió la casa en dos.
Mi tía se fue
como se apagan las luces cuando nadie espera la oscuridad.
De repente.
Sin despedirse del café que quedó a medias,
sin recoger la risa que todavía flotaba
entre los sillones.
Dicen que murió.
Pero la palabra no alcanza.
Porque morir suena pequeño
para alguien que era abrazo con piernas,
refugio con manos tibias,
domingo con olor a comida casera
y consejos que sabían a “todo va a estar bien”.
La casa quedó inmensa.
Demasiado grande para nosotros.
Las paredes se llenaron de eco
y el eco repetía su nombre
como si aún pudiera regresar si lo decíamos suficiente.