Tempestad

¿Qué esperas de mí?
No soy la persona con la que quisiste pasar el resto de tus días.
El viento se llevó lo que quedaba de nosotros, se sintió como cuando llevabas el timón. Todo parecía seguro hasta que volteaste el barco y los rastros de nuestro amor fueron aquellas cicatrices que quedaron marcadas en nuestra piel.
Las lágrimas en mis mejillas me recuerdan a la brisa del mar, pero la playa sola se siente como casa, así se siente después de que te marchaste.
La ceniza cae como la nieve y el papel de las cartas se consume en la llama de nuestro recuerdo.
El fuego irradia luz que inunda la oscura y fría habitación, y en esa sensación de desespero que dejaste. Comienza a sonar el eco de la luna, entrando por nuestra ventana.
Y ahí están todas las promesas, sonando al compás del llanto nocturno, causando que las páginas de Hamlet se empapen, haciéndolo más trágico de lo que ya era.
Luego llega la hora de Morfeo. Viene a visitarme y me castiga a través de sueños, proyectando la ligera luz de las velas, en aquella balada tan maravillosa cuando el tiempo no avanzaba y mi desdicha no comenzaba.

Banshee

El alma en pena que atormenta mi pasado hace que tambalee mi futuro.
Los fantasmas de las navidades atormentan años enteros y tengo miedo de que los demonios salgan.
Lágrimas saladas con gritos ahogados retumban en mis sueños y no queda más opción que estar despierto, porque tengo miedo de que al más mínimo movimiento termine cayendo en un pozo sin fondo.
El dolor no considera y me atormenta en bucles eternos durante noches largas.
La habitación desprende olor a cigarrillo, el amargo aroma que acompaña mis mañanas.
Ese reflejo en el espejo muestra todo lo que los demás ven, pero no lo que en realidad pasa.
Sonrisas falsas y emociones vacías.
Cabezas huecas llenas de melancolía.

Vanessa Monserrat Razo Domínguez
Preparatoria 9