Aquel a quien condenas
y luego tatúas con fuerza,
tapizado de raíces besaba el suelo,
¡Y tú! A punta oxidada lo asfixias de ser,
mientras el aullido del viento
juega a resucitar con afán se vida.
Laura Edith Solís López
Preparatoria 20
Aquel a quien condenas
y luego tatúas con fuerza,
tapizado de raíces besaba el suelo,
¡Y tú! A punta oxidada lo asfixias de ser,
mientras el aullido del viento
juega a resucitar con afán se vida.
Laura Edith Solís López
Preparatoria 20
Risas
Se apagan
Lágrimas
C
A
E
N
Crece mi amor…
el tuyo lo e x p l o t l a
lloro…
de nuevo…
solo…
me quedo…
después el lobo conoce
a un nuevo cordero…
Eugenio David Aguilar Díaz
Preparatoria Regional de Tecolotlán
La poesía es un acto de magia. De pequeños milagros que suceden a nuestro alrededor cuando agudizamos nuestros sentidos. Son diminutas magias que ocurren en el momento que menos la esperamos. El poeta en potencia la encuentra en las cosas más cotidianas de su entorno. La puede hallar a la vuelta de la esquina, en el fondo de su bolsillo, en los árboles que se dibujan frente a su mirada, al asomarse de una ventana, en la cafetería, en los muros de su escuela, en su interior y ¿por qué no?, hasta en los ojos de su amada (o amado).
El poeta en potencia debe siempre saber que la poesía sólo se encuentra cuando nuestros sentidos están en sintonía. Pero no sólo es invadirnos de ese sentimiento particular al buscar lo poetizable, sino además emprender esa engorrosa búsqueda a través de las palabras exactas para concretar el acto poético, hacerlo realidad; pues ellas son el vehículo que nos lleva a exteriorizar la experiencia interior que es la poesía.
Decidir por las palabras que materialicen ese momento exacto en que ocurre el milagro de la poesía será siempre el reto más grande del poeta, pues las palabras vuelven asequible ese pequeño milagro de la creación. Encontrar las palabras justas siempre será su desafío más grande. Pero asimismo, el poeta en potencia, además de tomar en cuenta estas consideraciones, jamás debe dejar a un lado la lectura y la reescritura, ya que la corrección es indispensable dentro de la creación.
En el más reciente número de Vaivén, una vez más se da cita a las jóvenes voces que conforman las diferentes preparatorias de la Universidad de Guadalajara, para que muestren sus propias creaciones a la comunidad universitaria. Cada texto incluido en la presente edición nos muestra las diferentes sensibilidades que se están gestando en nuestras aulas. Estas nuevas plumas, apoyadas en muchas ocasiones por sus profesores que ofrecen consejos y lecturas novedosas, nos dan cuenta del cauce de las letras jóvenes en nuestra entidad. ¡Enhorabuena!
Pedro Valderrama Villanueva*
*Poeta e investigador. Sus libros más recientes son Musa blanca (poesía, 2014) y La Biblioteca de Autores Jaliscienses y otros estudios (ensayo, 2015). Es coeditor del fanzine DADA, enfocado a las letras y las artes visuales, de la Preparatoria 7.
El corazón late con fuerza
como siempre
pero esta vez no está al ritmo del tiempo
perdido y olvidado en casa.
Me va a explotar la nariz
me doy la vuelta en las sábanas sudadas
contemplo el óxido que crece en mí
se corroe hasta el esqueleto.
Me levanto, estoy mareado
me caigo a pedazos
camino descalzo
más allá de mí mismo
me visto desnudo
y después me desvisto.
El corazón se para
no se mueve
inserto un marcapasos
que me trago y escondo
encuentro un cable
y me conecto
veo todo doble
negro.
Abel Delgado Silva
Preparatoria 6
Estos cuerpos a raudales, tienden a hacer bamboleos en medio de una cuerda floja. Sus esqueletos son frágiles y manipulables, no tienen vida propia, esos espíritus son sonrisas socarronas, vuelan en tropel, los abandona su alma y sólo queda la carcasa.
Alfonso Rodríguez Mercado
Preparatoria Regional de Colotlán
Ante el más terrorífico Titanic hundido
o a la caricia más radiante de la luna,
vientos infinitos, traicioneros y benditos
me acompañan en la embarcación de mi destino.
Siendo sólo una estrella viva en tierra,
anhelo tan sólo quizá ser como una pequeña gaviota
con un oeste fijo
con dos herramientas que solas navegan un cambio de nido.
Éste es mi navío,
aquel que naufraga en el mar de la vida,
aquel que en sueños mis triunfos realiza
y cadavéricamente se vuelven parte de la conquista.
Miro por estribor una nave a la vista
lo mismo me pasa si volteo por babor,
dirijo mi mapa observando la proa…
¿Qué raro?
Infinitos veleros en todo mi alrededor.
Sin obstruir el paso
dejando que el viento obedezca mi mando
me doy cuenta, no viajo en soledad
y probablemente nunca lo he hecho o jamás lo haré.
Sólo busco el claro perfecto,
aunque con trampas y atajos
el decreto de mi todo
me abrazará, guiará, acogerá.
Fabiola Alejandra Rodríguez Barbosa
Preparatoria 18
En los espejos azules de las tardes
entre espumas y diamantes
miro el mar,
juguetea con las olas.
El sol es un pájaro que canta
en el aire de los aromas.
Resplandeciente país de arenas,
donde sueño y juego
jardín donde navego los barcos de mi infancia.
Alondra Daniela Quevedo Hernández
Preparatoria 6
La canción golpea,
lágrima del dolor,
filtrándose en papel invisible,
te fumo y exhalo mariposas,
estornudo, se escapan mis tristes sollozos,
de vez en cuando soy león triste,
sin pálpito,
como el Kubrico azul.
Andrea Michelle Ramos López
Preparatoria 20
Rapera sinfónica,
engendrada en la sangre derramada por tu oído,
ninfómana con alas de crepúsculo muerto,
seduces al trópico,
con tu culo azucarado y tubular,
sucio cabello de Jade,
teñido en arena triste,
igual que las lágrimas de Pan,
evaporándose en tu anochecer,
escondiéndose en la dulce caña.
Andrea Michelle Ramos López
Preparatoria 20
“Yo soy como el arroyo que se escurre;
todos mis huesos se han descoyuntado;
mi corazón se ha vuelto como cera,
dentro mis entrañas se derriten”.
Salmo 22:15
De rodillas inhalas
las cenizas
del tiempo
retazos de
tu memoria desahuciada
tu memoria fallida.
Lames
de rodillas
el aire inerme
del paso suave
que enfría tus huesos
tus huesos
nacidos del llanto
inútil de la luz
de algún esputo
lanzado
desde las paredes
faríngeas
del cuerpo llano de Dios.
Andrea Azucena Avelar Barragán
Preparatoria 2
Soy tu Caín, mi Abel.
Llegaste exhumándome, reanimándome.
Tus ofrendas ofenden a mi altar
eres dichoso, Abel, quiero ser pleno.
Mi corazón te mira a contraluz
tu cuerpo, ofrenda máxima, humilla mis dádivas.
Nuestras pieles vis a vis
se funden la una en la otra.
Mi daga lúdica caminando por tu sexo
y por tu boca te hizo eterno.
Ahora, tú Abel
hazme fuerte
rompe mi maldición
porque contigo, mi campo es fértil.
Diego Manuel Cervera Ruiz
Preparatoria 10
Escucho la voz de un niño,
su ternura, el vasto paisaje
controla mi mano, la emoción y el
asombro carcomen mi ser deprimente
mientras dibujo la paz de un cordero.
Édgar Samuel García Moreno
Preparatoria 20
¿Dónde estás?
Tristeza.
Pienso en tu recuerdo
la hora de mi muerte es volar
mis pies resbalan
brota la necesidad de tocarte
luz resplandeciente
alguna vez llegaré.
Édgar Samuel García Moreno
Preparatoria 20
I
A veces sueño que tus manos se convierten en ironía
que responde tu voz al frío de las miradas
y que en cada abrazo,
mantienes tus secretos así,
secretos,
hasta que las palabras se sienten perdidas.
A veces sueño que es así como se siente
mis manos pierden su talento
tus mentiras conversan con mi realidad
el mundo se queda quieto por un instante
lo infinito deja su perfume en ti
como una ola de nostalgia.
II
Tu olvido huele a un día de lluvia, a momentos de risas, teorías sin sentido, a sueños desesperados. La mañana llega como una flecha dispuesta a derramar las esperanzas de cada noche en vela, en la que tu regreso se siente tan real que el universo se esconde porque contigo es suficiente veneno en mi memoria.
Este dolor me deja deseando un final sin despedida.
III
Cuando de tu alma brota el tiempo de nuestra espera
el cielo se convierte en tu deseo inexplicable
nuestras voces esconden los propósitos desnudos
incandescentes
de quienes amaron hasta la demencia.
Tu cuerpo despertará un huracán a inicios de febrero
mis labios traspasarán las murallas
para sostener el lenguaje de lo que aparece inesperadamente
alborotando los vacíos de nuestros corazones.
Y me quedaré aquí
dispuesta a buscar la eternidad
bajo el color de cada sonrisa tirada al viento.
IV
No eres tú, es el pensamiento que nos abraza, una promesa despiadada de la que te adueñaste, el brillo en esos ojos tan lejanos, que han heredado la oscuridad de los largos días en que tu alma rondaba de cama en cama, como queriendo parar, seguir, vivir.
¿Viste el rostro de tu destino? No eres tú, sino la soledad disfrazada de lo que se deshace, un sueño perdido a inicios del invierno, el miedo desenvolviéndose al ritmo del pecado, con manos temblorosas y deseos aborrecidos.
Natalia Karime Hernández Valdez
Preparatoria 12
¿Cuántos fuimos?
Dicen que veinte, tal vez cien
¿quién nos cuenta?
Cercana la noche, nuestros brazos se fundieron.
Fuimos el suelo que los sintió correr
las lágrimas espesas que les tiñen el cielo de rojo
la señal de un cambio inesperado.
Interrumpido.
Fuimos un destello amarillo
el reloj reduciendo los segundos
comiendo horas.
Sus nombres entre tantos lanzados al viento
escondido en ecos
dolorosos por incomprendidos
admirados por hirientes.
Siempre intactos
siempre fieles
con delirios de sufrimiento.
Fue un mundo verde nuestro destino
reducido a órdenes
con final enfermizo:
la ventana a un agujero íntimo al exponernos.
Preguntar les sabe a insolencia
a balas atravesando su ego.
Háblenme de inconsistencia,
–somos cada frase hecha susurro
–cada vida contada con miedo.
Los creí insaciables,
malas noticias, atardecer prematuro
una noche en vela, cuerpos floreciendo en un jardín de ideales
marchitándose al amanecer
con este rocío que anhela dominación.
Natalia Karime Hernández Valdez
Preparatoria 12