Tabula rasa
junio 6th, 2017
Treinta años más tarde, el detective había logrado resolver todos los azarosos enigmas que inundaron su vida, dándole un cambio radical. El nombre del asesino estaba a punto de ser articulado por sus labios cuando el autor hizo bolita el manuscrito y lo tiró a la papelera, convencido de que su novela era una llana mierda.
Leonardo Miguel Gutiérrez Arellano
Preparatoria Regional de Santa Anita
Publicado en la edición Núm. 11