La espiral
junio 10, 2026
Aún recuerdo mi infancia cuando me colocaba frente al camino de la espiral; esa gran espiral que me causaba tanto temor y angustia, es decir ayer, es decir hace siglos.
Esa espiral se ha apoderado de mi vida en forma de miedo y esperanzas. Existe culpa por haber soñado, hay culpa por anhelar algo.
Es inútil: mi cobardía no me deja vivir. Han pasado años y solo aumenta mi miedo a la espiral.
Pero es tan necesaria para lo que quiero, pues detrás de ella está lo que más deseo. Aunque el camino para lograrlo me aterra, no sé si lograré llegar al final o incluso si podré intentarlo.
Mi angustia crece al pensar en mi futuro; el miedo me paraliza y el tiempo se acaba para mí. Busco respuestas y fuerza al mirar al cielo, Sin embargo, parece no haber ninguna, no hay nada que pueda ayudarme; solo estoy yo, yo y mi miedo; yo y mi cobardía, yo y mis noches de incertidumbre mientras rogaba para que alguien o algo me ayudara; pero no hay nada, no hay escapatoria para ese camino de la espiral. Es como si fuera un ciclo sin fin.
Si realmente quiero lo que deseo debo caminar por ahí, incluso con todo este miedo que llevo cargando hace tantos siglos.
El temor me ha envejecido y cansado, parezco una niña en el cuerpo de una anciana con delirios de lo que podría ser y lo que pudo haber sido. Maestros, familia y compañeros, me han dicho el potencial que hay dentro de mí; pero esto no me ha ayudado a nada. Esos halagos para mí son vacíos, porque yo no logro verlo. Mi inspiración se ha desvanecido. Ya no queda nada en mí, solo esta angustia que ha terminado con todo lo demás, con todo lo que yo era y con todo lo que pude haber sido.
¿Valdrá la pena el intento? ¿Realmente me dará la libertad que tanto busco?
Tal vez ya es hora de buscar respuestas. Mis respuestas. Algo que calme esta espiral de emociones que vive dentro de mí. Mis ojos reflejan la espiral, el viento me eriza la piel y la calidez del sol me hace querer llorar. Sé lo que viene, pero lo acepto como parte de la vida y no puedo seguir negándome a vivir, ya no.
Escucho el llamado, es hora de desaparecer entre la niebla. El miedo se evapora y mi corazón se abre; el sentido se disloca y no me importa saber por qué.
La paz ha vuelto a mi cuerpo, en mí se forman pequeñas espirales en forma de cicatriz.
La espiral me llama…
Ya es hora de caer en el abismo de la espiral.
Paola Camila Contreras Martínez
Preparatoria Regional de Tamazula de Gordiano

Iliana Lynette Garcia Torres
Preparatoria de Jalisco