Autor: Vaiven

La hora dorada

Mohamedalid Sánchez Guzmán
Preparatoria 15

Amor de noche

Lía Ximena Torres Cortés
Preparatoria Regional de Tuxpan

So violento so macabro

María Isabel Alejo López
Preparatoria de Jalisco

Paz de tina

Valentina Peimbertd Vazquez
Preparatoria 15

Las madres de la ginecología

Ana Valentina Bautista Zamudio
Preparatoria 9

Las Sardines

Valentina Peimbertd Vazquez
Preparatoria 15

Ave

¿Les ha pasado ver un ave rara que aparece en medio de la ciudad y no tiene sentido? ¿Cómo puede ser que esas plumas rojas o ese canto estén en medio de la ciudad? Así se siente contemplar la poesía de un alumno.

Nos la pasamos buscando la poesía como perros rastreadores, pero viene de manera inherente; algunos se tardan más que otros en encontrarla, pero nos habita: son esos fantasmas ocultos. Los estudiantes lo entienden, brilla en ellos de manera natural. En la adolescencia algo engrana, se siente tanto y tan fuerte que todo fluye como un río. Como profesora, no queda más que ser espectadora de esas cataratas; permitiendo que se desborden, esperas el momento donde la corriente se amansa, el agua se pone clara y nos ponemos a buscar juntos esos versos que nos muevan y destruyan.

Ese sentimiento de aguantar las lágrimas cuando lees un texto con la fuerza de una granada expansiva que está a punto de autodestruirse… no los quieres tocar porque son frágiles, tampoco los quieres meter en una caja de teoría y conteo de palabras. ¿Quiero enjaular a ese pájaro? ¿cómo hacer para que no crea que quiero cortar esas alas y callar su canto?

Estoy convencida de que la poesía nos habita cuando no nos definimos; nos vinculamos con ella en la incertidumbre: en la incertidumbre de ser adolescente, de ser estudiante, de ser docente, de ser mujer, de ser persona. ¿Por qué quedarme como montaña cuando también puedo ser río?

Esa incertidumbre me colocó en este lugar de espectadora, como quien contempla un atardecer con las aves cantando en los árboles; no sabemos si veremos uno igual de nuevo, pero lo saboreamos hasta el último rayo de luz.

Sabines tiene razón cuando dice que no hay un resplandor visible o un rayo que les salga de las orejas para hacer evidente a un poeta; pero nosotras, como profesoras, lo sabemos, lo vemos. Vemos ese calor como lava brotando de su mirada para crear esas piedras brillantes que se convierten en espejos de obsidiana, que parecen sólidos por fuera pero sin dejar de fluir por dentro.

Dejemos de colocar la poesía como esa reliquia familiar intocable al fondo de la repisa; que deje de ser esa palabra que asusta y nos incapacita cuando la colocan frente a nosotras. La poesía está para romperse, ser maleable y confrontarnos. Si observamos lo suficiente y somos pacientes, podremos ver de nuevo a esa ave en medio de la ciudad, volando en el atardecer.

Isis Jashira Sandoval Sotelo

Docente, investigadora y artista plástica, cuya trayectoria se caracteriza por un enfoque interdisciplinario que entrelaza la enseñanza de la historia, la promoción cultural y la expresión visual. Es docente y promotora de lectura en preparatoria número 4.

Vamos a dormir

Mia Alexa Barbosa Meza
Preparatoria 5

Vamos a dormir.

Sostenme.

Contenme.

No quiero despertar.

Vamos a dormir,

no digas nada.

No te vayas.

Quédate.

Solo esta noche.

No termines con esto,

con nosotros,

con este sueño hermoso.

Vuelve.

A las sábanas.

A mi cuerpo.

A este instante.

Quédate.

Déjame

besar tus párpados

dormidos.

Guardar tu rostro

como está ahora

tan quieto,

tan hermoso.

Déjame

recordarte así.

Perfecto.

Para siempre.

Ecos de luz
Fernanda Guadalupe Márquez Cervantes
Preparatoria Regional de San Juan de los Lagos

Lo que uno esconde

Izabella Scarlett Anzaldo Benitez
Preparatoria 3

Uno perfuma sus ropas y cuerpo para ocultar el olor a cigarro

Y come algún chicle y camina más recto para disimular el efecto del alcohol

Uno maquilla sus ojeras para disimular el cansancio del trabajo

Y bebe un montón de café para que nadie note que por el insomnio no durmió

Uno llora en privado para que nadie sepa que no está de ánimo

Y cubre sus brazos para ocultar cicatrices de cuando la tristeza lo consumió

Uno finge no escuchar conversaciones ajenas

Y actúa siempre bien por que sus problemas a nadie cuenta

Uno esconde tantas cosas en el día a día

Y yo sonrío para fingir que no me duele que seamos solo amigas.

El río de las energías
Cristopher Alexander Gutiérrez Gutiérrez
Preparatoria Regional de Tlajomulco de Zúñiga

La nostalgia

Paulo Jafet Lopez Osorio
Preparatoria 15

Hay cosas malas que extraño

y no sé bien qué hacer con eso

no las extraño porque fueran buenas

sino porque eran mías

porque yo estaba ahí

y ese yo ya no existe

hay un momento que recuerdo

que no fue bonito para nada

pero a veces lo busco en mi cabeza

como buscas una canción

que ni siquiera te gusta tanto

pero la necesitas ese día

supongo que es raro extrañar algo

que en su momento querías que se acabara

pero el tiempo hace eso

le quita el dolor a las cosas

y te deja solo con que existieron

y existir cuenta

aunque haya dolido

aunque no lo repetiría

aunque no tenga caso volver

a veces nomás quiero recordar que estuve ahí

que lo viví

que era real

que yo era real


Autorretrato de Pierrot
Enrique Gallegos Orozco
Preparatoria 9

Vampiro

 Irlanda Isabella Fernández Rodríguez
Preparatoria 15

Bebes mi garganta en la noche,

lento bajas la respiración,

rozas mi piel con cuidado,

y yo me dejo llevar por la sensación.

Su boca arde sobre el cuello,

dulce veneno color rojo pasión,

muero en sus brazos sin agonía,

y el cuerpo sangrando me tembló.

Robas aliento, también la calma,

late en las venas y el corazón,

bebe mis sueños, roba mi alma,

y en las heridas surge una flor.

Cierro los ojos y te veo,

habitando la mente, robando la razón,

mi cuerpo lo llama, la sangre lo quiere,

eres dolor, mi eterna obsesión.

Soy su deseo y hambre infinita,

prisionera de su eternidad,

su fuerza en mi boca palpita,

y con gusto pierdo mi libertad.


Apocalipsis caníbal
María Isabel Alejo López
Preparatoria de Jalisco

Renuncié a psiquiatra

Carolina Reyes Garibay
Preparatoria 5

Escapé para no volver,

escapé de iracunda estirpe

con cortinas de hogar,

escapé del acorralamiento

que golpeaba a los cintos

y derribaba historias apiladas

con letras en ellas,

escapé de esos barrotes

tras los cuales,

en horarios de consultorio

probé la vida

una cucharada a la vez,

escapé del consultorio

y renuncié a psiquiatra

pero me volví paciente,

algo que el ciclo no rechazó,

me reacostumbré,

volví a los horarios de consulta

que se han vuelto rutina

en un encierro

que me es tan familiar.

¿Dónde te podré encontrar?

Carolina Reyes Garibay
Preparatoria 5

Cerré las cortinas,

tendí la cama

y preparé de cenar,

tallé tus camisas blancas

y los pantalones para trabajar,

quité toda mancha

simulando un ruego

pero ni así logré verte a tí,

al arrastrar mis pasos

me detuve frente a un retrato indistinto

de luces frías y cuadros impávidos

que me retornaron al recuerdo,

creí verte en esos trinos,

en el rechinido de la puerta

que mi mano abrió

pero tu habitación continuó ahí

en esa sólida terquedad

de no mover tus cantos

con el polvo que se acumula,

¿Cuánto más perseguiré al polvo?

México

Carolina Reyes Garibay
Preparatoria 5

Arráncame,

arráncame y deja la raíz,

quítame la piel

y los ojos

y los brazos,

embárrame de incertidumbre

con ese folclore

tan indistinto,

tan mexicano

y tan tuyo

que me hierve la sangre.

Esos colores

tan únicos de tu tierra

que roban paz

y no suspiros

en esta

tu patria mestiza

que se viste de blanco

pero es bien negra.


Entre sombras y culpa
Elizabeth Leal Lucatero
Preparatoria Regional de El Salto
Incombustible
Angel Abraham Arreola Dueñas
Preparatoria Regional de El Salto

La madre en el Lete

Zamanta Rubi Robles Díaz
Preparatoria 4

Leteo sabe que tiene una madre,

Porque si no, no habría nacido;

En su cuerpo corre su sangre,

Pero no recuerda ni su latido.

Ese vacío que lo trastorna,

Con un constante y mudo grito,

De no tener en su memoria a su autora;

Se odia a sí mismo por ser mal hijo.

Él se pregunta si se parece a ella,

Si sus ojos o sus sonrisas serán parecidas,

Si su madre era una doncella muy bella,

O si le gustaban todo tipo de comidas.

Buscándola en un campo sin fin,

En el eterno cielo y el océano,

También en su propio jardín, 

Y más en el sol de verano.

El sol evoca calidez y confort,

Un sentimiento que es habitual;

Una sensación de cariño y amor,

Tan pura y brillante como el cristal.

Sin embargo, a su padre si lo reconoce,

Lo ve en periódicos, pero no en persona;

Aunque siente que lo desconoce,

Pero a él realmente no le importa.

Se aferra al cariño de un ser inexistente,

Busca consuelo en un fantasma;

Aun cuando sabe que es deprimente,

Sigue abrazando esa sombra y alma.

Y por más que no tenga el recuerdo de una madre presente,

Él no dejará de buscarla ya sea en vida o en muerte.


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